Logos Bible Study

Jonás 3–4

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Predicación de Jonás en Nínive

La palabra del Señor vino por segunda vez a Jonás:

«Levántate, ve a Nínive, la gran ciudada, y proclama en ella el mensaje que Yo te diréb»

Y Jonás se levantó y fue a Nínive conforme a la palabra del Señor. Nínive era una ciudad muy grande1a, de un recorrido de tres días.

Entonces Jonás comenzó a recorrer1 la ciudad camino de un día, y proclamabaa: «Dentro de cuarenta días Nínive será arrasada»

Entonces los habitantes de Nínive creyeron en Dios, y proclamaron ayunoa y se vistieron de cilicio desde el mayor hasta el menor de ellos.

Cuando llegó la noticia al rey de Nínive, se levantó de su trono, se despojó de su manto, se cubrió de cilicio y se sentó sobre cenizaa.

Y mandó proclamar y anunciar en Nínive, por decreto del rey y de sus grandes: «Ni hombre ni animal, ni buey ni oveja prueben cosa alguna. No dejen que pasten o beban aguaa.

»Cúbranse de cilicio hombres y animales, y clamen a Diosa con fuerza, y vuélvase cada uno de su mal caminob y de la violencia que hay en sus manos.

»¡Quién sabe! Quizá Dios se vuelva, se arrepienta y aparte el ardor de Su ira, y no perezcamosa»

Cuando Dios vio sus acciones, que se habían apartado de su mal caminoa, entonces Dios se arrepintió del mal que había dicho que les haríab, y no lo hizo.

Queja de Jonás y respuesta de Dios

Pero esto desagradó a Jonás en gran manera, y se enojóa.

Y oró al Señora: «¡Ah Señor! ¿No era esto lo que yo decía cuando aún estaba en mi tierra? Por eso me anticipé a huir a Tarsisb. Porque yo sabía que Tú eres un Dios clemente y compasivo, lento para la ira y rico en misericordia, y que te arrepientes del mal anunciadoc.

»Y ahora, oh Señor, te ruego que me quites la vidaa, porque mejor me es la muerte que la vidab».

Y el Señor dijo: «¿Tienes acaso razón para enojarte?».

Entonces salió Jonás de la ciudad y se sentó al oriente de la misma. Allí se hizo un cobertizo y se sentó bajo la sombra de él, hasta ver qué sucedería en la ciudada.

Y el Señor Dios dispuso que una planta creciera sobre Jonás para que hiciera sombra sobre su cabeza y lo librara de su incomodidad. Y Jonás se alegró grandemente por la planta.

Pero al rayar el alba del día siguiente Dios dispuso que un gusano atacara la planta, y esta se secóa.

Y sucedió que al salir el sol, Dios dispuso un sofocante viento del estea, y el sol hirió la cabeza de Jonás, así que él desfallecíab, y con toda su alma deseaba morir, y decía: «Mejor me es la muerte que la vidac»

Entonces Dios le preguntó a Jonás: «¿Tienes acaso razón para enojarte por causa de la planta?». «Tengo mucha razón para enojarme hasta la muerte», le respondió.

Entonces el Señor le dijo: «Tú te apiadaste de la planta por la que no trabajaste ni hiciste crecer, que nació en una noche y en una noche pereció,

¿y no he de apiadarme Yo de Nínivea, la gran ciudad, en la que hay más de 120,000 personas que no saben distinguir entre su derecha y su izquierdab, y también muchos animalesc?»

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Footnotes

  1. 1 una ciudad grande para Dios.
  2. 1 entrar en.

Cross references

  1. aSof. 2:13
  2. bJer. 1:17; Ezq. 2:7
  3. aJon. 1:2; 4:11
  4. aMat. 12:41; Luc. 11:32
  5. aDan. 9:3; Joel 1:14
  6. aEst. 4:1–4; Jer. 6:26; Ezq. 27:30, 31
  7. a2 Crón. 20:3; Esd. 8:21; Jon. 3:5
  8. aSal. 130:1; Jon. 1:6, 14
  9. bIsa. 1:16–19; 55:6, 7; Jer. 18:11
  10. a2 Sam. 12:22; Joel 2:14
  11. a1 Rey. 21:27–29; Jer. 31:18
  12. bEx. 32:14; Jer. 18:8; Amós 7:3, 6
  13. aJon. 4:4, 9; Mat. 20:15; Luc. 15:28
  14. aJer. 20:7
  15. bJon. 1:3
  16. cEx. 34:6; Núm. 14:18; Sal. 86:5, 15; Joel 2:13
  17. a1 Rey. 19:4; Job 6:8, 9
  18. bJob 7:15, 16; Ecl. 7:1
  19. a1 Rey. 19:9, 13
  20. aJoel 1:12
  21. aEzq. 19:12; Os. 13:15
  22. bSal. 121:6; Isa. 49:10
  23. cJon. 4:3
  24. aJon. 3:10
  25. bDt. 1:39; Isa. 7:16
  26. cSal. 36:6