1º Samuel 8–15
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El pueblo pide rey
Cuando Samuel ya era viejo, puso a sus hijos como jueces sobre Israela.
El nombre de su primogénito era Joel, y el nombre del segundo, Abías; estos juzgaban en Beersebaa.
Pero sus hijos no anduvieron en los caminos de su padre, sino que se desviaron tras ganancias deshonestas, aceptaron sobornos y pervirtieron el derechoa.
Entonces se reunieron todos los ancianos de Israel y fueron a Samuel en Ramáa,
y le dijeron: «Mira, has envejecido y tus hijos no andan en tus caminos. Ahora pues, danos un rey para que nos juzgue, como todas las nacionesa».
Pero1 fue desagradable2 a los ojos de Samuel que dijeran: «Danos un rey que nos juzguea». Y Samuel oró al Señorb.
Y el Señor dijo a Samuel: «Escucha la voz del pueblo en cuanto a todo lo que te digan, pues no te han desechado a ti, sino que me han desechado a Mí para que Yo no sea rey sobre ellosa.
»Así como todas las obras que han hecho desde el día en que los saqué de Egipto hasta hoy, abandonándome y sirviendo a otros dioses, así lo están haciendo contigo también.
»Ahora pues, oye su voz. Sin embargo, les advertirás1 solemnementea y les harás saber el proceder2 del rey que reinará sobre ellosb».
Entonces Samuel habló todas las palabras del Señor al pueblo que le había pedido reya.
Y dijo: «Así será el proceder del rey que reinará sobre ustedesa: tomará a sus hijos, los pondrá a su serviciob en sus carros y entre su gente de a caballo, y correrán delante de sus carros realesc.
»El rey nombrará para su servicio jefes de mil y de cincuentaa, y a otros para labrar sus campos y recoger sus cosechas, y hacer sus armas de guerra y pertrechos para sus carros.
»También tomará a sus hijas para perfumistas, cocineras y panaderas.
»Les tomará lo mejor de sus campos, de sus viñedos y de sus olivares y se los dará a sus siervosa.
»De su grano y de sus viñas tomará el diezmo, para darlo a sus oficiales y a sus siervos.
»Les tomará también sus siervos y sus siervas, sus mejores jóvenes y sus asnos, y los usará1 para su servicio.
»De sus rebaños tomará el diezmo, y ustedes mismos vendrán a ser sus siervos.
»Ese día clamarán por causa de su rey a quien escogieron para ustedesa, pero el Señor no les responderá en ese díab».
No obstante, el pueblo rehusó oír la voz de Samuela, y dijeron: «No, sino que habrá rey sobre nosotros,
a fin de que seamos como todas las nacionesa, para que nuestro rey nos juzgue, salga delante de nosotros y dirija1 nuestras batallas»
Después que Samuel escuchó todas las palabras del pueblo, las repitió a oídos del Señora.
Y el Señor dijo a Samuel: «Escúchalos y nómbrales un rey1a». Entonces Samuel dijo a los hombres de Israel: «Váyase cada uno a su ciudad».
Saúl y Samuel
Había un hombre de Benjamín que se llamaba Cisa, hijo de Abiel, hijo de Zeror, hijo de Becorat, hijo de Afía, hijo de un benjamita, un hombre poderoso e influyente1.
Tenía un hijo que se llamaba Saúl, joven y bien parecido. No había nadie más bien parecido que él entre los israelitasa; de los hombros arribab sobrepasaba a cualquiera del pueblo.
Las asnas de Cis, padre de Saúl, se habían perdido, por lo cual Cis dijo a su hijo Saúl: «Toma ahora contigo uno de los criados, levántate, y ve en busca de las asnas».
Saúl pasó por la región montañosa de Efraína y recorrió la tierra de Salisab, pero no las hallaron. Luego pasaron por la tierra de Saalimc, pero no estaban allí. Después atravesaron la tierra de los benjamitas, pero tampoco las encontraron.
Cuando llegaron a la tierra de Zufa, Saúl dijo al criado que estaba con él: «Ven, regresemos, no sea que mi padre deje de preocuparse por las asnas y se angustie por nosotrosb».
El criado le respondió: «Mira, en esta ciudad hay un hombre de Diosa, el cual1 es tenido en alta estima; todo lo que él dice se cumple sin faltab. Vayamos ahora, quizá pueda orientarnos2 acerca de la jornada que hemos emprendidoc».
Entonces Saúl dijo a su criado: «Pero, si vamos, ¿qué le llevaremos al hombre? Porque el pan de nuestras alforjas se ha acabado y no hay presente para llevar al hombre de Diosa. ¿Qué tenemos?».
Y el criado volvió a responder a Saúl: «Aquí tengo la cuarta parte de un siclo (unos 3 gramos) de plata; se lo daré al hombre de Dios, y él nos indicará1 nuestro caminoa».
(Antiguamente en Israel, cuando uno iba a consultar a Dios, decía: «Vengan, vamos al vidente»; porque al que hoy se le llama profeta, antes se le llamaba videntea).
Entonces Saúl dijo a su criado: «Bien dicho; anda, vamos». Y fueron a la ciudad donde estaba el hombre de Dios.
Según subían por la cuesta de la ciudad, se encontraron con unas muchachas que salían a sacar aguaa y les preguntaron: «¿Está aquí el vidente?».
Y ellas les respondieron: «Sí1, él va delante de ustedes. Apresúrense ahora, pues ha venido a la ciudad porque el pueblo tiene hoy un sacrificioa en el lugar altob.
»Cuando entren en la ciudad lo encontrarán antes que suba al lugar alto a comer, pues el pueblo no comerá hasta que él llegue, porque él tiene que bendecir el sacrificioa; después comerán los convidados. Suban ahora, que lo encontrarán enseguida».
Ellos, pues, subieron a la ciudad. Cuando entraban a la ciudad, Samuel salía hacia ellos para subir al lugar alto.
Ahora bien, un día antes de la llegada de Saúl, el Señor había revelado esto a1 Samuela:
«Mañana como a esta hora te enviaré un hombre de la tierra de Benjamín, lo ungirás para que sea príncipe sobre Mi pueblo Israela, y él librará a Mi pueblo del dominio de los filisteos. Porque Yo he visto la aflicción de Mi pueblo, pues su clamor ha llegado hasta Míb».
Cuando Samuel vio a Saúl, el Señor le dijo1: «Este es el hombre de quien te habléa. El gobernará a Mi pueblo».
Entonces Saúl se acercó a Samuel en medio de la puerta y le dijo: «Le ruego que me enseñe dónde está la casa del vidente».
Respondió Samuel a Saúl: «Yo soy el vidente. Sube delante de mí al lugar alto, pues hoy comerás conmigo, y por la mañana te dejaré ir y te declararé todo lo que está en tu corazón.
»En cuanto a tus asnas que se perdieron hace tres díasa, no te preocupes por1 ellas pues han sido halladas. Y ¿para quién es todo lo deseable en Israelb? ¿No es para ti y para toda la casa de tu padre?».
Saúl respondió: «¿No soy yo benjamita, de la más pequeña de las tribus de Israela, y no es mi familia la menos importante de todas las familias de la tribu1 de Benjamínb? ¿Por qué, pues, me habla de esta manera?».
Entonces Samuel tomó a Saúl y a su criado, los llevó a la sala y les dio un lugar a la cabecera de los invitados, que eran unos treinta hombres.
Y Samuel dijo al cocinero: «Trae1 la porción que te di, de la cual te dije: “Ponla aparte2”».
Entonces el cocinero alzó el pernil con lo que estaba en éla y lo colocó delante de Saúl. Y Samuel dijo: «Esto es lo que estaba reservado. Ponlo delante de ti y come, porque ha sido guardado para ti hasta el momento señalado, ya que dije: He invitado al pueblo». Y Saúl comió con Samuel aquel día.
Cuando descendieron del lugar alto a la ciudad, Samuel habló con Saúl en el terrado1a.
Se levantaron temprano, y al romper el alba Samuel llamó a Saúl en el terrado y le dijo: «Levántate, para que yo te despida». Saúl se levantó, y ambos, Saúl1 y Samuel, salieron a la calle.
Mientras descendían a las afueras de la ciudad, Samuel dijo a Saúl: «Dile al criado que pase delante de nosotros y siga, pero tú quédate para que yo te declare la palabra de Dios».
Saúl ungido por Samuel
Entonces Samuel tomó el frasco de aceite, lo derramó sobre la cabeza de Saúl1a, lo besób y le dijo: «¿No te ha ungido el Señorc por príncipe sobre Su heredadd?
»Cuando te apartes hoy de mí, hallarás a dos hombres cerca del sepulcro de Raquela, en el territorio de Benjamín, en Selsa, y te dirán: “Las asnas que fuiste a buscar han sido halladas. Ahora tu padre ha dejado de preocuparse por1 las asnasb y está angustiado por ustedes y dice: ‘¿Qué haré en cuanto a mi hijo?’ ”.
»De allí seguirás más adelante, llegarás hasta la encina1 de Tabora, y allí te encontrarás con tres hombres que suben a Dios en Betelb, uno llevando tres cabritos, otro llevando tres tortas de pan y otro llevando un odre de vino;
ellos te saludarán y te darán dos tortas de pan, las cuales recibirás1 de sus manos.
»Después llegarás a la colina de Dios1a donde está la guarnición de los filisteos; y sucederá que cuando llegues a la ciudad, allá encontrarás a un grupo de profetasb que descienden del lugar alto con arpa, pandero, flauta y lira delante de ellos, y estarán profetizandoc.
»Entonces el Espíritu del Señor vendrá sobre ti con gran podera, profetizarás con ellosb y serás cambiado en otro hombre.
»Cuando estas señales te hayan sucedido, haz lo que la situación requiera1a, porque Dios está contigob.
»Descenderás delante de mí a Gilgala, y también yo descenderé a donde estás para ofrecer holocaustos y sacrificar ofrendas de pazb. Esperarás siete días hasta que venga a verte y te muestre lo que debes hacerc».
Cuando Saúl volvió la espalda para dejar a Samuel, Dios le cambió el1 corazóna, y todas aquellas señales le acontecieron aquel mismo día.
Cuando Saúl y su criado llegaron allá a la colina1, un grupo de profetas salió a su encuentro; y el Espíritu de Dios vino sobre él con gran poder, y profetizó entre ellosa.
Cuando todos los que lo conocían de antes vieron que ahora profetizaba con los profetas, los del pueblo se decían unos a otros: «¿Qué le ha sucedido al hijo de Cis? ¿Está Saúl también entre los profetasa?».
Un hombre de allí respondió: «¿Y quién es el padre de ellos?». Por lo cual esto se hizo proverbio: «¿Está Saúl también entre los profetasa?».
Cuando acabó de profetizar vino al lugar alto.
Y un tío de Saúla le preguntó a él y a su criado: «¿Adónde fueron?». Saúl respondió: «A buscar las asnasb. Cuando vimos que no aparecían, fuimos a ver a Samuel».
El tío le dijo: «Te ruego que me cuentes qué les dijo Samuel».
Y Saúl respondió a su tío: «Nos hizo saber claramente que las asnas habían sido halladasa». Pero Saúl no le contó acerca del asunto del reino que Samuel le había mencionado.
Después Samuel…
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Footnotes
- 1 Y la palabra.
- 2O malo.
- 1 testificarás.
- 2 la costumbre.
- 1 hará.
- 1 pelee.
- 1 haz que un rey reine para ellos.
- 1O valiente.
- 1 y el hombre.
- 2 decirnos.
- 1O dirá.
- 1 Está.
- 1 había destapado el oído de.
- 1 respondió.
- 1 no pongas tu corazón en.
- 1Así en algunas versiones antiguas; en las tribus.
- 1 Da.
- 2 contigo.
- 1La versión dice: a la ciudad; y tendieron una cama para Saúl en el terrado, y él durmió.
- 1 él.
- 1 su cabeza.
- 1 ha dejado los asuntos de.
- 1O el terebinto.
- 1O aceptarás.
- 1 Guibeat-haelohim.
- 1 tu mano encuentre.
- 1 cambió para él otro.
- 1 Guibeat.
Cross references
- aDt. 16:18, 19
- aGn. 22:19; 1 Rey. 19:3; Amós 5:5
- aEx. 23:6, 8; Dt. 16:19
- a1 Sam. 7:17
- aDt. 17:14, 15
- a1 Sam. 12:17
- b1 Sam. 15:11
- aEx. 16:8; 1 Sam. 10:19
- aEzq. 3:18
- b1 Sam. 8:11–18; 10:25
- a1 Sam. 8:4
- aDt. 17:14–20; 1 Sam. 10:25
- b1 Sam. 14:52
- c2 Sam. 15:1
- aNúm. 31:14; 1 Sam. 22:7
- a1 Rey. 21:7; Ezq. 46:18
- aIsa. 8:21
- bPrv. 1:25–28; Isa. 1:15; Miq. 3:4
- aIsa. 66:4; Jer. 44:16
- a1 Sam. 8:5
- aJue. 11:11
- a1 Sam. 8:7
- a1 Sam. 14:51; 1 Crón. 8:33; 9:36–39
- a1 Sam. 10:24
- b1 Sam. 10:23
- aJos. 24:33
- b2 Rey. 4:42
- cJos. 19:42
- a1 Sam. 1:1
- b1 Sam. 10:2
- aDt. 33:1; 1 Rey. 13:1; 2 Rey. 5:8
- b1 Sam. 3:19
- cGn. 24:42
- a1 Rey. 14:3; 2 Rey. 5:15; 8:8, 9; Ezq. 13:19
- a1 Sam. 9:6
- a2 Sam. 24:11; 2 Rey. 17:13; 1 Crón. 9:22; 26:28; 29:29; Isa. 30:10; Amós 7:12
- aGn. 24:11, 15; 29:8, 9; Ex. 2:16
- aGn. 31:54; Núm. 28:11–15; 1 Rey. 3:2
- b1 Sam. 7:17; 10:5
- aLuc. 9:16; Juan 6:11
- a1 Sam. 15:1; Hech. 13:21
- a1 Sam. 10:1
- bEx. 3:7, 9
- a1 Sam. 16:12
- a1 Sam. 9:3
- b1 Sam. 8:5; 12:13
- a1 Sam. 15:17
- bJue. 20:46–48
- aEx. 29:22, 27; Lev. 7:32, 33; Núm. 18:18
- aDt. 22:8; Luc. 5:19; Hech. 10:9
- aEx. 30:23–33; 1 Sam. 16:13; 2 Rey. 9:3, 6
- bSal. 2:12
- c1 Sam. 16:13; 26:9; 2 Sam. 1:14
- dDt. 32:9; Sal. 78:71
- aGn. 35:16–20; 48:7
- b1 Sam. 9:3–5
- aGn. 35:8
- bGn. 28:19; 35:1, 3, 7
- a1 Sam. 13:2, 3
- b1 Sam. 19:20; 2 Rey. 2:3, 5, 15
- c2 Rey. 3:15; 1 Crón. 25:1–6; 1 Cor. 14:1
- aNúm. 11:25, 29; Jue. 14:6
- b1 Sam. 10:10; 19:23, 24
- aEcl. 9:10
- bJos. 1:5; Jue. 6:12; Heb. 13:5
- a1 Sam. 11:14; 13:8
- b1 Sam. 11:15
- c1 Sam. 13:8
- a1 Sam. 10:6
- a1 Sam. 10:5, 6; 19:20
- a1 Sam. 19:24; Amós 7:14, 15; Mat. 13:54–57; Juan 7:15
- a1 Sam. 19:23, 24
- a1 Sam. 14:50
- b1 Sam. 9:3–6
- a1 Sam. 9:20
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