Mateo 12:1–21
La Biblia de las AméricasOtras versiones
Español
Alemán
Árabe
Checo
Chino simplificado
Chino tradicional
Coreano
Francés
Griego
Húngaro
Inglés
- DARBY 1890 Darby Bible
- ASV American Standard Version
- AV 1873 The Cambridge Paragraph Bible of the Authorized English Version
- CSB Christian Standard Bible
- D-R Douay-Rheims Bible
- ESV English Standard Version
- GW GOD’S WORD Translation
- GNB Good News Translation
- HCSB The Holman Christian Standard Bible
- KJV 1900 King James Version
- LSB Legacy Standard Bible
- LEB The Lexham English Bible
- MSG The Message: The Bible in Contemporary Language
- NET The NET Bible
- NASB95 New American Standard Bible (1995)
- NCV New Century Version
- NIrV New International Reader’s Version (1998)
- NIV New International Version (2011)
- NKJV The New King James Version
- NLT New Living Translation
- NRSVue New Revised Standard Version: Updated Edition
- RSV The Revised Standard Version
- RSVCE The Revised Standard Version, Catholic Edition
- YLT Young’s Literal Translation
Italiano
Latín
Portugués
Ruso
Jesús, Señor del día de reposo
aPor aquel tiempo1 Jesús pasó por entre los sembrados en el día de reposo; sus discípulos tuvieron hambre, y empezaron a arrancar espigasb y a comer.
2Y cuando lo vieron los fariseos, le dijeron: Mira, tus discípulos hacen lo que no es lícito hacer en el día de reposoa.
3Pero Él les dijo: ¿No habéis leído lo que hizo David cuando él y sus compañeros tuvieron hambre,
4cómo entró en la casa de Dios y comieron los panes consagrados1a, que no les era lícito comer, ni a él ni a los que estaban con él, sino solo a los sacerdotes?
5¿O no habéis leído en la ley, que en los días de reposo los sacerdotes en el templo profanan el día de reposo y están sin culpa?
6Pues os digo que algo1 mayor que el templo está aquía.
7Pero si hubierais sabido lo que esto significa1: «Misericordia2 quiero y no sacrificioa», no hubierais condenado a los inocentes.
8Porque el Hijo del Hombrea es Señor del día de reposo.
Jesús sana al hombre de la mano seca
9aPasando de allí, entró en la sinagoga de ellos.
10Y he aquí, había allí un hombre que tenía una mano seca. Y para poder acusarle, le preguntaron, diciendo: ¿Es lícito sanar en el día de reposoa?
11Y Él les dijo: ¿Qué hombre habrá de vosotros que tenga una sola oveja, si esta se le cae en un hoyo en día de reposo, no le echa mano y la sacaa?
12Pues, ¡cuánto más vale un hombre que una ovejaa! Por tanto, es lícito hacer bien en el día de reposo.
13Entonces dijo* al hombre: Extiende tu mano. Y él la extendió, y le fue restauradaa, sana como la otra.
14Pero cuando los fariseos salieron, se confabularon1 contra Él, para ver cómo podrían destruirlea.
Jesús, el siervo escogido
15Mas Jesús, sabiéndolo, se retiró de allí. Y muchos le siguieron, y los sanó a todosa.
16Y les advirtió que no revelaran quién era Él1a;
17para que se cumpliera lo que fue dicho por medio del profeta Isaías, cuando dijo:
18Mirad, mi Siervo1, a quien he escogido2a;
mi amado en quien se agrada3 mi almab;
sobre El pondré mi Espírituc,
y a las naciones4 proclamara justicia5.
19No contenderá, ni gritaraa,
ni habrá quien en las calles oiga su voz.
20No quebrara la caña cascada,
ni apagara la mecha que humeaa,
Notas al pie
Referencias cruzadas
- aMat. 12:1–8; Mar. 2:23–28; Luc. 6:1–5
- bDeut. 23:25
- aMat. 12:10; Luc. 13:14; 14:3; Juan 5:10; 7:23; 9:16
- a1 Sam. 21:6
- a2 Crón. 6:18; Isa. 66:1, 2; Mat. 12:41, 42
- aOs. 6:6; Mat. 9:13
- aMat. 8:20; 12:32, 40
- aMat. 12:9–14; Mar. 3:1–6; Luc. 6:6–11
- aMat. 12:2; Luc. 13:14; 14:3; Juan 5:10; 7:23; 9:16
- aLuc. 14:5
- aMat. 10:31
- aMat. 8:3; Hech. 28:8
- aMat. 26:4; Mar. 14:1; Luc. 22:2; Juan 7:30, 44; 8:59; 10:31, 39; 11:53
- aMat. 4:23
- aMat. 8:4; 9:30; 17:9
- aIsa. 42:1
- bMat. 3:17; 17:5
- cLuc. 4:18; Juan 3:34
- aIsa. 42:2
- aIsa. 42:3
- aRom. 15:12
Copyright 1986, 1995, 1997 The Lockman Foundation