Marcos 14:32–52
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Jesús en Getsemaní
aLlegaron* a un lugar que se llama Getsemaní, y Jesús dijo* a Sus discípulos: «Siéntense aquí hasta que Yo haya orado».
Tomó* con Él a Pedro, a Jacobo1 y a Juan, y comenzó a afligirse y a angustiarse muchoa.
«Mi alma está muy afligida, hasta el punto de la muerte», les dijo*; «quédense aquí y velena».
Adelantándose un poco, se postró1 en tierra y oraba que si fuera posible, pasara de Él aquella2 horaa.
Y decía: «¡Abba, Padrea! Para Ti todas las cosas son posibles; aparta de Mí esta copa, pero no sea lo que Yo quiero, sino lo que Tú quierasb».
Entonces Jesús vino* y los halló* durmiendo, y dijo* a Pedro: «Simón, ¿duermes? ¿No pudiste velar ni por una hora?
»Velen y oren para que no entren en tentación; el espíritu está dispuesto, pero la carne es débila».
Él se fue otra vez y oró, diciendo las mismas palabras1.
Y vino Jesús de nuevo y los halló durmiendo, porque sus ojos estaban muy cargados de sueño; y no sabían qué responder.
Vino* por tercera vez, y les dijo*: «¿Todavía están1 durmiendo y descansando? Basta yaa; ha llegado la hora; miren, el Hijo del Hombre es entregado en manos de los pecadores.
»Levántense, vámonos; ya está cerca el que me entrega».
Arresto de Jesús
aEn ese momento1, mientras Jesús estaba todavía hablando, llegó* Judas, uno de los doce discípulos, acompañado de2 una multitud con espadas y palos, de parte de los principales sacerdotes, de los escribas y de los ancianos.
Y el que lo entregaba les había dado una señal, diciendo: «Al que yo bese, Ese es; lo prenden y se lo llevan con seguridad1»
Cuando llegó Judas, inmediatamente se acercó a Jesús y le dijo: «¡Rabí1a!». Y lo besó.
Entonces ellos echaron mano a Jesús y lo prendieron.
Pero uno de los que estaban allí, sacando la espada, hirió al siervo del sumo sacerdote y le cortó1 la oreja.
Y dirigiéndose1 Jesús a ellos, les dijo: «¿Cómo contra un ladrón han salido con espadas y palos para asegurarse que me arrestaban?
»Cada día estaba con ustedes en el templo enseñandoa, y no me prendieron; pero esto ha sucedido para1 que se cumplan las Escrituras».
Y abandonando a Jesús, todos huyeron.
Un joven sigue a Jesús
Cierto joven seguía a Jesús, vestido sólo con una sábana sobre su cuerpo desnudo; y lo prendieron*;
pero él, dejando la sábana, escapó desnudo.
Footnotes
Cross references
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