Logos Bible Study

Mateo 8:2–34

Nueva Biblia de las AméricasOther versions

Spanish

Arabic

Czech

English

French

German

Greek

Hungarian

Italian

Korean

Latin

Portuguese

Russian

Simplified Chinese

Traditional Chinese

aY se acercó un leproso y se postró ante Él1b, diciendo: «Señor, si quieres, puedes limpiarme»

Extendiendo Jesús la mano, lo tocó, diciendo: «Quiero; sé limpio». Y al instante quedó limpio de su lepra1a.

Entonces Jesús le dijo*: «Mira, no se lo digas a nadiea, sino veb, muéstrate al sacerdotec y presenta la ofrenda que ordenó Moisés, para que les sirva de testimonio a ellos».

Jesús sana al criado del centurión

aAl entrar Jesús en Capernaúm, se acercó un centurión y le suplicó:

«Señor, mi criado1 está postrado en casa, paralíticoa, sufriendo mucho2»

Y Jesús le dijo*: «Yo iré y lo sanaré».

Pero el centurión respondió: «Señor, no soy digno de que Tú entres bajo mi techo; solamente di la palabra1 y mi criado2 quedará sano.

»Porque yo también soy hombre bajo autoridada, con1 soldados a mis órdenes2; y digo a este: “Ve”, y va; y al otro: “Ven”, y viene; y a mi siervo: “Haz esto”, y lo hace»

Al oírlo Jesús, se maravilló y dijo a los que lo seguían: «En verdad les digo que en Israel1 no he hallado en nadie una fe tan grande.

»Y les digo que vendrán muchos del oriente y del occidentea, y se sentarán1 a la mesa con Abraham, Isaac y Jacob en el reino de los cielos.

»Pero los hijos del reinoa serán arrojados a las tinieblas de afuerab; allí será el llanto y el crujir de dientesc».

Entonces Jesús dijo al centurión: «Vete; así como has creídoa, te sea hecho». Y el criado1 fue sanado en esa misma hora.

Jesús sana a la suegra de Pedro y a muchos otros

aCuando Jesús llegó a casa de Pedro, vio a la suegra de este1 que estaba en cama2 con fiebre.

Le tocó la mano, y la fiebre la dejó; y ella se levantó y le servía.

Y al atardecer, le trajeron muchos endemoniadosa; y expulsó a los espíritus con Su palabra, y sanó a todos los que estaban enfermosb,

para que se cumpliera lo que fue dicho por medio del profeta Isaías cuando dijo: «Él tomó nuestras flaquezas y llevó1 nuestras enfermedadesa».

Lo que demanda el discipulado

Viendo Jesús una multitud a Su alrededor, dio ordena de pasar al otro lado del mar.

aY un escriba se acercó y le dijo: «Maestro, te seguiré adondequiera que vayas»

Jesús le respondió*: «Las zorras tienen madrigueras y las aves del cielo nidos, pero el Hijo del Hombrea no tiene dónde recostar la cabeza».

Otro de los discípulos le dijo: «Señor, permíteme que vaya primero y entierre a mi padre»

Pero Jesús le contestó*: «Ven tras Mí, y deja que los muertos entierren a sus muertosa».

Jesús calma la tempestad

aCuando entró Jesús1 en la barca, Sus discípulos lo siguieron.

Y de pronto se desató una gran tormenta1 en el mar de Galilea, de modo que las olas cubrían la barca; pero Jesús estaba dormido.

Llegándose a Él, lo despertaron, diciendo: «¡Señor, sálvanosa, que perecemos!»

Y Él les contestó*: «¿Por qué tienen miedo, hombres de poca fea?». Entonces Jesús se levantó, reprendió a los vientos y al mar, y sobrevino una gran calma.

Los hombres se maravillaron, y decían: «¿Quién es Este, que aun los vientos y el mar lo obedecen?»

Los endemoniados gadarenos

aAl llegar Jesús al otro lado, a la tierra de los gadarenos, fueron a Su encuentro dos endemoniadosb que salían de los sepulcros, violentos en extremo, de manera que nadie podía pasar por aquel camino.

Y gritaron: «¿Qué hay entre Tú y nosotros, Hijo de Diosa? ¿Has venido aquí para atormentarnos antes del tiempo1?»

A cierta distancia de ellos estaba paciendo una manada de muchos cerdos;

y los demonios le rogaban: «Si vas a echarnos fuera, mándanos a la manada de cerdos»

«¡Vayan!», les dijo Jesús. Y ellos salieron y entraron en los cerdos; y la manada entera se precipitó por un despeñadero al mar, y perecieron en las aguas.

Los que cuidaban la manada huyeron; y fueron a la ciudad y lo contaron todo, incluso1 lo de los endemoniadosa.

Y toda la ciudad salió al encuentro de Jesús; y cuando lo vieron, le rogaron que se fuera de su regióna.

Read in Logos

Footnotes

  1. 1O le adoró.
  2. 1 su lepra fue limpiada.
  3. 1 muchacho.
  4. 2 terriblemente atormentado.
  5. 1 di con una palabra.
  6. 2 muchacho.
  7. 1 teniendo.
  8. 2 debajo de mí.
  9. 1Algunos antiguos dicen: ni en Israel.
  10. 1 se recostarán.
  11. 1 muchacho.
  12. 1 él.
  13. 2 postrada y.
  14. 1O cargó con.
  15. 1 Él.
  16. 1 un sacudimiento.
  17. 1I.e. designado para el juicio.
  18. 1 y.

Cross references

  1. aMat. 8:2–4: Mar. 1:40–44; Luc. 5:12–14
  2. bMat. 9:18; 15:25; 18:26; 20:20; Juan 9:38; Hech. 10:25
  3. aMat. 11:5; Luc. 4:27
  4. aMat. 9:30; 12:16; 17:9; Mar. 1:44; 3:12; 5:43; 7:36; 8:30; 9:9; Luc. 4:41; 8:56; 9:21
  5. bMar. 1:44; Luc. 5:14; 17:14
  6. cLev. 13:49; 14:2 y
  7. aMat. 8:5–13: Luc. 7:1–10
  8. aMat. 4:24
  9. aMar. 1:27; Luc. 9:1
  10. aIsa. 49:12; 59:19; Mal. 1:11; Luc. 13:29
  11. aMat. 13:38
  12. bMat. 22:13; 25:30
  13. cMat. 13:42, 50; 22:13; 24:51; 25:30; Luc. 13:28
  14. aMat. 9:22, 29
  15. aMat. 8:14–16: Mar. 1:29–34; Luc. 4:38–41
  16. aMat. 4:24
  17. bMat. 4:23; 8:33
  18. aIsa. 53:4
  19. aMar. 4:35; Luc. 8:22
  20. aMat. 8:19–22: Luc. 9:57–60
  21. aDan. 7:13; Mat. 9:6; 12:8, 32, 40; 13:41; 16:13, 27, 28; 17:9; 19:28; 26:64; Mar. 8:38; Luc. 12:8; 18:8; 21:36; Juan 1:51; 3:13, 14; 6:27; 12:34; Hech. 7:56
  22. aMat. 9:9; Mar. 2:14; Luc. 9:59, 60; Juan 1:43; 21:19
  23. aMat. 8:23–27: Mar. 4:36–41; Luc. 8:22–25
  24. aMat. 8:2; 9:18
  25. aMat. 6:30; 14:31; 16:8; 17:20
  26. aMat. 8:28–34: Mar. 5:1–17; Luc. 8:26–37
  27. bMat. 4:24
  28. aJue. 11:12; 2Sam. 16:10; 19:22; 1Rey. 17:18; 2Rey. 3:13; 2Crón. 35:21; Mar. 1:24; 5:7; Luc. 4:34; 8:28; Juan 2:4
  29. aMat. 4:24
  30. aAmós 7:12; Hech. 16:39