1º Samuel 4–7
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- LEB The Lexham English Bible
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- NASB95 New American Standard Bible (1995)
- NCV New Century Version
- NIrV New International Reader’s Version (1998)
- NIV New International Version (2011)
- NKJV The New King James Version
- NLT New Living Translation
- NRSVue New Revised Standard Version: Updated Edition
- RSV The Revised Standard Version
- RSVCE The Revised Standard Version, Catholic Edition
- YLT Young’s Literal Translation
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Los filisteos derrotan a Israel
La palabra de Samuel llegaba a todo Israel. Cuando Israel salió para enfrentarse en batalla con los filisteos, acampó junto a Ebenezera, mientras que los filisteos habían acampado en Afecb.
Los filisteos se pusieron en orden de batalla para enfrentarse a Israel. Entablado el combate, Israel fue derrotado1 delante de los filisteos, quienes mataron como a 4,000 hombres en el campo de batalla.
Cuando el pueblo volvió1 al campamento, los ancianos de Israel dijeron: «¿Por qué nos ha derrotado hoy el Señor delante de los filisteosa? Tomemos con nosotros, de Silo, el arca del pacto del Señorb, para que vaya en medio de nosotros y nos libre del poder2 de nuestros enemigos».
El pueblo envió gente a Silo, y trajeron de allí el arca del pacto del Señor de los ejércitos que está1 sobre los querubinesa. Los dos hijos de Elí, Ofni y Finees, estaban allí con el arca del pacto de Dios.
Y aconteció que cuando el arca del pacto del Señor entró al campamento, todo Israel gritó con voz tan fuerte que la tierra temblóa.
Al oír los filisteos el ruido del clamor, dijeron: «¿Qué significa el ruido de este gran clamor en el campamento de los Hebreos?». Entonces comprendieron que el arca del Señor había llegado al campamento.
Y los filisteos tuvieron temor, pues dijeron: «Dios ha venido al campamento». Y añadieron: «¡Ay de nosotros! Porque nada como esto ha sucedido antesa.
»¡Ay de nosotros! ¿Quién nos librará de la mano de estos dioses poderosos? Estos son los dioses que hirieron a los egipcios en el desierto con toda clase de plagas.
»Cobren ánimo y sean hombresa, oh filisteos, para que no lleguen a ser esclavos de los hebreos como ellos han sido esclavos de ustedes. Sean hombres, pues, y peleenb».
Los filisteos pelearon, Israel fue derrotadoa y cada cual huyó a su tiendab; la mortandad fue muy grande, pues de Israel cayeron 30,000 soldados de a pie.
El arca de Dios fue capturada, y murieron Ofni y Fineesa, los dos hijos de Elí.
Muerte de Elí
Y un hombre de Benjamín corrió del campo de batalla, y llegó aquel mismo día a Silo, con sus vestidos rotos y polvo1 sobre su cabezaa.
Cuando llegó, Elí estaba sentado en su asiento junto al camino esperando ansiosamente1, porque su corazón temblaba por causa del arca de Diosa. Así pues, el hombre fue a anunciarlo en la ciudad, y toda la ciudad prorrumpió en gritos.
Al oír Elí el ruido de los gritos, dijo: «¿Qué significa el ruido de este tumulto?». Entonces el hombre se acercó apresuradamente y dio la noticia a Elí.
Elí tenía 98 años, sus ojos se habían cegado1 y no podía vera.
El hombre le dijo a Elí: «Yo soy el que vine del campo de batalla. Hoy escapé del campo de batalla». «¿Cómo fueron las cosas, hijo míoa?», preguntó Elí.
El que trajo la noticia respondió: «Israel ha huido delante de los filisteos, además ha habido gran matanza entre el pueblo, también han muerto tus dos hijos, Ofni y Finees, y el arca de Dios ha sido tomada».
Cuando mencionó el arca de Dios, Elí cayó de su asiento hacia atrás, junto a la puertaa, se rompió la nuca y murió, pues1 era entrado en años y pesaba mucho. Elí había juzgado a Israel durante cuarenta años.
Su nuera, la mujer de Finees, estaba encinta y a punto de dar a luz, y al oír la noticia que el arca de Dios había sido tomada y que su suegro y su marido habían muerto, se arrodilló y dio a luz, porque le sobrevinieron los dolores de parto.
Al tiempo que moría, las mujeres que estaban junto a ella le dijeron: «No temas, porque has dado a luz un hijoa». Ella no respondió ni prestó atención1.
Pero llamó al niño Icabod1 y dijo: «¡Se ha ido la gloria de Israela!», por haber sido tomada el arca de Dios, y por la muerte de su suegro y de su maridob.
Ella dijo: «Se ha ido la gloria de Israel, porque el arca de Dios ha sido tomada».
El arca en manos de los filisteos
Los filisteos tomaron el arca de Dios y la llevaron de Ebenezera a Asdodb.
Entonces los filisteos tomaron el arca de Dios y la introdujeron en el templo1 de Dagóna, y la pusieron junto a Dagón.
A la mañana siguiente, cuando los de Asdod se levantaron temprano, vieron que Dagón había caído rostro en tierra delante del arca del Señora. Así que tomaron a Dagón y lo pusieron otra vez en su lugarb.
Pero al levantarse temprano al día siguiente, otra vez Dagón había caído rostro en tierra delante del arca del Señor. Y la cabeza de Dagón y las dos palmas de sus manos estaban cortadas sobre el umbral; solo el tronco le quedaba a Dagón1a.
Por tanto, hasta hoy, ni los sacerdotes de Dagón ni ninguno de los que entran en el templo1 de Dagón, pisan el umbrala de Dagón en Asdod.
Y la mano del Señor se hizo pesada sobre los de Asdoda, y los desoló y los hirió con tumoresb, tanto a Asdod como a sus territorios.
Cuando los hombres de Asdod vieron lo que les sucedía1, dijeron: «El arca del Dios de Israel no debe quedar con nosotros, pues su mano es dura sobre nosotros y sobre Dagón nuestro dios».
Así que enviaron a buscar e hicieron venir1 a todos los príncipes de los filisteosa, y les dijeron: «¿Qué haremos con el arca del Dios de Israel?». «Que se traslade el arca del Dios de Israel a Gat», respondieron ellos. Y trasladaron el arca del Dios de Israel.
Pero después que la habían trasladado, la mano del Señor estuvo contra la ciudad causando gran confusióna; e hirió a los hombres de la ciudad, desde el menor hasta el mayor, saliéndoles tumoresb.
Entonces enviaron el arca de Dios a Ecrón. Y sucedió que cuando el arca de Dios llegó a Ecrón, los ecronitas clamaron y dijeron: «Han traído el arca del Dios de Israel hasta nosotros1 para matarnos a nosotros2 y a nuestro3 pueblo».
Por tanto, mandaron reunir a todos los príncipes de los filisteos, y les dijeron: «Saquen de aquí1 el arca del Dios de Israela, y que vuelva a su sitio, para que no nos mate a nosotros2 y a nuestro pueblo». Porque había un pánico mortal por toda la ciudad; la mano de Dios se hizo muy pesada allíb.
Y los hombres que no murieron fueron heridos con tumores, y el clamor de la ciudad subió hasta el cieloa.
Los filisteos devuelven el arca
El arca del Señor había estado siete meses en la tierra1 de los filisteos.
Entonces los Filisteos llamaron a los sacerdotes y a los adivinosa y les preguntaron: «¿Qué haremos con el arca del Señor? Dígannos cómo1 la hemos de enviar a su lugar».
Y ellos contestaron: «Si envían el arca del Dios de Israel, no la envíen vacíaa; sino que ciertamente devolverán a Dios una ofrenda por la culpab. Entonces serán sanados y sabrán por qué Su mano no se ha apartado de ustedes».
Y los filisteos preguntaron: «¿Cuál será la ofrenda por la culpa que le hemos de devolver?». Y ellos dijeron: «Cinco tumores de oroa y cinco ratones de oro conforme al número de los príncipes de los filisteosb, porque la misma plaga estuvo sobre todos ustedes y sobre sus príncipes.
»Harán, pues, semejanzas de sus tumores, y semejanzas de sus ratones que asolan la tierra, y darán gloria al Dios de Israela. Tal vez Él alivie Su mano de sobre ustedesb, de sobre sus dioses y de sobre su tierrac.
»¿Por qué entonces endurecen sus corazones, como endurecieron sus corazones los egipcios y Faraóna? Cuando Él los trató severamente, ¿no dejaron ir al pueblo1, y ellos se fueronb?
»Ahora pues, tomen y preparen un carro nuevoa y dos vacas con crías sobre las cuales no se haya puesto ningún yugob. Aten las vacas al carro y lleven sus becerros a casa, lejos de ellas.
»Tomen el arca del Señor y colóquenla en el carro; y pongan en una caja a su lado los objetos de oroa que le entregarán como ofrenda por la culpab. Luego, déjenla ir, y que se vaya.
»Y observen bien: si sube por el camino de su territorio1 a Bet Semesa, entonces Él nos ha hecho este gran mal. Pero si no, entonces sabremos que no fue Su mano la que nos hiriób; nos sucedió por casualidad».
Entonces los hombres lo hicieron así. Tomaron dos vacas con crías, las ataron al carro y encerraron sus becerros en casa.
Colocaron el arca del Señor en el carro, y la caja con los ratones de oro y las semejanzas de sus tumores.
Y las vacas tomaron el camino recto en dirección1 a Bet Semesa. Iban por el caminob, mugiendo mientras iban, y no se desviaron ni a la derecha ni a la izquierda. Los príncipes de los filisteos las siguieron hasta el límite de Bet Semes.
El pueblo de Bet Semes estaba segando el1 trigo en el valle, y alzaron sus ojos y, al ver el arca, se alegraron al verla.
El carro llegó al campo de Josué el Bet Semita y se detuvo allí donde había una gran piedra; y ellos partieron la madera del carro y ofrecieron las vacas en holocausto al Señor.a
Los levitas bajaron el arca del Señor y la caja que estaba con ella, en la cual estaban los objetos de oro, y las colocaron sobre la piedra grandea. Entonces los hombres de Bet Semes ofrecieron holocaustos e hicieron sacrificios aquel día al Señor.
Cuando los cinco príncipes de los filisteos vieron esto, regresaron a Ecróna el mismo día.
Estos son los tumores de oro que los filisteos entregaron como ofrenda por la culpa al Señora: uno por Asdod, uno por Gaza, uno por Ascalón, uno por Gat y uno por Ecrón;
y ratones de oro conforme al número de todas las ciudades de los filisteos que pertenecían a los cinco príncipes, tanto de ciudades fortificadas como de aldeas sin murallasa. La piedra grande1 sobre la cual colocaron el arca del Señor es testigo hasta el día de hoy en el campo de Josué el Bet Semitab.
El Señor hirió a los hombres de Bet Semes porque habían mirado dentro del arca del Señor. De todo el pueblo hirió a 50,070 hombres, y el pueblo lloró porque el Señor había herido al pueblo con gran mortandada.
Y los hombres de Bet Semes dijeron: «¿Quién puede estar delante del Señor, este Dios santoa? ¿Y a quién subirá al alejarse de nosotros?».
Entonces enviaron mensajeros a los habitantes de Quiriat Jearima y les dijeron: «Los filisteos han devuelto el arca del Señor; desciendan, y llévenla con ustedes».
El arca en Quiriat Jearim
Los hombres vinieron de Quiriat Jearim, tomaron el arca del Señor y la llevaron a la casa de Abinadab en la colinaa, y consagraron…
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Notas al pie
- 1 herido.
- 1 entró.
- 2 de la palma.
- 1 está sentado.
- 1 tierra.
- 1La versión () dice: junto a la puerta, mirando el camino.
- 1 quedado fijos.
- 1 pues el hombre.
- 1 puso su corazón.
- 1 Sin gloria.
- 1 la casa.
- 1Así en algunas versiones antiguas; en solo Dagón le quedaba.
- 1 la casa.
- 1 que era así.
- 1 y congregaron.
- 1 mí.
- 2 matarme a mí.
- 3 mi.
- 1 Enviad.
- 2 me mate a mí.
- 1 el campo.
- 1O con qué.
- 1 a ellos.
- 1 frontera.
- 1 sobre el camino.
- 1 segando la cosecha del.
- 1Así en algunos y versiones antiguas; en el , Abel.
Referencias cruzadas
- a1 Sam. 7:12
- bJos. 12:18; 1 Sam. 29:1
- aJos. 7:7, 8
- bNúm. 10:35; Jos. 6:6
- aEx. 25:22; 2 Sam. 6:2; Sal. 80:1
- aJos. 6:5, 20
- aEx. 15:14
- a1 Cor. 16:13
- bJue. 13:1; 1 Sam. 14:21
- aDt. 28:15, 25; 1 Sam. 4:2
- b2 Sam. 18:17; 19:8; 2 Rey. 14:12; 2 Crón. 25:22
- a1 Sam. 2:34; Sal. 78:56–64
- aJos. 7:6; 2 Sam. 1:2; 15:32; Neh. 9:1; Job 2:12
- a1 Sam. 1:9; 4:18
- a1 Sam. 3:2; 1 Rey. 14:4
- a2 Sam. 1:4
- a1 Sam. 4:13
- aGn. 35:16–19
- aSal. 26:8; Jer. 2:11
- b1 Sam. 4:11
- a1 Sam. 4:1; 7:12
- bJos. 13:3
- aJue. 16:23–30; 1 Crón. 10:8–10
- aIsa. 19:1; 46:1, 2
- bIsa. 46:7
- aEzq. 6:4, 6; Miq. 1:7
- aSof. 1:9
- aEx. 9:3; 1 Sam. 5:7, 11; Sal. 32:4; 145:20; 147:6; Hech. 13:11
- bDt. 28:27; 1 Sam. 6:5; Sal. 78:66
- a1 Sam. 5:11; 29:6–11
- aDt. 2:15; 1 Sam. 5:11; 7:13; 12:15
- b1 Sam. 5:6
- a1 Sam. 5:8
- b1 Sam. 5:6, 9
- aEx. 12:30; Isa. 15:3
- aGn. 41:8; Ex. 7:11; Isa. 2:6
- aEx. 23:15; Dt. 16:16
- bLev. 5:15, 16
- a1 Sam. 5:6, 9, 12; 6:17
- bJos. 13:3; Jue. 3:3; 1 Sam. 6:17, 18
- aJos. 7:19; 1 Crón. 16:28, 29; Isa. 42:12; Jer. 13:16; Juan 9:24; Apoc. 14:7
- b1 Sam. 5:6, 11
- c1 Sam. 5:3, 4, 7
- aEx. 7:13; 8:15, 32; 9:34; 14:17
- bEx. 12:31
- a2 Sam. 6:3
- bNúm. 19:2; Dt. 21:3, 4
- a1 Sam. 6:4, 5
- b1 Sam. 6:3
- aJos. 15:10; 21:16
- b1 Sam. 6:3
- a1 Sam. 6:9
- bNúm. 20:19
- a2 Sam. 24:22; 1 Rey. 19:21
- aJos. 3:3
- aJos. 13:3; Jue. 3:3
- a1 Sam. 6:4
- aDt. 3:5
- b1 Sam. 6:14, 15
- aEx. 19:21; Núm. 4:5, 15, 20; 2 Sam. 6:7
- aLev. 11:44, 45; 2 Sam. 6:9; Mal. 3:2; Apoc. 6:17
- aJos. 9:17; 15:9, 60; 1 Crón. 13:5, 6
- a2 Sam. 6:3, 4
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