Hebreos 6
Nueva Biblia de las AméricasOther versions
Spanish
Arabic
Czech
English
- DARBY 1890 Darby Bible
- ASV American Standard Version
- AV 1873 The Cambridge Paragraph Bible of the Authorized English Version
- CSB Christian Standard Bible
- D-R Douay-Rheims Bible
- ESV English Standard Version
- GW GOD’S WORD Translation
- GNB Good News Translation
- HCSB The Holman Christian Standard Bible
- KJV 1900 King James Version
- LSB Legacy Standard Bible
- LEB The Lexham English Bible
- MSG The Message: The Bible in Contemporary Language
- NET The NET Bible
- NASB95 New American Standard Bible (1995)
- NCV New Century Version
- NIrV New International Reader’s Version (1998)
- NIV New International Version (2011)
- NKJV The New King James Version
- NLT New Living Translation
- NRSVue New Revised Standard Version: Updated Edition
- RSV The Revised Standard Version
- RSVCE The Revised Standard Version, Catholic Edition
- TNIV Today’s New International Version
- YLT Young’s Literal Translation
French
German
Greek
Hungarian
Italian
Korean
Latin
Portuguese
Russian
Simplified Chinese
Traditional Chinese
Por tanto, dejandoa las enseñanzas elementales1b acerca de Cristo2, avancemos hacia la madurezc, no echando otra vez el fundamento del arrepentimiento de obras muertasd y de la fe en Dios,
de la enseñanza sobre lavamientos1a, de la imposición de manosb, de la resurrección de los muertosc y del juicio eternoc.
Y esto haremos, si Dios lo permitea.
Porque en el caso de los que fueron una vez iluminadosa, que probaron del don celestialb y fueron hechos partícipes del Espíritu Santoc,
que gustarona la buena palabra de Diosb y los poderes del siglo venideroc,
pero después cayeron, es imposible renovarlos otra veza para arrepentimiento, puesto que de nuevo crucifican para sí mismos al Hijo de Diosb y lo exponen a la ignominia pública.
Porque la tierra que bebe la lluvia que con frecuencia cae1 sobre ella y produce vegetación útil a aquellos por los cuales es cultivadaa, recibe bendición de Dios.
Pero si produce espinos y cardos no vale nada, está próxima a ser maldecida1a, y termina por ser quemada2.
Esperanza de cosas mejores
Pero en cuanto a ustedes, amadosa, aunque hablemos de esta manera, estamos persuadidos de las cosas que son mejores y que pertenecen a la salvación.
Porque Dios no es injustoa como para olvidarse de la obra de ustedes y del amorb que han mostrado hacia Su nombre, habiendo servido, y sirviendo aún, a los santosc.
Pero deseamos que cada uno de ustedes muestre la misma solicitud hasta el fina, para alcanzar la plena seguridadb de la esperanza,
a fin de que no sean perezosos, sino imitadoresa de los que mediante la fe y la pacienciab heredan las promesasc.
La promesa de Dios es segura
Pues cuando Dios hizo la promesa a Abrahama, no pudiendo jurar por uno mayor, juró por Él mismob,
diciendo: «Ciertamente te bendeciré y ciertamente te multiplicaréa».
Y así, habiendo esperado con pacienciaa, Abraham obtuvo la promesa.
Porque los hombres juran por uno mayor que ellos mismosa, y para ellos un juramento dado como confirmación es el fin de toda discusiónb.
Por lo cual1 Dios, deseando mostrar más plenamente a los herederos de la promesaa la inmutabilidad de Su propósitob, interpuso2 un juramento,
a fin de que por dos cosas inmutables, en las cuales es imposible que Dios mientaa, los que hemos buscado refugio seamos grandemente animados1 para asirnos de la esperanza puesta delante de nosotrosb.
Tenemos como ancla del alma, una esperanzaa segura y firme, y que penetra hasta detrás1 del velob,
adonde Jesús entró por nosotrosa como precursor, hecho, según el orden de Melquisedecb, Sumo Sacerdote para siempre.
Footnotes
Cross references
- aFil. 3:13, 14
- bHeb. 5:12
- cHeb. 5:14
- dHeb. 9:14
- aJuan 3:25; Hech. 19:3, 4
- bHech. 6:6
- cHech. 17:31, 32
- aHech. 18:21
- a2Cor. 4:4, 6; Heb. 10:32
- bJuan 4:10; Ef. 2:8
- cGál. 3:2; Heb. 2:4
- a1Ped. 2:3
- bEf. 6:17
- cHeb. 2:5
- aMat. 19:26; Heb. 10:26, 27; 2Ped. 2:21; 1Jn. 5:16
- bHeb. 10:29
- a2Tim. 2:6
- aGn. 3:17, 18; Dt. 29:22 y
- a1Cor. 10:14; 2Cor. 7:1; 12:19; 1Ped. 2:11; 2Ped. 3:1; 1Jn. 2:7; Jud. 3
- aPrv. 19:17; Mat. 10:42; 25:40; Hech. 10:4
- b1Tes. 1:3
- cRom. 15:25; Heb. 10:32–34
- aHeb. 3:6
- bHeb. 10:22
- aHeb. 13:7
- b2Tes. 1:4; Sant. 1:3; Apoc. 13:10
- cHeb. 1:14
- aGál. 3:15, 18
- bGn. 22:16; Luc. 1:73
- aGn. 22:17
- aGn. 12:4; 21:5
- aGál. 3:15
- bEx. 22:11
- aHeb. 11:9
- bSal. 110:4; Prv. 19:21; Heb. 6:18
- aNúm. 23:19; Tito 1:2
- bHeb. 3:6; 7:19
- aSal. 39:7; 62:5; Hech. 23:6; Rom. 4:18; 5:4, 5; 1Cor. 13:13; Col. 1:27; 1Ped. 1:3
- bLev. 16:2, 15; Heb. 9:2, 3, 7
- aJuan 14:2; Heb. 4:14
- bSal. 110:4; Heb. 2:17; 5:6
Copyright 2005 por The Lockman Foundation