Marcos 11:12–19
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La higuera estéril
aAl día siguiente, cuando salieron de Betania, Jesús tuvo hambre.
Y viendo de lejos una higuera con hojas, fue a ver si quizá pudiera hallar algo en ella; cuando llegó a ella, no encontró más que hojas, porque no era tiempo de higos.
Jesús, hablando1 a la higuera, le dijo: «Nunca jamás coma nadie fruto de ti». Y Sus discípulos le estaban escuchando.
Jesús echa a los mercaderes del templo
aLlegaron* a Jerusalén; y entrando Jesús en el templo, comenzó a echar fuera a los que vendían y compraban en el templo; volcó las mesas de los que cambiaban el dinero y los asientos de los que vendían las palomas,
y no permitía que nadie transportara objeto alguno a través del templo.
Y les enseñaba, diciendo1: «¿No está escrito: “Mi casa será llamada casa de oración para todas las nacionesa”? Pero ustedes la han hecho cueva de ladronesb».
Los principales sacerdotes y los escribas oyeron esto y buscaban cómo destruir a Jesúsa, pero le tenían miedo, pues toda la multitud estaba admirada de Su enseñanzab.
Cuando atardecía, Jesús y Sus discípulos solían salir fuera de la ciudada.
Footnotes
Cross references
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