Marcos 12:13–14:11
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El pago del impuesto al César
13aY le enviaron* algunos de los fariseos y de los herodianosb para sorprenderle en alguna palabrac.
14Y cuando ellos llegaron*, le dijeron*: Maestro, sabemos que eres veraz y que no buscas el favor1 de nadie, porque eres imparcial2, y enseñas el camino de Dios con verdad. ¿Es lícito pagar3 impuesto al César, o no?
15¿Pagaremos1 o no pagaremos1? Pero Él, dándose cuenta de su hipocresía, les dijo: ¿Por qué me estáis poniendo a prueba? Traedme un denario2 para verlo.
16Se lo trajeron, y Él les dijo*: ¿De quién es esta imagen y la inscripción? Y ellos le dijeron: Del César.
17Entonces Jesús les dijo: Dad al César lo que es del César, y a Dios lo que es de Diosa. Y se maravillaban de Él.
Pregunta sobre la resurrección
18aY algunos saduceos (los que dicen que no hay resurrección) se le acercaron*, y le preguntaban, diciendo:
19Maestro, Moisés nos dejó escrito: Si el hermano de alguno muere y deja mujer y no deja hijo, que su hermano tome la mujer y levante descendencia a su hermanoa.
20Hubo siete hermanos; y el primero tomó esposa, y murió sin dejar descendencia.
21Y el segundo la tomó, y murió sin dejar descendencia; y asimismo el tercero;
22y así los siete, sin dejar descendencia. Y por último murió también la mujer.
23En la resurrección, cuando resuciten1, ¿de cuál de ellos será mujer? Pues los siete la tuvieron por mujer.
24Jesús les dijo: ¿No es esta la razón por la que estáis equivocados: que no entendéis1 las Escrituras ni el poder de Dios?
25Porque cuando resuciten de entre los muertos, ni se casarán ni serán dados en matrimonio, sino que serán como los ángeles en los cielos.
26Y en cuanto a que los muertos resucitan, ¿no habéis leído en el libro de Moisés, en el pasajea sobre la zarza ardiendo, cómo Dios le habló, diciendo: «Yo soy el Dios de Abraham, y el Dios de Isaac, y el Dios de Jacobb»?
27╔l no es Dios de muertos, sino de vivosa; vosotros estáis muy equivocados.
El mandamiento supremo
28aCuando uno de los escribas se acercó, los oyó discutir, y reconociendo que les había contestado bienb, le preguntó: ¿Cuál mandamiento es el más importante1 de todos?
29Jesús respondió: El más importante1 es: «Escucha, Israel; el Señor nuestro Dios, el Señor uno esa;
30y amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente, y con toda tu fuerzaa».
31El segundo es este: «Amarás a tu prójimo como a ti mismoa». No hay otro mandamiento mayor que estos.
32Y el escriba le dijo: Muy bien, Maestro; con verdad has dicho que Él es uno, y no hay otro además de Éla;
33y que amarle con todo el corazón y con todo el entendimiento y con todas las fuerzas, y amar al prójimo como a uno mismoa, es más que todos los holocaustos y los sacrificiosb.
34Viendo Jesús que él había respondido sabiamente, le dijo: No estás lejos del reino de Dios. Y después de eso, nadie se aventuraba a hacerle más preguntasa.
Jesús, Hijo y Señor de David
35aY tomando la palabra, Jesús decía mientras enseñaba en el templob: ¿Por qué1 dicen los escribas que el Cristo2 es hijo de Davidc?
36David mismo dijo por el Espíritu Santo:
«El Señor dijo a mi Señor:
“siéntate a mi diestra,
hasta que ponga a tus enemigos debajo de tus piesa”».
37David mismo le llama «Señor». ¿En qué sentido es, pues, su hijo? Y la gran multituda le escuchaba con gusto.
Advertencia contra los escribas
38aY en su enseñanza les decía: Cuidaos de los escribas, a quienes les gusta andar con vestiduras largas, y aman los saludos respetuosos en las plazasb,
39los primeros asientos en las sinagogas y los lugares de honor en los banquetes;
40que devoran las casas de las viudas, y por las apariencias hacen largas oraciones; estos recibirán mayor condenacióna.
La ofrenda de la viuda
41aJesús se sentó frente al arca del tesorob, y observaba cómo la multitud echaba dinero1 en el arca del tesoroc; y muchos ricos echaban grandes cantidades.
42Y llegó una viuda pobre y echó dos pequeñas monedas de cobre1, o sea, un cuadrante2.
43Y llamando a sus discípulos, les dijo: En verdad os digo, que esta viuda pobre echó más que todos los contribuyentes al1 tesoro;
44porque todos ellos echaron de lo que les sobra1, pero ella, de su pobreza echó todo lo que poseía, todo lo que tenía para vivir2a.
Capitulo 13
Profecía sobre la destrucción del templo
aCuando salía del templo, uno de sus discípulos le dijo*: Maestro, ¡mira qué1 piedras y qué1 edificios!
2Y Jesús le dijo: ¿Ves estos grandes edificios? No quedará piedra sobre piedraa que no sea derribada.
Señales antes del fin
3Y estando Él sentado en el monte de los Olivosa, frente al templo, Pedro, Jacobo1, Juanb y Andrés le preguntaban en privado:
4Dinos, ¿cuándo sucederá1 esto, y qué señal2 habrá cuando todas estas cosas se hayan de cumplir?
5Y Jesús comenzó a decirles: Mirad que nadie os engañe.
6Muchos vendrán en mi nombre diciendo: «Yo soya el Cristo», y engañarán a muchos.
7Y cuando oigáis de guerras y de rumores de guerras, no os alarméis; es necesario que todo esto suceda, pero todavía no es el fin.
8Porque se levantará nación contra nación, y reino contra reino; y habrá terremotos en diversos lugares; y habrá hambres. Esto solo es el comienzo de dolores1.
9Pero estad alerta1; porque os entregarán a los tribunales2 y seréis azotados en las sinagogasa, y compareceréis delante de gobernadores y reyes por mi causa, para testimonio a ellos.
10Pero primero el evangelio debe ser predicado a todas las nacionesa.
11aY cuando os lleven y os entreguen, no os preocupéis de antemano por lo que vais a decir, sino que lo que os sea dado en aquella hora, eso hablad; porque no sois vosotros los que habláis, sino el Espíritu Santo.
12Y el hermano entregará a la muerte al hermano, y el padre al hijo; y los hijos se levantarán contra los padres, y les causarán la muerte1.
13Y seréis odiados de todos por causa de mi nombrea, pero el que persevere hasta el fin, ese será salvo.
La abominación de la desolación
14Mas cuando veáis la abominación de la desolacióna puesta donde no debe estar (el que lea, que entienda), entonces los que estén en Judea huyan a los montesb;
15y el que esté en la azotea, no baje ni entre a sacar nada de su casaa;
16y el que esté en el campo, no vuelva atrás a tomar su capa.
17Pero, ¡ay de las que estén encinta y de las que estén criando en aquellos días!
18Orad para que esto no suceda en el invierno.
19Porque aquellos días serán de tribulación, tal como no ha acontecido desde el principio de la creacióna que hizo1 Dios hasta ahora, ni acontecerá jamás.
20Y si el Señor no hubiera acortado aquellos1 días, nadie2 se salvaría; pero por causa de los escogidos3 que Él eligió4, acortó los días.
21Entonces, si alguno os dice: «Mirad, aquí está el Cristo1», o: «Mirad, allí está», no le creáis.
22Porque se levantarán falsos Cristos y falsos profetasa, y mostrarán señales1 y prodigiosb a fin de extraviar, de ser posible, a los escogidos2.
23Mas vosotros, estad alerta; ved que os lo he dicho todo de antemano.
La venida del Hijo del Hombre
24Pero en aquellos días, después de esa tribulación, el sol se oscurecerá y la luna no dará su luza,
25las estrellas irán cayendo del cielo y las potencias que están en los cielos serán sacudidasa.
26Entonces verán al Hijo del Hombrea que viene en las nubes con gran poder y gloriab.
27Y entonces enviará a los ángeles, y reunirá a sus escogidos1 de los cuatro vientosa, desde el extremo de la tierra hasta el extremo del cielob.
Parábola de la higuera
28De la higuera aprended la parábola: cuando su rama ya se pone tierna y echa las hojas, sabéis que el verano está cerca.
29Así también vosotros, cuando veáis que suceden estas cosas, sabed que Él está cerca1, a las puertas.
30En verdad os digo que no pasará esta generación hasta que todo esto suceda.
31El cielo y la tierra pasarán, mas mis palabras no pasarán.
32Pero de aquel día o de aquella hora nadie sabe, ni siquiera los ángeles en el cielo, ni el Hijo, sino solo el Padrea.
Exhortación a velar
33Estad alerta, velada; porque no sabéis cuándo es el tiempo señalado.
34Es como un hombre que se fue de viaje, y al salir de su casa dejó a sus siervos encargados1, asignándole a cada uno su tarea, y ordenó al portero que estuviera alertaa.
35Por tanto, velada, porque no sabéis cuándo viene el señor de la casa, si al atardecer, o a la medianoche, o al canto del gallob, o al amanecerc;
36no sea que venga de repente y os halle dormidosa.
37Y lo que a vosotros digo, a todos lo digo: ¡Velada!
Capitulo 14
Complot para prender y matar a Jesús
aFaltaban dos días para la Pascuab y para la fiesta de los panes sin levadura1; y los principales sacerdotes y los escribas buscaban cómo prenderle con engaño y matarlec;
2porque decían: No durante la fiesta, no sea que haya un tumulto del pueblo.
Jesús ungido en Betania
3aY estando Él en Betaniab, sentado1 a la mesa en casa de Simón el leproso, vino una mujer con un frasco de alabastro de perfume muy costoso de nardo puroc; y rompió el frasco y lo derramó sobre la cabeza de Jesús2.
4Pero algunos estaban indignados y se decían unos a otros: ¿Para qué se ha hecho este desperdicio de perfume?
5Porque este perfume podía haberse vendido por más de trescientos denarios1, y dado el dinero a los pobres. Y la reprendían.
6Pero Jesús dijo: Dejadla; ¿por qué la molestáis? Buena obra ha hecho conmigo.
7Porque a los pobres siempre los tendréis1 con vosotros; y cuando queráis les podréis2 hacer bien; pero a mí no siempre me tendréis1a.
8Ella ha hecho lo que ha podido; se ha anticipado a ungir mi cuerpo para la sepulturaa.
9Y en verdad os digo: Dondequiera que el evangelio se predique en el mundo entero, también se hablará de lo que esta ha hecho, para memoria suyaa.
Traición de Judas
10aEntonces Judas Iscariote, que era uno de los doce, fue a los principales sacerdotes para entregarles a Jesús1b.
11Cuando ellos lo oyeron, se alegraron y prometieron darle dinero. Y él buscaba cómo entregarle en un momento oportuno.
Footnotes
- 1, no te preocupas
- 2, no miras la apariencia de los hombres
- 3, dar
- 1, Daremos
- 2Un denario valía 4 gramos de plata, o el equivalente al salario de un día
- 1La mayoría de los antiguos no incluyen: cuando resuciten
- 1O, no conocéis
- 1O, el primero
- 1O, el primero
- 1, ¿Cómo
- 2I.e., el Mesías
- 1I.e., monedas de cobre
- 1O, blancas; gr., lepta, las monedas de menos valor (1/128 de un denario)
- 2Un cuadrante equivale a dos blancas; i.e., 1/64 de un denario
- 1, los que estaban poniendo en el
- 1O, de su abundancia
- 2, toda su subsistencia
- 1, tan grandes
- 1O, Santiago
- 1, será
- 2O, milagro
- 1, dolores de parto
- 1, mirad por vosotros mismos
- 2O, sanedrines, o, concilios
- 1O, los matarán
- 1, creó
- 1, los
- 2, ninguna carne
- 3O, elegidos
- 4O, escogió
- 1I.e., el Mesías
- 1O, milagros
- 2O, elegidos
- 1O, elegidos
- 1O, que está
- 1, dando la autoridad a sus siervos
- 1O, de los Azimos
- 1, reclinado
- 2, El
- 1Un denario valía 4 gramos de plata, o el equivalente al salario de un día
- 1, tenéis
- 2, podéis
- 1, El
Cross references
- aMar. 12:13–17; Mat. 22:15–22; Luc. 20:20–26
- bMat. 22:16
- cLuc. 11:54
- aMat. 22:21
- aMar. 12:18–27; Mat. 22:23–33; Luc. 20:27–38; Hech. 23:8
- aDeut. 25:5
- aRom. 11:2
- bEx. 3:6; Luc. 20:37
- aMat. 22:32; Luc. 20:38
- aMar. 12:28–34; Mat. 22:34–40; Luc. 10:25–28; 20:39, 40
- bMat. 22:34; Luc. 20:39
- aDeut. 6:4
- aDeut. 6:5
- aLev. 19:18
- aDeut. 4:35
- aDeut. 6:5
- b1 Sam. 15:22; Os. 6:6; Miq. 6:6–8; Mat. 9:13; 12:7
- aMat. 22:46
- aMar. 12:35–37; Mat. 22:41–46; Luc. 20:41–44
- bMat. 26:55; Mar. 10:1
- cMat. 9:27
- aSal. 110:1
- aJuan 12:9
- aMar. 12:38–40; Mat. 23:1–7; Luc. 20:45–47
- bMat. 23:7; Luc. 11:43
- aLuc. 20:47
- aMar. 12:41–44; Luc. 21:1–4
- bJuan 8:20
- c2 Rey. 12:9
- aLuc. 8:43; 15:12, 30; 21:4
- aMar. 13:1–37: Mat. cap. 24; Luc. 21:5–36
- aLuc. 19:44
- aMat. 21:1
- bMat. 17:1
- aJuan 8:24
- aMat. 10:17
- aMat. 24:14
- aMar. 13:11–13; Mat. 10:19–22; Luc. 21:12–17
- aMat. 10:22; Juan 15:21
- aDan. 9:27; 11:31; 12:11
- bMat. 24:15, 16
- aLuc. 17:31
- aDan. 12:1; Mar. 10:6
- aMat. 7:15
- bMat. 24:24; Juan 4:48
- aIsa. 13:10; Ezeq. 32:7; Joel 2:10, 31; 3:15; Apoc. 6:12
- aIsa. 34:4; Apoc. 6:13
- aDan. 7:13; Apoc. 1:7
- bMat. 16:27; Mar. 8:38
- aDeut. 30:4
- bZac. 2:6
- aMat. 24:36; Hech. 1:7
- aEf. 6:18; Col. 4:2
- aLuc. 12:36–38
- aMat. 24:42; Mar. 13:37
- bMar. 14:30
- cMat. 14:25; Mar. 6:48
- aRom. 13:11
- aMat. 24:42; Mar. 13:35
- aMar. 14:1, 2; Mat. 26:2–5; Luc. 22:1, 2
- bEx. 12:1–27; Mar. 14:12; Juan 11:55; 13:1
- cMat. 12:14
- aMar. 14:3–9; Mat. 26:6–13; Luc. 7:37–39; Juan 12:1–8
- bMat. 21:17
- cMat. 26:6, 7; Juan 12:3
- aDeut. 15:11; Mat. 26:11; Juan 12:8
- aJuan 19:40
- aMat. 26:13
- aMar. 14:10, 11; Mat. 26:14–16; Luc. 22:3–6
- bJuan 6:71
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