Estudio bíblico Logos

Mateo 10:24–31

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Palabras de aliento a los doce

24Un discípulo1 no está por encima del maestro, ni un siervo por encima de su señora.

25Le basta al discípulo llegar a ser como su maestro, y al siervo como su señor. Si al dueño de la casaa lo han llamado Beelzebúb, ¡cuánto más a los de su casa!

26aAsí que no les temáis, porque nada hay encubierto que no haya de ser revelado, ni oculto que no haya de saberseb.

27Lo que os digo en la oscuridad, habladlo en la luza; y lo que oís al oído, proclamadlo desde las azoteasb.

28Y no temáis a los que matan el cuerpo, pero no pueden matar el alma; más bien temed a aquela que puede hacer perecer1 tanto el alma como el cuerpo en el infierno2b.

29¿No se venden dos pajarillos1 por un cuarto2a? Y sin embargo, ni uno de ellos caerá a tierra sin permitirlo vuestro Padre.

30Y hasta los cabellos de vuestra cabeza están todos contadosa.

31Así que no temáis; vosotros valéis más que muchos pajarillos1a.

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Notas al pie

  1. 1O, alumno
  2. 1O, destruir
  3. 2Gr., guéenna
  4. 1O, gorriones
  5. 2Gr., assarion; equivale a 1/16 denario
  6. 1O, gorriones

Referencias cruzadas

  1. aLuc. 6:40; Juan 13:16; 15:20
  2. aMat. 9:34
  3. b2 Rey. 1:2; Mat. 12:24, 27; Mar. 3:22; Luc. 11:15, 18, 19
  4. aMat. 10:26–33; Luc. 12:2–9
  5. bMar. 4:22; Luc. 8:17; 12:2; 1 Cor. 4:5
  6. aLuc. 12:3
  7. bMat. 24:17; Hech. 5:20
  8. aHeb. 10:31
  9. bMat. 5:22; Luc. 12:5
  10. aLuc. 12:6
  11. a1 Sam. 14:45; 2 Sam. 14:11; 1 Rey. 1:52; Luc. 21:18; Hech. 27:34
  12. aMat. 12:12