Números 23–25
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Capitulo 23
Primera profecía de Balaam
Entonces Balaam dijo a Balac: Constrúyeme aquí siete altares y prepárame aquí siete novillos y siete carneros.
2Y Balac hizo tal como Balaam le había dicho, y Balac y Balaam ofrecieron un novillo y un carnero en cada altar.
3Entonces Balaam dijo a Balac: Ponte junto a tu holocausto, y yo iré; quizá el Señor venga a mi encuentro, y lo que me manifieste te lo haré saber. Y se fue a un cerro pelado.
4Dios salió al encuentro de Balaam, y este le dijo: He preparado los siete altares y he ofrecido un novillo y un carnero sobre cada altar.
5Y el Señor puso palabra en la boca de Balaama, y le dijo: Vuelve a Balac y así hablarás.
6Él entonces volvió a Balac1, y he aquí que estaba junto a su holocausto, él y todos los jefes de Moab.
7Y comenzó su profecía1, y dijo:
Desde Aram me ha traído Balaca,
rey de Moab, desde los montes del oriente:
«Ven, y maldíceme a Jacob;
ven, y condena a Israelb».
8¿Cómo maldeciré a quien Dios no ha maldecido?
¿Cómo condenaré a quien el Señor no ha condenadoa?
9Porque desde la cumbre de las peñas lo veo,
y desde los montes lo observo.
He aquí, es un pueblo que mora apartea,
y que no será contado entre las naciones.
10¿Quién puede contar el polvo de Jacob,
o numerar la cuarta parte de Israela?
Muera yo1 la muerte de los rectosb,
y sea mi fin como el suyoc.
Segunda profecía
11Entonces Balac dijo a Balaam: ¿Qué me has hecho? Te tomé para maldecir a mis enemigos, pero mira, ¡los has llenado de bendicionesa!
12Y él respondió y dijo: ¿No debo tener cuidado de hablar lo que el Señor pone en mi bocaa?
13Balac le dijo entonces: Te ruego que vengas conmigo a otro sitio desde donde podrás verlos, aunque solo verás el extremo de ellos, y no los verás a todos; y desde allí maldícemelos.
14Lo llevó al campo de Zofim, sobre la cumbre del Pisga, y edificó siete altares y ofreció un novillo y un carnero en cada altar.
15Y él dijo a Balac: Ponte aquí junto a tu holocausto, mientras voy allá a encontrarme con el Señor.
16El Señor salió al encuentro de Balaam y puso palabra en su bocaa y le dijo: Vuelve a Balac y así hablarás.
17Y él volvió a Balac1, y he aquí, estaba de pie junto a su holocausto, y los jefes de Moab con él. Y Balac le dijo: ¿Qué ha dicho el Señor?
18Y comenzó su profecía, y dijo:
Levántate, Balac, y escucha;
dame oídos, hijo de Zipor.
19Dios no es hombre, para que mientaa,
ni hijo de hombre, para que se arrepienta.
¿Lo ha dicho Él, y no lo haráb?,
¿ha hablado, y no lo cumplirá?
20Mira, he recibido orden de bendecira;
si Él ha bendecido, yo no lo puedo anularb.
21Él no ha observado iniquidad en Jacoba,
ni ha visto malicia en Israelb;
está en él el Señor su Diosc,
y el júbilo1 de un rey está en éld.
es para él como los cuernos del búfalob.
23Porque no hay agüero contra Jacob,
ni hay adivinación contra Israela.
A su tiempo se le dirá a Jacob
y a Israel: ¡Ved lo que ha hecho Dios!
24He aquí, un pueblo se levanta como leona,
y se yergue como leóna;
no se echará hasta que devore la presa
y beba la sangre de los que ha matado.
25Entonces Balac dijo a Balaam: ¡De ninguna manera los maldigas ni los bendigas!
26Pero Balaam respondió y dijo a Balac: ¿No te dije1 que todo lo que el Señor habla, eso debo hacera?
27Y Balac dijo a Balaam: Ven, te ruego, te llevaré a otro lugar; quizá le plazca a1 Dios que me los maldigas desde allí.
28Entonces Balac llevó a Balaam a la cumbre del Peor, que da hacia el desierto1.
29Y Balaam dijo a Balac: Constrúyeme aquí siete altares y prepárame aquí siete novillos y siete carneros.
30Balac hizo tal como Balaam le había dicho y ofreció un novillo y un carnero en cada altar.
Capitulo 24
Tercera profecía de Balaam
Cuando Balaam vio que agradaba al1 Señor bendecir a Israel, no fue como otras veces a buscar2 agüerosa, sino que puso su rostro hacia el desiertob.
2Y levantó Balaam sus ojos y vio a Israel acampado1 por tribus; y vino sobre él el Espíritu de Diosa.
3Y comenzando su profecía1, dijo:
aOráculo de Balaam, hijo de Beor,
y oráculo del hombre de ojos abiertos;
4oráculo del que escucha las palabras1 de Diosa,
del que ve la visión del Todopoderoso2b;
caído, pero con los ojos descubiertos.
5¡Cuán hermosas son tus tiendas, oh Jacob;
tus moradas, oh Israel!
6Como valles1 que se extienden,
como jardines junto al río,
como áloesa plantados por el Señor,
como cedros junto a las aguasb.
7Agua correrá de sus baldes,
y su simiente estará junto a muchas aguas;
más grande que Agaga será su rey,
y su reino será exaltadob.
8Dios lo saca de Egiptoa;
es para él como los cuernos del búfalo.
Devorará a las naciones que son sus adversariosb,
y desmenuzará sus huesos,
y los traspasará con sus saetasc.
9Se agazapa, se echa como león,
o como leona ¿quién se atreverá a despertarlo1a?
Benditos los que te bendigan,
y malditos los que te maldiganb.
Cuarta profecía
10Entonces se encendió la ira de Balac contra Balaam, y palmoteando1, dijo Balac a Balaam: Te llamé para maldecir a mis enemigos, pero he aquí, los has llenado de bendiciones estas tres veces.
11Ahora pues, huye a tu lugar. Yo dije que te colmaría de honores, pero mira, el Señor te ha privado de honores.
12Y Balaam dijo a Balac: ¿No les hablé yo también a los mensajeros que me enviastea, diciendo:
13«Aunque Balac me diera su casa llena de plata y oro, no podría yo traspasar el mandamiento1 del Señor para hacer lo bueno o lo malo de mi propia iniciativa2a. Lo que hable el Señor, eso hablaréb»?
14Ahora, mira, me voy a mi pueblo; pero ven, y te advertiré lo que este pueblo haráa a tu pueblo en los días venideros1.
15Y comenzando su profecía, dijo:
aOráculo de Balaam, hijo de Beor,
y oráculo del hombre de ojos abiertos.
16Oráculo del que escucha las palabras1 de Dios,
y conoce la sabiduría del Altísimo2;
del que ve la visión del Todopoderoso3,
caído, pero con los ojos descubiertos.
17Lo veo, pero no ahora;
lo contemplo, pero no cerca;
una estrella saldrá de Jacob,
y un cetro se levantará de Israela
que aplastará la frente1 de Moab
y derrumbará a2 todos los hijos de Set3b.
18Edom será una posesióna,
también será una posesión Seirb, su enemigo;
mientras que Israel se conducirá con valor.
19De Jacob saldrá el que tendrá dominio,
y destruirá al remanente de la ciudada.
20Al ver a Amalec, continuó su profecía1, y dijo:
Amalec fue la primera de las naciones,
pero su fin será destrucción2a.
21Después vio al ceneoa, y continuó su profecía, y dijo:
Perdurable es tu morada,
y en la peña está puesto tu nido.
22No obstante, el ceneo será consumido;
¿hasta cuándo te tendrá1 cautivo Asiriaa?
23Y continuando su profecía1, dijo:
¡Ay! ¿Quién puede vivir, si Dios no lo ha ordenado?
24Pero las naves vendrán de la costa de Quitima,
y afligirán a Asiria y afligirán a Heberb;
pero él también perecerá para siemprec.
25Entonces se levantó Balaam y se marchó, y volvió a su lugara; también Balac se fue por su camino.
Capitulo 25
El pueblo peca en Sitim
Mientras Israel habitaba en Sitima, el pueblo comenzó a prostituirseb con las hijas de Moab.
2Y estas invitaron al pueblo a los sacrificios que hacían a sus diosesa, y el pueblo comió y se postró ante sus dioses.
3Así Israel se unió a Baal de Peor1a, y se encendió la ira del Señor contra Israel.
4Y el Señor dijo a Moisés: Toma a todos los jefes del pueblo y ejecútalos delante del Señor a plena luz del día1, para que se aparte de Israel la ardiente ira del Señora.
5Entonces Moisés dijo a los jueces de Israel: Cada uno de vosotros mate a aquellos de los suyos que se han unido a Baal de Peor1a.
6Y he aquí que un hombre, uno de los hijos de Israel, vino y presentó una madianitaa a sus parientes1, a la vista de Moisés y a la vista de toda la congregación de los hijos de Israel, que lloraban a la puerta de la tienda de reuniónb.
7Y cuando lo vio Fineesa, hijo de Eleazar, hijo del sacerdote Aarón, se levantó de en medio de la congregación, y tomando una lanza en su mano,
8fue tras el hombre de Israel, entró en la alcoba y los traspasó a los dos, al hombre de Israel y a la mujer por su vientre. Y así cesó la plaga sobre los hijos de Israela.
9Y los que murieron por la plaga fueron veinticuatro mila.
10Entonces habló el Señor a Moisés, diciendo:
11Fineesa, hijo de Eleazar, hijo del sacerdote Aarón, ha apartado mi furor de los hijos de Israel porque demostró su celo por mí entre ellos, y en mi celo no he destruido a los hijos de Israelb.
12Por tanto, di: «He aquí, yo le doya mi pacto de pazb;
13y será para él y para su descendencia1 después de él, un pacto de sacerdocio perpetuoa, porque tuvo celo por su Dios e hizo expiación por los hijos de Israelb».
14El nombre del hombre de Israel que fue muerto1 con la madianita era Zimri, hijo de Salu, jefe de una casa paterna de Simeón.
15Y el nombre de la mujer madianita que fue muerta1 era Cozbia, hija de Zurb, el cual era cabeza del pueblo de una casa paterna en Madián.
16Entonces habló el Señor a Moisés, diciendo:
17Hostigad a los madianitas y heridlosa;
18pues ellos os han sido hostiles con sus engaños, con los que os engañaron en el asunto de Peor, y en el asunto de Cozbi, hija del jefe de Madián, su hermana, que fue muerta1 el día de la plaga por causa de Peor.
Footnotes
- 1, él
- 1, Y tomó su parábola, y así en el vers. 18
- 1, mi alma
- 1, él
- 1, grito
- 1Así en un y en algunas versiones antiguas; en el , los
- 1, dije, diciendo
- 1, sea recto a los ojos de
- 1O, Jesimón
- 1, era bueno en los ojos del
- 2, al encuentro de
- 1, habitando
- 1, Y tomó su parábola, y así en el vers. 15
- 1, los dichos
- 2Heb., Shaddai
- 1O posiblemente, palmeras
- 1O, lo despertará
- 1, batiendo sus palmas
- 1, la boca
- 2, de mi corazón
- 1, al final de los días
- 1, los dichos
- 2Heb., Elyon
- 3Heb., Shaddai
- 1, las esquinas
- 2Otra posible lectura es: y la coronilla de
- 3I.e., tumulto
- 1, tomó su parábola, y así en el vers. 21
- 2, hasta destruir
- 1, tomará
- 1, Y tomó su parábola y
- 1O, Baal-peor
- 1, frente al sol
- 1O, Baal-peor
- 1, hermanos
- 1, simiente
- 1, herido
- 1, herida
- 1, herida
Cross references
- aNúm. 22:20; Deut. 18:18; Jer. 1:9
- aNúm. 22:5; Deut. 23:4
- bNúm. 22:6
- aNúm. 22:12
- aDeut. 32:8; 33:28
- aGén. 13:16; 28:14
- bIsa. 57:1
- cSal. 37:37
- aNeh. 13:2
- aNúm. 22:20
- aNúm. 22:20
- a1 Sam. 15:29
- bIsa. 40:8; 55:11
- aGén. 12:2; 22:17; Núm. 22:12
- bIsa. 43:13
- aNúm. 14:18, 19, 34; Sal. 32:2, 5
- bDeut. 9:24; 32:5; Jer. 50:20
- cEx. 3:12; Deut. 31:23
- dDeut. 33:5; Sal. 89:15–18
- aNúm. 24:8
- bDeut. 33:17
- aNúm. 22:7; 24:1; Jos. 13:22
- aGén. 49:9; Nah. 2:11, 12
- aNúm. 22:18
- aNúm. 22:7; 23:23
- bNúm. 23:28
- aNúm. 11:26; 1 Sam. 19:20; Apoc. 1:10
- aNúm. 24:15, 16
- aNúm. 22:20
- bGén. 15:1; Núm. 12:6
- aSal. 45:8
- bSal. 1:3
- aNúm. 24:20; 1 Sam. 15:8
- bSal. 145:11–13
- aNúm. 23:22
- bNúm. 23:24; Sal. 2:9
- cSal. 45:5
- aGén. 49:9; Núm. 23:24
- bGén. 12:3; 27:29
- aNúm. 22:18
- aNúm. 16:28
- bNúm. 22:20
- aNúm. 31:8, 16; Jos. 13:22
- aNúm. 24:3, 4
- aGén. 49:10
- bNúm. 21:29; Isa. 15:1–16:14
- aGén. 27:29
- bGén. 32:3
- aAmós 9:11, 12
- aNúm. 24:24
- aGén. 15:19
- aGén. 10:21, 22
- aGén. 10:4; Ezeq. 27:6
- bGén. 10:21
- cNúm. 24:20
- aNúm. 24:14
- aNúm. 33:49; Jos. 2:1
- bNúm. 31:16; 1 Cor. 10:8; Apoc. 2:14
- aEx. 34:15; Deut. 32:38
- aSal. 106:28, 29; Os. 9:10
- aDeut. 13:17
- aEx. 32:27
- aNúm. 22:4
- bJoel 2:17
- aSal. 106:30
- aNúm. 16:46–48
- aNúm. 14:37; 16:48–50; 31:16
- aSal. 106:30
- bEx. 20:5
- aSal. 106:31
- bIsa. 54:10; Ezeq. 34:25; 37:26
- aEx. 29:9
- bNúm. 16:46
- aNúm. 25:18
- bNúm. 31:8
- aNúm. 22:4; 25:1; 31:1–3
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