Éxodo 8:8–19
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Entonces Faraón llamó a Moisés y a Aaróna, y dijo: «Rueguen al Señor para que quite las ranas de mí y de mi pueblo, y yo dejaré ir al pueblob para que ofrezca sacrificios al Señorc».
Moisés dijo a Faraón: «Dígnate decirme1 cuándo he de rogar por ti, por tus siervos y por tu pueblo, para que las ranas sean quitadas2 de ti y de tus casas y queden solamente en el río»
«Mañana», respondió Faraón. Entonces Moisés dijo: «Sea conforme a tu palabra para que sepas que no hay nadie como el Señor nuestro Diosa.
»Las ranas se alejarán de ti, de tus casas, de tus siervos y de tu puebloa; solo quedarán en el Nilo»
Entonces Moisés y Aarón salieron de la presencia de Faraón, y Moisés clamó al Señora acerca de las ranas que Él había puesto sobre Faraón.
Y el Señor hizo conforme a la palabra de Moisés, y murieron las ranas en las casas, en los patios y en los campos.
Las juntaron en montones, y la tierra se corrompió1.
Pero al ver Faraón que había alivio, endureció1 su corazón y no los escuchó, tal como el Señor había dichoa.
Tercera plaga: los piojos
Entonces el Señor dijo a Moisés: «Dile a Aarón: “Extiende tu vara y golpea el polvo de la tierra para que se convierta en piojos1 por toda la tierra de Egipto”».
Y así lo hicieron. Aarón extendió su mano con su vara, y golpeó el polvo de la tierra, y hubo piojos1 en hombres y animales. Todo el polvo de la tierra se convirtió en piojos1 por todo el país de Egiptoa.
Los magos1 trataron de producir piojos2 con sus encantamientos3, pero no pudierona. Hubo, pues, piojos en hombres y animales.
Entonces los magos1 dijeron a Faraón: «Este es el dedo de Diosa». Pero el corazón de Faraón se endureció2 y no los escuchó, tal como el Señor había dicho.
Footnotes
Cross references
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