Logos Bible Study

Daniel 8:1–12:13

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En el tercer año del reinado del rey Belsasar, se me apareció a mí, Daniel1, una visión, después de aquella que se me había aparecido anteriormente2.

Cuando miré en la visión, sucedió que al mirar, yo me encontraba en la ciudadela de Susaa, que está en la provincia de Elamb, y vi en la visión que yo estaba junto al Río1c Ulai.

Alcé, pues, mis ojos y miré que un carnero estaba delante del río. Tenía dos cuernosa, y los dos cuernos eran altos, pero uno era más alto que el otro, y el más alto creció1 el último.

Vi al carnero dando cornadas al oeste, al norte y al sur, y ninguna bestia podía mantenerse en pie delante de él, y nadie podía librarse de su poder1a. Hacía lo que quería, y se engrandeciób.

Al estar yo observando, vi que un macho cabrío venía del occidente sobre la superficie de toda la tierra sin tocar el suelo. El macho cabrío tenía un cuerno prominente entre los ojosa.

Se dirigió al carnero que tenía los dos cuernos, que yo había visto parado delante del río, y lo acometió con la furia de su poder.

Lo vi venir junto al carnero, y enfurecido contra él, hirió al carnero y le rompió los dos cuernos, y el carnero no tenía fuerza para mantenerse en pie delante de él. Lo arrojó en tierra y lo pisoteó, y no hubo nadie que librara al carnero de su poder1.

El macho cabrío se engrandeció sobremanera, pero en cuanto llegó a ser poderoso, el gran cuernoa se le rompió, y en su lugar le salieron cuatro cuernosb prominentes hacia los cuatro vientos del cieloc.

Y de uno de ellos salió un cuerno pequeño, que creció muchoa hacia el sur, hacia el oriente y hacia la Tierra Hermosa1b.

Creció hasta el ejército del cielo, e hizo caer a la tierra parte del ejército y de las estrellasa, y las pisoteób.

Se engrandeció hasta igualarse con el Jefe1a del ejército, le quitó Su sacrificio continuob y fue derribado el lugar de Su santuario.

Y el ejército será entregado al cuerno junto con el sacrificio continuo a causa de la transgresión; arrojará por tierra la verdada y hará su voluntad y prosperará.

Oí entonces hablar a un santoa, y otro santo dijo al que hablaba: «¿Hasta cuándo durará la visiónb del sacrificio continuo, de la transgresión que espanta, y de que el lugar santo y el ejército sean pisoteadosc?».

Y el santo le1 respondió: «Por 2,300 tardes y mañanas; entonces el lugar santo será restaurado2a».

Y sucedió que después que yo, Daniel, había visto la visióna y trataba de comprenderla1, vi de pie, ante mí, uno con apariencia de hombreb.

Y oí una voz de hombre entre las márgenes del Río Ulai, que gritaba: «Gabriel, explícale a este la visióna».

Él se acercó adonde yo estaba, y cuando llegó, me aterroricé y caí sobre mi rostroa, pero él me dijo: «Entiende, hijo de hombre, que la visión se refiere al tiempo del finb».

Mientras él hablaba conmigo, caí en un sueño profundo con mi rostro en tierraa. Él me tocó y me hizo incorporarb donde yo estaba.

«Te voy a dar a conocer lo que sucederá al final de la ira, porque se refiere al tiempo señalado del fina», me dijo.

«El carnero que viste, con los dos cuernosa, representa a los reyes de Media y de Persia.

»El macho cabrío peludo representa al reino1 de Grecia, y el cuerno grande que está entre sus ojos es el primer rey.

»El cuerno roto y los cuatro cuernosa que salieron en su lugar representan cuatro reinos que se levantarán de su nación, pero no con su poder.

Y al final de su reinado1,

Cuando los transgresores se acaben,

Se levantará un rey,

Insolente2 y hábil en intrigas3.

»Su poder será grande, pero no por su propio poder;

Destruirá1 en forma extraordinaria,

Prosperará y hará su voluntad.

Destruirá1 a los poderosos y al pueblo santo2a.

»Y por su astucia

Hará que el engaño prospere por su influencia1.

Él se engrandecerá en su corazón,

Y destruirá a muchos que están confiados2.

Aun se levantará contra el3 Príncipe de los príncipesa,

Pero será destruido sin intervención humana4b.

»La visión de las tardes y de las mañanas

Que ha sido relatada, es verdadera.

Pero tú, guarda en secreto la visióna,

Porque se refiere a muchos días aún lejanosb».

Yo, Daniel, me sentí agotado y enfermo algunos días. Después me levanté y atendí los asuntos del reya; pero yo estaba espantado a causa de la visiónb, y no había nadie que la interpretara1.

Oración de Daniel por su pueblo

En el año primero de Daríoa, hijo de Asuero, descendiente1 de los medos, que fue constituido rey sobre el reino de los caldeos,

en el año primero de su reinado, yo, Daniel, pude entender en los libros el número de los años en que, por palabra del Señor que fue revelada al profeta Jeremías, debían cumplirse las desolaciones de Jerusalén: setenta añosa.

Volví1 mi rostro a Dios el Señor para buscarlo en oración y súplicas, en ayuno, cilicio y ceniza.

Oré al Señor mi Dios e hice confesión y dije: «Ay, Señor, el Dios grande y temible, que guarda el pacto y la misericordiaa para los que lo aman y guardan Sus mandamientosb,

hemos pecado, hemos cometido iniquidad, hemos hecho lo maloa, nos hemos rebeladob y nos hemos apartado de Tus mandamientosc y de Tus ordenanzas.

»No hemos escuchado a Tus siervos los profetasa que hablaron en Tu nombre a nuestros reyes, a nuestros príncipes, a nuestros padres y a todo el pueblo de la tierra.

Tuya es la justicia, oh Señor, y nuestra la vergüenza en el rostro, como sucede hoy a los hombres de Judá, a los habitantes de Jerusalén y a todo Israela, a los que están cerca y a los que están lejos en todos los países adonde los has echadob, a causa de las infidelidades que cometieron contra Tic.

»Oh Señor, nuestra es la vergüenza del rostro, y de nuestros reyes, de nuestros príncipes y de nuestros padres, porque hemos pecado contra Ti.

»Al Señor nuestro Dios pertenece la compasión y el perdóna, porque1 nos hemos rebelado contra Élb,

y no hemos obedecido la voz del Señor nuestro Dios para andar en Sus enseñanzas1, que Él puso delante de nosotros por medio2 de Sus siervos los profetasa.

»Ciertamente todo Israel ha transgredido Tu ley y se ha apartado, sin querer obedecer Tu voza. Por eso ha sido derramada sobre nosotros la maldición y el juramento que está escrito en la leyb de Moisés, siervo de Dios, porque hemos pecado contra Él.

»Y Él ha confirmado las palabras que habló contra nosotros y contra nuestros jefes que nos gobernaron1, trayendo sobre nosotros gran calamidada, pues nunca se ha hecho debajo del2 cielo nada como lo que se ha hecho contra Jerusalénb.

»Como está escrito en la ley de Moisés, toda esta calamidad ha venido sobre nosotrosa, pero no hemos buscado el favor1 del Señor nuestro Dios, apartándonos de nuestra iniquidad y prestando atención a2 Tu verdadb.

»Por tanto, el Señor ha estado guardando esta1 calamidada y la ha traído sobre nosotros. Porque el Señor nuestro Dios es justo en todas las obras que ha hecho, pero nosotros no hemos obedecido Su vozb.

Y ahora, Señor Dios nuestro, que sacaste a Tu pueblo de la tierra de Egipto con mano poderosaa, y te has hecho un nombre, como hoy se veb, hemos pecado, hemos sido malos.

»Oh Señor, conforme a todos Tus actos de justicia1, apártese ahora Tu ira y Tu furor de Tu ciudad, Jerusaléna, Tu santo monteb. Porque a causa de nuestros pecados y de las iniquidades de nuestros padres, Jerusalén y Tu pueblo son el oprobio de todos los que nos rodeanc.

»Y ahora, Dios nuestro, escucha la oración de Tu siervo y sus súplicas, y haz resplandecer Tu rostroa sobre Tu santuario desoladob, por amor de Ti mismo, oh Señor1.

»Inclina Tu oído, Dios mío, y escucha. Abre Tus ojos y miraa nuestras desolaciones y la ciudad sobre la cual se invoca Tu nombreb. Pues no es por nuestros propios méritos1 que presentamos2 nuestras súplicasc delante de Ti, sino por Tu gran compasión.

»¡Oh Señor, escucha! ¡Señor, perdona! ¡Señor, atiende y actúa! ¡No tardes, por amor de Ti mismo, Dios míoa! Porque Tu nombre se invoca sobre Tu ciudad y sobre Tu pueblo».

La profecía de las setenta semanas

Aún estaba yo hablando, orando y confesando mi pecado y el pecado de mi pueblo Israela, y presentando1 mi súplica delante del SEÑORb mi Dios por el santo monte de mi Dios,

todavía estaba yo hablando en oración, cuando Gabriel, el hombre a quien había visto en la visióna al principio, se me acercó, estando yo muy cansado1, como a la hora de la ofrenda de la tardeb.

Me instruyó y me dijoa: «Daniel, he salido ahora para darte sabiduría y entendimiento.

»Al principio de tus súplicas se dio la orden1, y he venido para explicártelaa, porque eres muy estimado2. Pon atención a la orden y entiende la visiónb.

Setenta semanas1 han sido decretadas sobre tu pueblo y sobre tu santa ciudad, para poner fin a2 la transgresión, para terminar con el pecado3, para expiar la iniquidada, para traer justicia eternab, para sellar la visión y la profecía4, y para ungir el lugar santísimo5.

»Has de saber y entender que desde la salida de la orden para restaurar y reconstruir a Jerusaléna hasta el Mesíasb Príncipe1c, habrá siete semanas y sesenta y dos semanas. Volverá a ser edificada, con plaza2 y foso, pero en tiempos de angustia.

»Después de las sesenta y dos semanas el Mesías1 será muerto2 y no tendrá nada3a, y el pueblo del príncipe que ha de venir destruirá la ciudadb y el santuario. Su fin vendrá con inundaciónc. Aun hasta el fin habrá guerra; las desolaciones están determinadas4.

»Y él hará un pacto firme con muchos por una semana, pero a la mitad de la semana pondrá fin al sacrificio y a la ofrenda de cereal. Sobre el ala de abominaciones1 vendrá el desolador2, hasta que una destrucción completa, la que está decretada, sea derramada sobre el desolador2a».

Visión junto al Tigris

En el tercer año de Ciro, rey de Persia, un mensaje1 fue revelado a Daniela, a quien llamaban Beltsasarb. El mensaje1 era verdadero y acerca de un gran conflicto2; él comprendió el mensaje1 y tuvo entendimiento de la visiónc.

En aquellos días, yo, Daniel, había estado en dueloa durante tres semanas completas.

No comí manjar delicado1 ni entró en mi boca carne ni vinoa, ni usé ungüento alguno, hasta que se cumplieron las tres semanas.

Y el día…

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Daniel 11:32: CON HALAGOS CORROMPERÁ A LOS QUE OBRAN INICUAMENTE HACIA EL PACTO, PERO EL PUEBLO QUE CONOCE A SU DIOS SE MOSTRARÁ FUERTE Y ACTUARÁ.

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Footnotes

  1. 1 yo, Daniel.
  2. 2 al principio.
  3. 1O canal.
  4. 1 subió.
  5. 1 mano.
  6. 1 mano.
  7. 1 Palestina.
  8. 1O Príncipe.
  9. 1Así en algunas versiones antiguas; en el , me.
  10. 2 justificado.
  11. 1 busqué entendimiento.
  12. 1 rey.
  13. 1O soberanía.
  14. 2 fuerte de rostro.
  15. 3O en hablar ambiguo.
  16. 1O corromperá.
  17. 2 de los santos.
  18. 1 mano.
  19. 2O seguros.
  20. 3O se opondrá el.
  21. 4 sin mano.
  22. 1 la diera a conocer.
  23. 1 de la simiente.
  24. 1 Puse.
  25. 1O aunque.
  26. 1O leyes.
  27. 2 mano.
  28. 1 jueces que nos juzgaron.
  29. 2 de todo el.
  30. 1 ablandando el rostro.
  31. 2O teniendo entendimiento de.
  32. 1 velando sobre la.
  33. 1 todas tus justicias.
  34. 1 por amor del Señor.
  35. 1 nuestras justicias.
  36. 2 hacemos caer.
  37. 1 haciendo caer.
  38. 1 cansado con cansancio; otra posible lectura es: se me acercó volando velozmente.
  39. 1 salió la palabra.
  40. 2 eres deseado.
  41. 1O Unidades de siete, y así en el resto del
  42. 2O impedir.
  43. 3Otra posible lectura es: para sellar pecados.
  44. 4 el profeta.
  45. 5O al Santo de los santos.
  46. 1O un príncipe ungido.
  47. 2O calle.
  48. 1O el ungido.
  49. 2O cortado.
  50. 3O a nadie.
  51. 4O guerra será decretada a las desolaciones.
  52. 1O cosas detestables.
  53. 2O que causa horror.
  54. 1 la palabra.
  55. 2O guerra.
  56. 1 pan apetecible.

Cross references

  1. aNeh. 1:1; Est. 1:2; 2:8
  2. bGn. 10:22; 14:1; Isa. 11:11; Jer. 25:25; Ezq. 32:24
  3. cNúm. 12:6; Dan. 7:2, 15; 8:3
  4. aDan. 8:20
  5. aDt. 33:17; 1 Rey. 22:11; Ezq. 34:21
  6. bDan. 11:3
  7. aDan. 8:8, 21; 11:3
  8. a2 Crón. 26:16; Dan. 5:20
  9. bDan. 8:22
  10. cDan. 7:2; Apoc. 7:1
  11. aDan. 8:23
  12. bSal. 48:2; Dan. 11:16, 41
  13. aIsa. 14:13; Jer. 48:26; Apoc. 12:4
  14. bDan. 7:7; 8:7
  15. a2 Rey. 19:22, 23; 2 Crón. 32:15–17; Isa. 37:23; Dan. 8:25; 11:36, 37
  16. bEzq. 46:14; Dan. 11:31; 12:11
  17. aIsa. 59:14
  18. aDan. 4:13, 23; 1 Ped. 1:12
  19. bSal. 74:10; 79:5; Isa. 6:11; Dan. 12:6, 8; Apoc. 6:10
  20. cIsa. 63:18; Jer. 12:10; Luc. 21:24; Heb. 10:29; Apoc. 11:2
  21. aDan. 7:25; 12:7, 11; Apoc. 11:2, 3; 12:14; 13:5
  22. aDan. 8:1
  23. bDan. 7:13; 10:16, 18
  24. aDan. 9:21; Luc. 1:19, 26
  25. aEzq. 1:28; 44:4; Dan. 2:46; Apoc. 1:17
  26. bDan. 8:19; 11:35, 40
  27. aDan. 10:9; Luc. 9:32
  28. bEzq. 2:2; Dan. 10:10, 16, 18
  29. aDan. 8:15–17
  30. aDan. 8:3
  31. aDan. 8:8
  32. aDan. 8:11–13; 11:36; 12:7
  33. aDan. 8:11
  34. bJob 34:20; Dan. 2:34, 45
  35. aDan. 10:1
  36. bEzq. 12:27; Dan. 10:14; 12:4, 9; Apoc. 22:10
  37. aDan. 2:48
  38. bDan. 7:28; 8:17; Hab. 3:16
  39. aDan. 5:31; 11:1
  40. a2 Crón. 36:21; Esd. 1:1; Jer. 25:11, 12; 29:10; Zac. 7:5
  41. aDt. 7:21; Neh. 9:32
  42. bDt. 7:9
  43. a1 Rey. 8:48; Neh. 9:33; Sal. 106:6; Isa. 64:5–7; Jer. 14:7
  44. bLam. 1:18, 20
  45. cSal. 119:176; Isa. 53:6; Dan. 9:11
  46. a2 Crón. 36:16; Jer. 44:4, 5
  47. aJer. 23:6; 33:16; Dan. 9:18
  48. bDt. 4:27
  49. cSal. 44:15; Jer. 2:26, 27; 3:25
  50. aNeh. 9:17; Sal. 130:4
  51. bSal. 106:43; Jer. 14:7; Dan. 9:5, 6
  52. a2 Rey. 17:13–15; 18:12
  53. aIsa. 1:3, 4; Jer. 8:5–10
  54. bDt. 27:15–26
  55. aJob 12:17; Sal. 82:2–7; 148:11
  56. bIsa. 44:26; Jer. 44:2–6; Lam. 1:12; 2:13, 17; Ezq. 5:9; Zac. 1:6
  57. aLev. 26:14–45; Dt. 28:16–68; Dan. 9:11
  58. bJob 36:13; Isa. 9:13; Jer. 2:30; 5:3; 31:18
  59. aJer. 31:28; 44:27
  60. bSal. 51:14; Dan. 9:7
  61. aDt. 5:15
  62. bNeh. 9:10; Jer. 32:20
  63. aJer. 32:31, 32
  64. bSal. 87:1–3; Dan. 9:20; Joel 3:17; Zac. 8:3
  65. cEzq. 5:14
  66. aNúm. 6:24–26; Sal. 80:3, 7, 19
  67. bLam. 5:18
  68. aSal. 80:14; Isa. 37:17
  69. bJer. 7:10–12
  70. cJer. 36:7
  71. aSal. 44:23; 74:10, 11
  72. aIsa. 6:5
  73. bSal. 145:18; Isa. 58:9; Dan. 9:3; 10:12
  74. aDan. 8:16; Luc. 1:19, 26
  75. bEx. 29:39; 1 Rey. 18:36; Esd. 9:4
  76. aDan. 8:16; 10:21; Zac. 1:9
  77. aDan. 10:11, 12, 19
  78. bMat. 24:15
  79. aLev. 25:8; Núm. 14:34; 2 Crón. 29:24; Isa. 53:10; Ezq. 4:5, 6; Rom. 5:10
  80. bIsa. 51:6, 8; 56:1; Jer. 23:5, 6; Rom. 3:21, 22
  81. aEsd. 4:24; 6:1–15; Neh. 2:1–8; 3:1
  82. bJuan 1:41; 4:25
  83. cIsa. 9:6; Dan. 8:11, 25
  84. aIsa. 53:8; Mar. 9:12; Luc. 24:26
  85. bMat. 24:2; Mar. 13:2; Luc. 19:43, 44
  86. cNah. 1:8
  87. aIsa. 10:23; 28:22; Dan. 11:31; Mat. 24:15; Mar. 13:14; Luc. 21:20
  88. aDan. 1:21; 6:28
  89. bDan. 1:7
  90. cDan. 1:17; 2:21; 8:26
  91. aEsd. 9:4, 5; Neh. 1:4
  92. aDan. 6:18