Marcos 1–8
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- KJV 1900 King James Version
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- LEB The Lexham English Bible
- MSG The Message: The Bible in Contemporary Language
- NET The NET Bible
- NASB95 New American Standard Bible (1995)
- NCV New Century Version
- NIrV New International Reader’s Version (1998)
- NIV New International Version (2011)
- NKJV The New King James Version
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- RSV The Revised Standard Version
- RSVCE The Revised Standard Version, Catholic Edition
- YLT Young’s Literal Translation
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Capitulo 1
Predicación de Juan el Bautista
Principio del evangelio de Jesucristo, Hijo de Dios1a.
2aComo está escrito en el profeta Isaías:
He aquí, yo envío mi mensajero delante de tu faz,
el cual preparará tu caminob.
3Voz del que clama en el desierto:
«Preparad el camino del Señor,
haced derechas sus sendasa».
4Juan el Bautista apareció en el desierto predicando1 el bautismo de arrepentimientoa para el perdón de pecadosb.
5Y acudía a él toda la región de Judea, y toda la gente de Jerusalén, y confesando sus pecados, eran bautizados por él en el río Jordán.
6Juan estaba vestido de pelo de camello, tenía1 un cinto de cueroa a la cintura, y comía langostas2 y miel silvestre.
7Y predicaba1, diciendo: Tras mí viene uno que es más poderoso que yo, a quien no soy digno de desatar, inclinándome, la correa de sus sandalias.
8Yo os bauticé con1 agua, pero Él os bautizará con1 el Espíritu Santo.
Bautismo y tentación de Jesús
9aY sucedió en aquellos días que Jesús vino de Nazaretb de Galilea, y fue bautizado por Juan en el Jordán.
10E inmediatamente, al salir del agua, vio que los cielos se abrían, y que el Espíritu como paloma descendía sobre Él;
11y vino una voz de los cielos, que decía: Tú eres mi Hijo amado, en ti me he complacidoa.
12aEnseguida el Espíritu le impulsó* a ir al desierto.
13Y estuvo en el desierto cuarenta días, siendo tentado por Satanása; y estaba entre las fieras, y los ángeles le servían.
Jesús principia su ministerio
14Después que Juan había sido encarcelado1, Jesús vino a Galileaa proclamando el evangeliob de Dios,
15y diciendo: El tiempo se ha cumplidoa y el reino de Dios se ha acercado; arrepentíos y creed1b en el evangelio.
Llamamiento de los primeros discípulos
16aMientras caminaba junto al mar de Galilea, vio a Simón y a Andrés, hermano de Simón, echando una red en el mar, porque eran pescadores.
17Y Jesús les dijo: Seguidme, y yo haré que seáis pescadores de hombres.
18Y dejando al instante las redes, le siguieron.
19Yendo un poco más adelante vio a Jacobo1, el hijo de Zebedeo, y a su hermano Juan, los cuales estaban también en la barca, remendando las redes.
20Y al instante los llamó; y ellos, dejando a su padre Zebedeo en la barca con los jornaleros, se fueron tras Él.
Jesús enseña en Capernaúm
21aEntraron* en Capernaúm; y enseguida, en el día de reposo entrando Jesús en la sinagoga comenzó a enseñarb.
22Y se admiraban de su enseñanzaa; porque les enseñaba como quien tiene autoridad, y no como los escribas.
23Y he aquí1 estaba en la sinagoga de ellos un hombre con un espíritu inmundo, el cual comenzó a gritar,
24diciendo: ¿Qué tenemos que ver contigo1a, Jesús de Nazaret2b? ¿Has venido a destruirnos? Yo sé quién eres: el Santo de Diosc.
25Jesús lo reprendió, diciendo: ¡Cállate, y sal de él!
26Entonces el espíritu inmundo, causándole convulsiones, gritó a gran voz y salió de él.
27Y todos se asombrarona de tal manera que discutían entre sí, diciendo: ¿Qué es esto? ¡Una enseñanza nueva con autoridad! Él manda aun a los espíritus inmundos y le obedecen.
28Y enseguida su fama se extendió por todas partes, por toda la región alrededor de Galilea.
Jesús sana a la suegra de Simón y a muchos otros
29aInmediatamente después de haber salido de la sinagoga, fueron1 a casa de Simónb y Andrés, con Jacobo2 y Juan.
30Y la suegra de Simón yacía enferma con fiebre; y enseguida le hablaron* de ella.
31Jesús se le acercó, y tomándola de la mano la levantó, y la fiebre la dejó; y ella les servía.
32aA la caída de la tarde, después de la puesta del solb, le trajeron todos los que estaban enfermos y los endemoniadosc.
33Y toda la ciudada se había amontonado a la puerta.
34Y sanó a muchos que estaban enfermos de diversas enfermedadesa, y expulsó muchos demonios; y no dejaba hablar a los demonios, porque ellos sabían quién era Él1.
Jesús recorre Galilea
35aLevantándose muy de mañana, cuando todavía estaba oscuro, salió, y se fue a un lugar solitario, y allí orabab.
36Y Simón y sus compañeros salieron a buscarle;
37le encontraron y le dijeron*: Todos te buscan.
38Y Él les dijo*: Vamos a otro lugar, a los pueblos vecinos, para que predique1 también allí, porque para eso he salido.
39Y fue por toda Galilea, predicando1 en sus sinagogasa y expulsando demonios.
Curación de un leproso
40aY vino* a Él un leproso rogándole, y arrodillándose le dijo1: Si quieres, puedes limpiarmeb.
41Movido a compasión, extendiendo Jesús la mano, lo tocó, y le dijo*: Quiero; sé limpio.
42Y al instante la lepra lo dejó y quedó limpio.
43Entonces Jesús lo amonestó severamente y enseguida lo despidió,
44y le dijo*: Mira, no digas nada a nadie, sino ve, muéstrate al sacerdote y ofrece por tu limpieza lo que Moisés ordenó, para testimonio a ellosa.
45Pero él, en cuanto salió comenzó a proclamarlo abiertamente1 y a divulgar el hechoa, a tal punto que Jesús2 ya no podía entrar públicamente en ciudad alguna, sino que se quedaba fuera en lugares despoblados; y venían a Él de todas partesb.
Capitulo 2
Curación de un paralítico
Habiendo entrado de nuevo en Capernaúm varios días después, se oyó que estaba en casa.
2Y se reunieron muchosa, tanto que ya no había lugar ni aun a la puerta; y Él les exponía1 la palabra.
3aEntonces vinieron* a traerle un paralíticob llevado entre cuatro.
4Y como no pudieron acercarse1 a Él a causa de la multitud, levantaron el techo encima de donde Él estaba; y cuando habían hecho una abertura, bajaron la camillaa en que yacía el paralíticob.
5Viendo Jesús la fe de ellos, dijo* al paralítico: Hijo, tus pecados te son perdonadosa.
6Pero estaban allí sentados algunos de los escribas, los cuales pensaban en sus corazones:
7¿Por qué habla este así? Está blasfemando; ¿quién puede perdonar pecados, sino solo Dios1a?
8Y al instante Jesús, conociendo en1 su espíritu que pensaban de esa manera dentro de sí mismos, les dijo*: ¿Por qué pensáis estas cosas en vuestros corazones?
9¿Qué es más fácil, decir al paralíticoa: «Tus pecados te son perdonados», o decirle: «Levántate, toma tu camilla y anda»?
10Pues para que sepáis que el Hijo del Hombre tiene autoridad en la tierra para perdonar pecados (dijo* al paralítico):
11A ti te digo: Levántate, toma tu camilla y vete a tu casa.
12Y él se levantó, y tomando al instante la camilla, salió a vista de todos, de manera que todos estaban asombrados, y glorificaban a Diosa, diciendo: Jamás hemos visto cosa semejanteb.
Llamamiento de Leví y la cena en su casa
13Y Él salió de nuevo a la orilla del mar, y toda la multitud venía a Éla, y les enseñaba.
14aY al pasar, vio a Leví, hijo de Alfeo, sentado en la oficina de los tributos, y le dijo*: Síguemeb. Y levantándose, le siguióc.
15Y sucedió1 que estando Jesús2 sentado3 a la mesa en casa de él, muchos recaudadores de impuestos4 y pecadores estaban comiendo5 con Jesús y sus discípulos; porque había muchos de ellos que le seguían.
16Al ver los escribas de los fariseosa que Él comía con pecadores y recaudadores de impuestos, decían a sus discípulos: ¿Por qué Él come y bebe con recaudadores de impuestos y pecadoresb?
17Al oír esto, Jesús les dijo*: Los que están sanos1 no tienen necesidad de médico, sino los que están enfermos; no he venido a llamar a justos, sino a pecadoresa.
Pregunta sobre el ayuno
18aLos discípulos de Juan y los fariseos estaban ayunando; y vinieron* y le dijeron*: ¿Por qué ayunan los discípulos de Juan y los discípulos de los fariseos, pero tus discípulos no ayunan?
19Y Jesús les dijo: ¿Acaso pueden ayunar los acompañantes del novio1 mientras el novio está con ellos? Mientras tienen al novio con ellos, no pueden ayunar.
20Pero vendrán días cuando el novio les será quitado, y entonces ayunarán en aquel díaa.
21Nadie pone un remiendo1 de tela nueva2 en un vestido viejo, porque entonces el remiendo3 al encogerse tira de él, lo nuevo de lo viejo, y se produce una rotura peor.
22Y nadie echa vino nuevo en odres1 viejos, porque entonces2 el vino romperá el odre, y se pierde el vino y también los odres1; sino que se echa vino nuevo en odres1 nuevos.
Jesús, Señor del día de reposo
23aY aconteció que un día de reposo Jesús1 pasaba por los sembrados, y sus discípulos, mientras se abrían paso, comenzaron a arrancar espigasb.
24Entonces los fariseos le decían: Mira, ¿por qué hacen lo que no es lícito en el día de reposoa?
25Y Él les dijo*: ¿Nunca habéis leído lo que David hizo cuando tuvo necesidad y sintió hambre, él y sus compañeros,
26cómo entró en la casa de Dios en tiempos de Abiatar, el sumo sacerdotea, y comió los panes consagrados1 que no es lícito a nadie comerb, sino a los sacerdotes, y dio también a los que estaban con élc?
27Y Él les decía: El día de reposo se hizo1 para el2 hombrea, y no el hombre para el2 día de reposob.
28Por tanto, el Hijo del Hombre es Señor aun del día de reposo.
Capitulo 3
Jesús sana al hombre de la mano seca
aOtra vez entró Jesús en una sinagogab; y había allí un hombre que tenía una mano seca.
2Y le observabana para ver si le sanaba en el día de reposo, para poder acusarleb.
3Y dijo* al hombre que tenía la mano seca: Levántate y ponte aquí en medio.
4Entonces les dijo*: ¿Es lícito en el día de reposo hacer bien o hacer mal, salvar una vida o matar? Pero ellos guardaban silencio.
5Y mirándolos en torno con enojo, entristecido por la dureza de sus corazones, dijo* al hombre: Extiende tu mano. Y él la extendió, y su mano quedó sana1a.
6Pero cuando los fariseos salieron, enseguida comenzaron a tramar1 con los herodianosa en contra de Jesús2, para ver cómo podrían destruirle.
Las multitudes siguen a Jesús
7aJesús se retiró al mar con sus discípulos; y una gran multitud de Galilea le siguió; y también de Judeab,
8de Jerusalén, de Idumeaa, del otro lado del Jordán, y de los alrededores de Tiro y Sidónb; una gran multitud, que al oír todo lo que Jesús hacía, vino a Él.
9Y dijo a sus discípulos que le tuvieran lista una barca por causa de la multituda, para que no le oprimieran;
10porque había sanado a muchosa, de manera que todos los que tenían…
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Notas al pie
- 1Muchos no incluyen: Hijo de Dios
- 1O, proclamando
- 1, y
- 2O, saltamontes
- 1O, proclamaba
- 1O, en, o, por
- 1, entregado
- 1O, poned vuestra confianza
- 1O, Santiago
- 1, de pronto
- 1, ¿Qué a nosotros y a ti?
- 2, Jesús nazareno
- 1Algunos dicen: después que Él había salido … vino
- 2O, Santiago
- 1Algunos dicen: sabían que Él era el Cristo
- 1O, proclame
- 1O, proclamando
- 1, diciéndole
- 1, mucho
- 2, El
- 1, hablaba
- 1, traer
- 1, sino uno, Dios
- 1, por
- 1, Y sucede
- 2, El
- 3, recostado Lit., él
- 4O, publicanos; i.e., los que explotaban la recaudación de los impuestos romanos, y así en el vers. 16
- 5, reclinados
- 1, fuertes
- 1, hijos del tálamo
- 1, cose lo que se pone encima
- 2Lit, sin encoger
- 3, y si no lo que llena
- 1I.e., cueros usados como recipientes
- 2, y si no
- 1, El
- 1, los panes de la proposición
- 1O, vino a ser
- 2, por causa del
- 1, restaurada
- 1, dando consejo
- 2, El
Referencias cruzadas
- aMat. 4:3
- aMar. 1:2–8; Mat. 3:1–11; Luc. 3:2–16
- bMal. 3:1; Mat. 11:10; Luc. 7:27
- aIsa. 40:3; Mat. 3:3; Luc. 3:4; Juan 1:23
- aHech. 13:24
- bLuc. 1:77
- a2 Rey. 1:8
- aMar. 1:9–11; Mat. 3:13–17; Luc. 3:21, 22
- bMat. 2:23; Luc. 2:51
- aSal. 2:7; Isa. 42:1; Mat. 3:17; 12:18; Mar. 9:7; Luc. 3:22
- aMar. 1:12, 13; Mat. 4:1–11; Luc. 4:1–13
- aMat. 4:10
- aMat. 4:12
- bMat. 4:23
- aGál. 4:4; Ef. 1:10; 1 Tim. 2:6; Tito 1:3
- bMat. 3:2; Hech. 20:21
- aMar. 1:16–20; Mat. 4:18–22; Luc. 5:2–11; Juan 1:40–42
- aMar. 1:21–28; Luc. 4:31–37
- bMat. 4:23; Mar. 1:39; 10:1
- aMat. 7:28
- aMat. 8:29
- bMat. 2:23; Mar. 10:47; 14:67; 16:6; Luc. 24:19; Hech. 24:5
- cLuc. 1:35; 4:34; Juan 6:69; Hech. 3:14
- aMar. 10:24, 32; 16:5, 6
- aMar. 1:29–31; Mat. 8:14, 15; Luc. 4:38, 39
- bMar. 1:21, 23
- aMar. 1:32–34; Mat. 8:16, 17; Luc. 4:40, 41
- bMat. 8:16; Luc. 4:40
- cMat. 4:24
- aMar. 1:21
- aMat. 4:23
- aMar. 1:35–38; Luc. 4:42, 43
- bMat. 14:23; Luc. 5:16
- aMat. 4:23; 9:35; Mar. 1:23; 3:1
- aMar. 1:40–44; Mat. 8:2–4; Luc. 5:12–14
- bMat. 8:2; Mar. 10:17; Luc. 5:12
- aLev. 14:1–32; Mat. 8:4
- aMat. 28:15; Luc. 5:15
- bMar. 2:2, 13; 3:7; Luc. 5:17; Juan 6:2
- aMar. 1:45; 2:13
- aMar. 2:3–12; Mat. 9:2–8; Luc. 5:18–26
- bMat. 4:24
- aLuc. 5:19
- bMat. 4:24
- aMat. 9:2
- aIsa. 43:25
- aMat. 4:24
- aMat. 9:8
- bMat. 9:33
- aMar. 1:45
- aMar. 2:14–17; Mat. 9:9–13; Luc. 5:27–32
- bMat. 9:9
- cMat. 8:22
- aLuc. 5:30; Hech. 23:9
- bMat. 9:11
- aMat. 9:12, 13; Luc. 5:31, 32
- aMar. 2:18–22; Mat. 9:14–17; Luc. 5:33–38
- aMat. 9:15; Luc. 17:22
- aMar. 2:23–28; Mat. 12:1–8; Luc. 6:1–5
- bDeut. 23:25
- aMat. 12:2
- a1 Sam. 21:1; 2 Sam. 8:17; 1 Crón. 24:6
- bLev. 24:9
- c1 Sam. 21:1–6
- aEx. 23:12; Deut. 5:14
- bCol. 2:16
- aMar. 3:1–6; Mat. 12:9–14; Luc. 6:6–11
- bMar. 1:21, 39
- aLuc. 14:1
- bMat. 12:10; Luc. 6:7; 11:54; 20:20
- aLuc. 6:10
- aMat. 22:16; Mar. 12:13
- aMar. 3:7–12; Mat. 12:15, 16; Luc. 6:17–19
- bMat. 4:25; Luc. 6:17
- aJos. 15:1, 21; Ezeq. 35:15; 36:5
- bMat. 11:21
- aMar. 4:1; Luc. 5:1–3
- aMat. 4:23
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