Job 1:5–11
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Cuando los días del banquete habían pasado1, Job enviaba a buscarlos y los santificaba, y levantándose temprano, ofrecía holocaustosa conforme al número de todos ellos. Porque Job decía: «Quizá mis hijos hayan pecadob y maldecido a Dios en sus corazonesc». Job siempre hacía así.
Un día, cuando los hijos de Dios vinieron a presentarse delante del Señora, Satanás1 vino también entre ellosb.
Y el Señor preguntó a Satanás: «¿De dónde vienes?». Entonces Satanás respondió al Señor: «De recorrer la tierra y de andar por ellaa».
Y el Señor dijo a Satanás: «¿Te has fijado1 en Mi siervo Joba? Porque no hay ninguno como él sobre la tierra; es un hombre intachable2 y recto, temeroso de3 Dios y apartado del malb».
Satanás respondióa al Señor1: «¿Acaso teme Job a Dios de balde?
»¿No has hecho Tú una valla alrededor de él, de su casa y de todo lo que tiene, por todos ladosa? Has bendecido el trabajo de sus manosb y sus posesiones han aumentado en la tierrac.
»Pero extiende ahora Tu mano y toca todo lo que tienea, y verás si no te maldice en Tu misma carab».
Footnotes
Cross references
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