Logos Bible Study

Marcos 6–7

La Biblia de las AméricasOther versions

Spanish

Arabic

Czech

English

French

German

Greek

Hungarian

Italian

Korean

Latin

Portuguese

Russian

Simplified Chinese

Traditional Chinese

Capitulo 6

Jesús enseña en Nazaret

aÉl se marchó de allí y llegó* a su pueblob; y sus discípulos le siguieron*.

2Cuando llegó el día de reposo comenzó a enseñar en la sinagogaa; y muchos que le escuchaban se asombrabanb, diciendo: ¿Dónde obtuvo este tales1 cosas, y cuál es esta sabiduría que le ha sido dada, y estos milagros2 que hace con sus manos?

3¿No es este el carpintero, el hijo de María, y hermanoa de Jacobo1, José, Judas y Simónb? ¿No están sus hermanasc aquí con nosotros? Y se escandalizaban a causa de Éld.

4Y Jesús les dijo: No hay profeta sin honra sino en su propia tierraa, y entre sus parientes, y en su casab.

5Y no pudo hacer allí ningún milagro1; solo sanó a unos pocos enfermos sobre los cuales puso sus manosa.

6Y estaba maravillado de la incredulidad de ellos.

Y recorría las aldeas de alrededor enseñandoa.

Jesús envía a los doce

7aEntonces llamó* a los doceb y comenzó a enviarlos de dos en dosc, dándoles autoridad sobre los espíritus inmundos;

8y les ordenó que no llevaran nada para el caminoa, sino solo un bordón; ni pan, ni alforja1, ni dinero en el cinto;

9sino calzados con sandalias. No llevéis dos túnicas1

10—les dijo—y dondequiera que entréis en una casa, quedaos allí hasta que salgáis de la población1.

11Y en cualquier lugar que no os reciban ni os escuchen, al salir de allí, sacudid el polvo de la planta1 de vuestros piesa en testimonio contra ellos.

12Y saliendo, predicaban1a que todos se arrepintieran.

13Y echaban fuera muchos demonios, y ungían con aceite a muchos enfermos y los sanabana.

Muerte de Juan el Bautista

14aEl rey Herodes se enteró1 de esto, pues el nombre de Jesús2 se había hecho célebre, y la gente decía: Juan el Bautistab ha resucitado de entre los muertos, por eso es que estos poderes milagrosos actúan en él.

15Pero otros decían: Es Elías. Y decían otros: Es un profeta, como uno de los profetas antiguosa.

16Y al oír esto Herodes, decía: Juan, a quien yo decapité, ha resucitado.

17Porque Herodes mismo había enviado a prender a Juan y lo había encadenado en la cárcel por causa de Herodías, mujer de su hermano Felipea, pues Herodes se había casado con ella.

18Porque Juan le decía a Herodes: No te es lícito tener la mujer de tu hermanoa.

19Y Herodíasa le tenía rencor y deseaba matarlo, pero no podía,

20porque Herodes temía a Juan, sabiendo que era un hombre justo y santoa, y lo mantenía protegido. Y cuando le oía se quedaba muy perplejo, pero le gustaba escucharlo1.

21Pero llegó un día oportuno, cuando Herodes, siendo su cumpleaños, ofreció un banquetea a sus nobles y comandantes1 y a los principales de Galileab;

22y cuando la hija misma de Herodíasa entró y danzó, agradó a Herodes y a los que se sentaban1 a la mesa con él; y el rey dijo a la muchacha: Pídeme lo que quieras y te lo daré.

23Y le juró: Te daré lo que me pidas, hasta la mitad de mi reinoa.

24Ella salió y dijo a su madre: ¿Qué pediré? Y ella le respondió: La cabeza de Juan el Bautista.

25Enseguida ella se presentó apresuradamente ante el rey con su petición1, diciendo: Quiero que me des ahora mismo la cabeza de Juan el Bautista en una bandeja.

26Y aunque el rey se puso muy triste, sin embargo a causa de sus juramentos y de los que se sentaban1 con él a la mesa, no quiso desairarla.

27Y al instante el rey envió a un verdugo y le ordenó que trajera la cabeza de Juan1. Y él fue y lo decapitó en la cárcel,

28y trajo su cabeza en una bandeja, y se la dio a la muchacha, y la muchacha se la dio a su madre.

29Cuando sus discípulos oyeron esto, fueron y se llevaron el cuerpo y le dieron sepultura1.

Alimentación de los cinco mil

30Los apóstolesa se reunieron* con Jesús, y le informaron sobre todo lo que habían hecho y enseñadob.

31Y Él les dijo*: Venid, apartaos de los demás a un lugar solitario y descansad un poco. (Porque había muchos que iban y venían, y ellos no tenían tiempo ni siquiera para comera.)

32aY se fueron en la barca a un lugar solitario, apartadob.

33Pero la gente los vio partir, y muchos los reconocieron y juntos corrieron allá a pie de todas las ciudades, y llegaron antes que ellos.

34Al desembarcar1, Él vio una gran multitud, y tuvo compasión de ellos, porque eran como ovejas sin pastora; y comenzó a enseñarles muchas cosas.

35Y cuando era ya muy tarde, sus discípulos se le acercaron, diciendo: El lugar está desierto y ya es muy tarde;

36despídelos para que vayan a los campos y aldeas de alrededor, y se compren algo de comer1.

37Pero respondiendo Él, les dijo: Dadles vosotros de comer. Y ellos le dijeron*: ¿Quieres que vayamos y compremos doscientos denarios1a de pan y les demos de comerb?

38Y Él les dijo*: ¿Cuántos panes tenéis? Id y ved. Y cuando se cercioraron le dijeron*: Cinco, y dos peces.

39Y les mandó que todos se recostaran por grupos sobre la hierba verde.

40Y se recostaron por grupos de cien y de cincuenta.

41Entonces Él tomó los cinco panes y los dos peces, y levantando los ojos al cielo, los bendijo, y partió los panes y los iba dando a los discípulos para que se los sirvieran1a; también repartió los dos peces entre todos.

42Todos comieron y se saciaron.

43Y recogieron doce cestas llenas de los pedazosa, y también de los peces.

44Los que comieron los panes eran cinco mil hombresa.

Jesús anda sobre el mar

45aEnseguida hizo que sus discípulos subieran a la barcab y fueran delante de Él al otro lado, a Betsaidac, mientras Él despedía a la multitud.

46Y después de despedirse de ellosa, se fue al monte a orarb.

47Al anochecer, la barca estaba en medio del mar, y Él estaba solo en tierra.

48Y al verlos remar fatigados, porque el viento les era contrario, como a la cuarta vigilia1 de la nochea, fue* hacia ellos andando sobre el mar, y quería pasarles de largo.

49Pero cuando ellos le vieron andando sobre el mar, pensaron que era un fantasma y se pusieron a gritar;

50porque todos le vieron y se turbaron. Pero enseguida Él habló con ellos y les dijo*: ¡Tened ánimoa; soy yo, no temáisb!

51Y subió con ellos a la barcaa, y el viento se calmó; y ellos estaban asombrados en gran manera,

52porque no habían entendido lo de1 los panes, sino que su mente estaba embotada2a.

Jesús en Genesaret

53aTerminada la travesía, llegaron a tierra en Genesaret, y atracaron.

54Cuando salieron de la barca, enseguida la gente reconoció a Jesús1,

55y recorrieron apresuradamente toda aquella comarca, y comenzaron a traer a los enfermos en sus camillas adonde oían decir que Él estaba.

56Y dondequiera que Él entraba en aldeas, ciudades o campos, ponían a los enfermos en las plazas, y le rogaban que les permitiera tocara siquiera el borde de su mantob; y todos los que lo tocaban quedaban curados1.

Capitulo 7

Lo que contamina al hombre

aLos fariseos, y algunos de los escribas que habían venido de Jerusalénb, se reunieron alrededor de Él;

2y vieron que algunos de sus discípulos comían el pan con manos inmundas1a, es decir, sin lavar.

3(Porque los fariseos y todos los judíos no comen a menos de que se laven las manos cuidadosamente1, observando así la tradición de los ancianosa;

4y cuando vuelven de la plaza, no comen a menos de que se laven1; y hay muchas otras cosas que han recibido para observarlas, como el lavamiento2 de los vasosa, de los cántaros y de las vasijas de cobre.)

5Entonces los fariseos y los escribas le preguntaron*: ¿Por qué tus discípulos no andan conforme a la tradición de los ancianosa, sino que comen1 con manos inmundas2b?

6Y Él les dijo: Bien profetizó Isaías de vosotros, hipócritas, como está escrito:

«Este pueblo con los labios me honra,

pero su corazón está muy lejos de mía.

7»Mas en vano me rinden culto,

enseñando como doctrinas preceptos de hombresa».

8Dejando el mandamiento de Dios, os aferráis a la tradición de los hombresa.

9También les decía: Astutamente1 violáis el mandamiento de Dios para guardar vuestra tradicióna.

10Porque Moisés dijo: «Honra a tu padre y a tu madrea»; y: «El que hable mal de su padre o de su madre, que muera1b»;

11pero vosotros decís: «Si un hombre dice al padre o a la madre: “Cualquier cosa mía con que pudieras beneficiarte es corbána (es decir, ofrenda1 a Dios)”»;

12ya no le dejáis hacer nada en favor de su padre o de su madre;

13invalidando así la palabra de Dios por vuestra tradicióna, la cual habéis transmitido, y hacéis muchas cosas semejantes a estas.

14Y llamando de nuevo a la multitud, les decía: Escuchadme todos y entended:

15no hay nada fuera del hombre que al entrar en él pueda contaminarlo; sino que lo que sale de adentro del hombre es lo que contamina al hombre.

161Si alguno tiene oídos para oír, que oiga.

17Y cuando dejó a la multitud y entró en la casaa, sus discípulos le preguntaron acerca de la parábolab.

18Y Él les dijo*: ¿También vosotros sois tan faltos de entendimiento? ¿No comprendéis que todo lo que de afuera entra al hombre no le puede contaminar,

19porque no entra en su corazón, sino en el estómago1, y se elimina2? (Declarando así limpiosa todos los alimentosb.)

20Y decía: Lo que sale del hombre, eso es lo que contamina al hombrea.

21Porque de adentro, del corazón de los hombres, salen los malos pensamientos, fornicaciones1, robos, homicidios, adulterios,

22avaricias, maldades, engaños, sensualidad, envidia1a, calumnia, orgullo2 e insensatez.

23Todas estas maldades de adentro salen, y contaminan al hombre.

La mujer sirofenicia

24aLevantándose de allí, se fue a la región de Tiro1b, y entrando en una casa, no quería que nadie lo supiera, pero2 no pudo pasar inadvertido;

25sino que enseguida, al oír hablar de Él, una mujer cuya hijita tenía un espíritu inmundo, fue y se postró a sus pies.

26La mujer era gentil1, sirofenicia de nacimiento; y le rogaba que echara fuera de su hija al demonio.

27Y Él le decía: Deja que primero los hijos se sacien, pues no está bien1 tomar el pan de los hijos y echarlo a los perrillos.

28Pero ella respondió y le dijo*: Es cierto, Señor; pero aun los perrillos debajo de la mesa comen las migajas de los hijos.

29Y Él le dijo: Por esta respuesta1, vete; el…

Read in Logos

This passage has been shortened. Keep reading Marcos 6–7 in Logos

Footnotes

  1. 1, estas
  2. 2O, hechos poderosos
  3. 1O, Santiago
  4. 1O, hecho poderoso
  5. 1O, mochila, o, bolsa
  6. 1I.e., ropas interiores
  7. 1, de allí
  8. 1, de debajo
  9. 1O, proclamaban
  10. 1, oyó
  11. 2, su nombre
  12. 1, y con gusto le oía
  13. 1Gr., quiliarcas; i.e., oficiales militares romanos al mando de mil soldados
  14. 1, se reclinaban
  15. 1, y pidió
  16. 1, de los que se reclinaban
  17. 1, él
  18. 1, lo pusieron en una tumba
  19. 1, Al salir
  20. 1, que coman
  21. 1Un denario valía 4 gramos de plata, o el equivalente al salario de un día
  22. 1, pusieran delante
  23. 1I.e., entre las tres y las seis de la mañana
  24. 1, sobre
  25. 2, corazón … endurecido
  26. 1, le reconoció
  27. 1, salvados
  28. 1O, impuras
  29. 1, con el puño
  30. 1O, se rocíen. Algunos dicen: se bauticen
  31. 2, bautismo
  32. 1, comen pan
  33. 2O, impuras
  34. 1, Bien
  35. 1, muera a muerte
  36. 1O, donativo
  37. 1Los más antiguos no incluyen este vers.
  38. 1, vientre
  39. 2, va a dar a la letrina
  40. 1I.e., actos de inmoralidad sexual
  41. 1, un ojo maligno
  42. 2O, arrogancia
  43. 1Algunos antiguos agregan: y de Sidón
  44. 2, y
  45. 1, griega
  46. 1O, no es justo
  47. 1, palabra

Cross references

  1. aMar. 6:1–6; Mat. 13:54–58
  2. bMat. 13:54, 57; Luc. 4:16, 23
  3. aMat. 4:23; Mar. 10:1
  4. bMat. 7:28
  5. aMat. 12:46
  6. bMat. 13:55
  7. cMat. 13:56
  8. dMat. 11:6
  9. aMat. 13:57; Juan 4:44
  10. bMar. 6:1
  11. aMar. 5:23
  12. aMat. 9:35; Mar. 1:39; 10:1; Luc. 13:22
  13. aMar. 6:7–11; Mat. 10:1, 9–14; Luc. 9:1, 3–5; Luc. 10:4–11
  14. bMat. 10:1, 5; Mar. 3:13; Luc. 9:1
  15. cLuc. 10:1
  16. aMat. 10:10
  17. aMat. 10:14; Hech. 13:51
  18. aMat. 11:1; Luc. 9:6
  19. aSant. 5:14
  20. aMar. 6:14–29; Mat. 14:1–12; Mar. 6:14–16; Luc. 9:7–9
  21. bMat. 14:2; Luc. 9:19
  22. aMat. 16:14; 21:11; Mar. 8:28
  23. aMat. 14:3; Luc. 3:19
  24. aMat. 14:4
  25. aMat. 14:3
  26. aMat. 21:26
  27. aEst. 1:3; 2:18
  28. bLuc. 3:1
  29. aMat. 14:3
  30. aEst. 5:3, 6; 7:2
  31. aMat. 10:2; Mar. 3:14; Luc. 6:13; 9:10; 17:5; 22:14; 24:10; Hech. 1:2, 26
  32. bLuc. 9:10
  33. aMar. 3:20
  34. aMar. 6:32–44; Mat. 14:13–21; Luc. 9:10–17; Juan 6:5–13; Mar. 8:2–9
  35. bMar. 3:9; 4:36; 6:45
  36. aNúm. 27:17; 1 Rey. 22:17; 2 Crón. 18:16; Zac. 10:2; Mat. 9:36
  37. aMat. 18:28; Luc. 7:41
  38. bJuan 6:7
  39. aMat. 14:19
  40. aMat. 14:20
  41. aMat. 14:21
  42. aMar. 6:45–51; Mat. 14:22–32; Juan 6:15–21
  43. bMar. 6:32
  44. cMat. 11:21; Mar. 8:22
  45. aHech. 18:18, 21; 2 Cor. 2:13
  46. bMat. 14:23
  47. aMat. 24:43; Mar. 13:35
  48. aMat. 9:2
  49. bMat. 14:27
  50. aMar. 6:32
  51. aMar. 8:17 y sig.; Rom. 11:7
  52. aMar. 6:53–56; Mat. 14:34–36; Juan 6:24, 25
  53. aMar. 3:10
  54. bMat. 9:20
  55. aMar. 7:1–23; Mat. 15:1–20
  56. bMat. 15:1
  57. aMat. 15:2; Mar. 7:5; Luc. 11:38; Hech. 10:14, 28; 11:8; Rom. 14:14; Heb. 10:29; Apoc. 21:27
  58. aMar. 7:5, 8, 9, 13; Gál. 1:14
  59. aMat. 23:25
  60. aMar. 7:3, 8, 9, 13; Gál. 1:14
  61. bMar. 7:2
  62. aIsa. 29:13
  63. aIsa. 29:13
  64. aMar. 7:3, 5, 9, 13; Gál. 1:14
  65. aMar. 7:3, 5, 8, 13; Gál. 1:14
  66. aEx. 20:12; Deut. 5:16
  67. bEx. 21:17; Lev. 20:9
  68. aLev. 1:2; Mat. 27:6
  69. aMar. 7:3, 5, 8, 9; Gál. 1:14
  70. aMar. 2:1; 3:20; 9:28
  71. bMat. 15:15
  72. aLuc. 11:41; Hech. 10:15; 11:9
  73. bRom. 14:1–12; Col. 2:16
  74. aMat. 15:18; Mar. 7:23
  75. aMat. 6:23; 20:15
  76. aMar. 7:24–30; Mat. 15:21–28
  77. bMat. 11:21; Mar. 7:31