Hebreos 9:6–15
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Así preparadas estas cosas, los sacerdotes entran continuamentea al primer1 tabernáculo para oficiar en el culto.
Pero en el segundoa, solo entra el sumo sacerdoteb una vez al añoc, no sin llevar sangred, la cual ofrece por sí mismoe y por los pecados del pueblo cometidos en ignorancia1f.
Queriendo el Espíritu Santoa dar a entender esto: que el camino al Lugar Santísimo1b aún no había sido revelado en tanto que el primer tabernáculo permaneciera en pie.
Esto es un símbolo para el tiempo presente, según el cual se presentan ofrendas y sacrificiosa que no pueden hacer perfectob en su conciencia al que practica ese culto,
ya que tienen que ver solo con comidasa y bebidasb, y diversos lavamientos1c, ordenanzas para el cuerpo2d impuestas hasta el tiempo de reformar las cosase.
La sangre del nuevo pacto
Pero cuando Cristo apareció como Sumo Sacerdotea de los bienes futuros1b, a través de2 un mayor y más perfecto tabernáculoc, no hecho con manosd, es decir, no de esta creacióne,
entró al Lugar Santísimo una vez para siempre, no por medio de la sangre de machos cabríos y de becerrosa, sino por medio de Su propia sangreb, obteniendo1 redención eternac.
Porque si la sangre de los machos cabríos y de los torosa, y la ceniza de la novillab, rociadas sobre los que se han contaminado1, santifican para la purificación2 de la carne,
¿cuánto más la sangre de Cristoa, quien por el Espíritu eterno1b Él mismo se ofreció sin mancha a Diosc, purificará nuestra concienciad de obras muertase para servir al Dios vivof?
Por eso Cristoa es el mediadorb de un nuevo pacto1c, a fin de que habiendo tenido lugar una muerte para la redención de las transgresiones que se cometieron bajo el primer pacto1, los que han sido llamadosd reciban la promesae de la herencia eternaf.
Footnotes
Cross references
- aNúm. 18:2–6; 28:3
- aHeb. 9:3
- bLev. 16:12 y
- cEx. 30:10; Lev. 16:34; Heb. 10:3
- dLev. 16:11, 14
- eHeb. 5:3
- fNúm. 15:25; Heb. 5:2
- aHeb. 3:7
- bJuan 14:6; Heb. 10:20
- aHeb. 5:1
- bHeb. 7:19
- aLev. 11:2 y ; Col. 2:16
- bNúm. 6:3
- cLev. 11:25; Núm. 19:13; Mar. 7:4
- dHeb. 7:16
- eHeb. 7:12
- aHeb. 2:17
- bHeb. 10:1
- cHeb. 8:2; 9:24
- dMar. 14:58; 2Cor. 5:1
- e2Cor. 4:18; Heb. 12:27; 13:14
- aLev. 4:3; 16:6, 15; Heb. 9:19
- bHeb. 9:14; 13:12
- cHeb. 5:9; 9:15
- aLev. 16:15; Heb. 9:19; 10:4
- bNúm. 19:9, 17, 18
- aHeb. 9:12; 13:12
- b1Cor. 15:45; 1Ped. 3:18
- cEf. 5:2; Heb. 7:27; 10:10, 12
- dHech. 15:9; Tito 2:14; Heb. 1:3; 10:2, 22
- eHeb. 6:1
- fMat. 16:16; Heb. 3:12
- aRom. 3:24
- b1Tim. 2:5; Heb. 8:6; 12:24
- cHeb. 8:8
- dMat. 22:3 y ; Rom. 8:28, 29; Heb. 3:1
- eHeb. 6:15; 10:36; 11:39
- fHech. 20:32
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