Deuteronomio 34
Nueva Biblia de las AméricasOther versions
Spanish
Arabic
Czech
English
- DARBY 1890 Darby Bible
- ASV American Standard Version
- AV 1873 The Cambridge Paragraph Bible of the Authorized English Version
- CSB Christian Standard Bible
- D-R Douay-Rheims Bible
- ESV English Standard Version
- GW GOD’S WORD Translation
- GNB Good News Translation
- HCSB The Holman Christian Standard Bible
- KJV 1900 King James Version
- LSB Legacy Standard Bible
- LEB The Lexham English Bible
- MSG The Message: The Bible in Contemporary Language
- NET The NET Bible
- NASB95 New American Standard Bible (1995)
- NCV New Century Version
- NIrV New International Reader’s Version (1998)
- NIV New International Version (2011)
- NKJV The New King James Version
- NLT New Living Translation
- NRSVue New Revised Standard Version: Updated Edition
- RSV The Revised Standard Version
- RSVCE The Revised Standard Version, Catholic Edition
- TNIV Today’s New International Version
- YLT Young’s Literal Translation
French
German
Hebrew
Hungarian
Italian
Korean
Latin
Portuguese
Russian
Simplified Chinese
Traditional Chinese
Muerte de Moisés
Y subió Moisés desde la llanura de Moab al monte Nebo, a la cumbre del Pisga, que está frente a Jericóa, y el Señor le mostró toda la tierrab: Galaad hasta Dan,
todo Neftalí, la tierra de Efraín y de Manasés, toda la tierra de Judá hasta el mar occidental1a,
el Neguev1 y la llanura2 del valle de Jericó, la ciudad de las palmerasa, hasta Zoar.
Entonces le dijo el Señor: «Esta es la tierra que juré dar a Abraham, a Isaac y a Jacob: “Yo la daré a tu descendencia1a”. Te he permitido verla con tus ojos, pero no pasarás a ella2».
Y allí murió Moisés, siervo del Señora, en la tierra de Moabb, conforme a la palabra1 del Señor.
Y Él lo enterró en el valle, en la tierra de Moab, frente a Bet Peora; pero nadie sabe hasta hoy el lugar de su sepulturab.
Aunque Moisés tenía 120 añosa cuando murió, no se habían apagado sus ojosb, ni había perdido su vigor.
Los israelitas lloraron a Moisés por treinta días en la llanura de Moab; así se cumplieron los días de llanto y duelo por Moisés.
Y Josué, hijo de Nun, estaba lleno del espíritu de sabiduría, porque Moisés había puesto sus manos sobre él; y los israelitas le escucharon e hicieron tal como el Señor había mandado a Moisésa.
Desde entonces no ha vuelto a surgir en Israel un profeta como Moisésa, a quien el Señor conocía cara a carab,
nadie como él por todas las señales y prodigios que el Señor le mandó hacer en la tierra de Egipto, contra Faraón, contra todos sus siervos y contra toda su tierra,
y por la mano poderosa y por todos los hechos grandiosos y terribles que Moisés realizó ante los ojos de todo Israel.
Footnotes
Cross references
Copyright 2005 por The Lockman Foundation