Lucas 4:1–30
La Biblia de las AméricasOtras versiones
Español
Alemán
Árabe
Checo
Chino simplificado
Chino tradicional
Coreano
Francés
Griego
Húngaro
Inglés
- DARBY 1890 Darby Bible
- ASV American Standard Version
- AV 1873 The Cambridge Paragraph Bible of the Authorized English Version
- CSB Christian Standard Bible
- D-R Douay-Rheims Bible
- ESV English Standard Version
- GW GOD’S WORD Translation
- GNB Good News Translation
- HCSB The Holman Christian Standard Bible
- KJV 1900 King James Version
- LSB Legacy Standard Bible
- LEB The Lexham English Bible
- MSG The Message: The Bible in Contemporary Language
- NET The NET Bible
- NASB95 New American Standard Bible (1995)
- NCV New Century Version
- NIrV New International Reader’s Version (1998)
- NIV New International Version (2011)
- NKJV The New King James Version
- NLT New Living Translation
- NRSVue New Revised Standard Version: Updated Edition
- RSV The Revised Standard Version
- RSVCE The Revised Standard Version, Catholic Edition
- YLT Young’s Literal Translation
Italiano
Latín
Portugués
Ruso
Jesús es tentado
aJesús, lleno del Espíritu Santo, volvió del Jordánb y fue llevado por el1 Espíritu en el desierto
2por cuarenta días, siendo tentado por el diablo. Y no comió nada durante esos díasa, pasados los cuales tuvo hambre.
3Entonces el diablo le dijo: Si eres Hijo de Dios, di a esta piedra que se convierta en pan.
4Jesús le respondió: Escrito está: «No solo de pan vivirá el hombrea».
5Llevándole a una alturaa, el diablo le mostró en un instante todos los reinos del mundo1b.
6Y el diablo le dijo: Todo este dominio y su gloria te daré; pues a mí me ha sido entregadoa, y a quien quiero se lo doy.
7Por tanto, si te postras1 delante de mí, todo será tuyo.
8Respondiendo Jesús, le dijo: Escrito está: «Al Señor tu Dios adorarás, y a Él solo servirása».
9Entonces el diablo le llevó a Jerusalén y le puso sobre el pináculo del templo, y le dijo: Si eres Hijo de Dios, lánzate abajo desde aquía,
10pues escrito está:
“A sus ángeles te encomendará para que te guardena»,
11y:
«en las manos te llevarán,
no sea que tu pie tropiece en piedraa».
12Respondiendo Jesús, le dijo: Se ha dicho: «No tentaras1 al Señor tu Diosa».
13Cuando el diablo hubo acabado toda tentación, se alejó de Él esperando1 un tiempo oportuno.
Ministerio en Galilea
14Jesús regresó a Galileaa en el poder del Espíritu, y las nuevas1 acerca de Él se divulgaron por toda aquella comarcab.
15Y enseñaba en sus sinagogasa, siendo alabado por todos.
Jesús en Nazaret
16Llegó a Nazaret, donde se había criadoa, y según su costumbre, entró en la sinagogab el día de reposo, y se levantó a leerc.
17Le dieron el libro1 del profeta Isaías, y abriendo el libro1, halló el lugar donde estaba escrito:
18El Espíritu del Señor está sobre mí,
porque me ha ungido para anunciar el evangelio a los pobres.
Me ha enviado1 para proclamar libertad a los cautivos,
y la recuperación de la vista a los ciegos;
para poner en libertad a los oprimidosa;
19para proclamar el año favorable del Señora.
20Cerrando el libro1a, lo devolvió al asistente y se sentób; y los ojos de todos en la sinagoga estaban fijos en Él.
21Y comenzó a decirles: Hoy se ha cumplido esta Escritura que habéis oído1.
22Y todos hablaban bien1 de Él y se maravillaban de las palabras llenas de gracia que salían de su boca, y decían: ¿No es este el hijo de Joséa?
23Entonces Él les dijo: Sin duda me citaréis este refrán: «Médico, cúrate a ti mismo»; esto es, todo lo que oímos que se ha hecho en Capernaúma, hazlo también aquí en tu tierrab.
24Y dijo: En verdad os digo, que ningún profeta es bien recibido en su propia tierraa.
25Pero en verdad os digo: muchas viudas había en Israel en los días de Elías, cuando el cielo fue cerrado por tres años y seis mesesa y cuando hubo gran hambre sobre toda la tierra;
26y sin embargo, a ninguna de ellas fue enviado Elías, sino a una mujer viuda de Sarepta, en la tierra de Sidóna.
27Y muchos leprosos había en Israel en tiempos del profeta Eliseo, pero ninguno de ellos fue limpiado, sino Naamán el sirioa.
28Y todos en la sinagoga se llenaron de ira cuando oyeron estas cosas,
29y levantándose, le echaron fuera de la ciudada, y le llevaron hasta la cumbre del monte sobre el cual estaba edificada su ciudad para despeñarle.
30Pero Él, pasando por en medio de ellosa, se fue.
Notas al pie
Referencias cruzadas
- aLuc. 4:1–13; Mat. 4:1–11; Mar. 1:12, 13
- bLuc. 3:3
- aEx. 34:28; 1 Rey. 19:8
- aDeut. 8:3
- aMat. 4:8–10
- bMat. 24:14
- a1 Jn. 5:19
- aDeut. 6:13; 10:20; Mat. 4:10
- aMat. 4:5–7
- aSal. 91:11
- aSal. 91:12
- aDeut. 6:16
- aMat. 4:12
- bMat. 9:26; Luc. 4:37
- aMat. 4:23
- aLuc. 2:39, 51
- bMat. 13:54; Mar. 6:1, 2
- cHech. 13:14–16
- aIsa. 61:1; Mat. 11:5; 12:18; Juan 3:34
- aLev. 25:10; Isa. 61:2
- aLuc. 4:17
- bMat. 26:55
- aMat. 13:55; Mar. 6:3; Juan 6:42
- aMat. 4:13; Mar. 1:21 y sig.; 2:1 y sig.; Luc. 4:35 y sig.; Juan 4:46 y sig.
- bMar. 6:1; Luc. 2:39, 51; 4:16
- aMat. 13:57; Mar. 6:4; Juan 4:44
- a1 Rey. 17:1; 18:1; Sant. 5:17
- a1 Rey. 17:9; Mat. 11:21
- a2 Rey. 5:1–14
- aNúm. 15:35; Hech. 7:58; Heb. 13:12
- aJuan 10:39
Copyright 1986, 1995, 1997 The Lockman Foundation