Lucas 11:14–36
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Jesús y Beelzebú
aJesús estaba echando fuera un demonio que era mudo, y cuando el demonio salió, el mudo habló; y las multitudes se maravillaron.
Pero algunos de ellos dijeron: «Él echa fuera los demonios por Beelzebúa, príncipe de los demoniosb»
Y otros, para poner1 a prueba a Jesús, demandaban de Él una señal2a del cielo.
aPero conociendo Él sus pensamientos, les dijo: «Todo reino dividido contra sí mismo es asolado; y una casa dividida contra sí misma1, se derrumba.
»Y si también Satanása está dividido contra sí mismo, ¿cómo permanecerá en pie su reino? Porque ustedes dicen que Yo echo fuera demonios por Beelzebúb.
»Y si Yo echo fuera demonios por Beelzebúa, ¿por quién los echan fuera los hijos de ustedes? Por tanto, ellos serán sus jueces.
»Pero si Yo por el dedo de Diosa echo fuera los demonios, entonces el reino de Dios ha llegadob a ustedes.
»Cuando un1 hombre fuerte, bien armado, custodia su palacio, sus bienes están seguros2.
»Pero cuando uno más fuerte que él lo ataca y lo vence, le quita todas sus armas en las cuales había confiado y distribuye su botín.
»El que no está a Mi lado, contra Mí está; y el que a Mi lado no recoge, desparramaa.
aCuando el espíritu inmundo sale del hombre, pasa por lugares áridos buscando descanso; y al no hallarlo, dice: “Volveré a mi casa de donde salí”.
»Y al llegar, la encuentra barrida y arreglada.
»Entonces va y toma consigo otros siete espíritus peores que él, y entrando, moran allí; y el estado final de aquel hombre resulta peor que el primero».
La verdadera dicha
Mientras Jesús decía estas cosas, una de las mujeres en la multitud alzó la voz y dijo: «¡Dichosa la matriz1 que te concibió2 y los senos que te criarona!».
«Al contrario», le contestó Jesús, «dichosos los que oyen la palabra de Dios y la guardana».
La gente demanda señal
Como la multitud se aglomeraba, Jesús comenzó a decir: «aEsta generación es una generación perversa; busca señalb, y ninguna señal se le dará, sino la señal de Jonás.
»Porque de la misma manera que Jonás vino a ser una señala para los ninivitas, así también lo será el Hijo del Hombre para esta generación.
»La Reina del Sur se levantará en el juicio con los hombres de esta generación y los condenará, porque ella vino desde los confines de la tierra para oír la sabiduría de Salomóna; y miren, algo más grande que Salomón está aquí.
»Los hombres de Nínive se levantarán en el juicio con esta generación y la condenarán, porque ellos se arrepintieron con la predicación de Jonása; y miren, algo más grande que Jonás está aquí.
La lámpara del cuerpo
»Nadie, cuando enciende una lámpara, la pone en un sótano ni debajo de una vasija, sino sobre el candelero, para que los que entren vean la luza.
»aLa lámpara de tu cuerpo es tu ojo; cuando tu ojo está sano1, también todo tu cuerpo está lleno de luz; pero cuando está malo, también tu cuerpo está lleno de oscuridad.
»Mira, pues, que la luz que en ti hay no sea oscuridad.
»Así que, si todo tu cuerpo está lleno de luz, sin tener parte alguna en tinieblas, estará totalmente iluminado como cuando la lámpara te alumbra con sus rayos».
Footnotes
Cross references
- aLuc. 11:14, 15: Mat. 12:22, 24; Mat. 9:32–34
- aMat. 10:25
- bMat. 9:34
- aMat. 12:38; 16:1; Mar. 8:11
- aLuc. 11:17–22: Mat. 12:25–29; Mar. 3:23–27
- aMat. 4:10
- bMat. 10:25
- aMat. 10:25
- aEx. 8:19
- bMat. 3:2
- aMat. 12:30; Mar. 9:40
- aLuc. 11:24–26: Mat. 12:43–45
- aLuc. 23:29
- aLuc. 8:21
- aLuc. 11:29–32: Mat. 12:39–42; Mat. 16:4; Mar. 8:12
- bMat. 12:38; Luc. 11:16
- aJon. 3:4
- a1Rey. 10:1–10; 2Crón. 9:1–12
- aJon. 3:5
- aMat. 5:15; Mar. 4:21; Luc. 8:16
- aLuc. 11:34, 35: Mat. 6:22, 23
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