Lucas 11:14–36
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Jesús y Beelzebú
14aEstaba Jesús echando fuera un demonio, que era mudo, y sucedió que cuando el demonio salió, el mudo habló; y las multitudes se maravillaron.
15Pero algunos de ellos dijeron: Él echa fuera los demonios por Beelzebúa, príncipe de los demoniosb.
16Y otros, para ponerle1 a prueba, demandaban de Él una señal2a del cielo.
17aPero conociendo Él sus pensamientos, les dijo: Todo reino dividido contra sí mismo es asolado; y una casa dividida contra sí misma1, se derrumba.
18Y si también Satanása está dividido contra sí mismo, ¿cómo permanecerá en pie su reino? Porque vosotros decís que yo echo fuera demonios por Beelzebúb.
19Y si yo echo fuera demonios por Beelzebúa, ¿por quién los echan fuera vuestros hijos? Por consiguiente, ellos serán vuestros jueces.
20Pero si yo por el dedo de Diosa echo fuera los demonios, entonces el reino de Dios ha llegadob a vosotros.
21Cuando un1 hombre fuerte, bien armado, custodia su palacio, sus bienes están seguros2.
22Pero cuando uno más fuerte que él lo ataca y lo vence, le quita todas sus armas en las cuales había confiado y distribuye su botín.
23El que no está conmigo, contra mí está; y el que conmigo no recoge, desparramaa.
24aCuando el espíritu inmundo sale del hombre, pasa por lugares áridos buscando descanso; y al no hallarlo, dice: «Volveré a mi casa de donde salí».
25Y cuando llega, la encuentra barrida y arreglada.
26Entonces va y toma consigo otros siete espíritus peores que él, y entrando, moran allí; y el estado final de aquel hombre resulta peor que el primero.
La verdadera dicha
27Y sucedió que mientras decía estas cosas, una de las mujeres en la multitud alzó su voz y le dijo: ¡Dichosa la matriz1 que te concibió2 y los senos que te criarona!
28Pero El dijo: Al contrario, dichosos los que oyen la palabra de Dios y la guardana.
La gente demanda señal
29Como la multitud se aglomeraba, comenzó a decir: aEsta generación es una generación perversa; busca señal1b, y ninguna señal1 se le dará, sino la señal1 de Jonás.
30Porque de la misma manera que Jonás vino a ser una señal1a para los ninivitas, así también lo será el Hijo del Hombre para esta generación.
31La Reina del Sur se levantará en el juicio con los hombres de esta generación y los condenará, porque ella vino desde los confines de la tierra para oír la sabiduría de Salomóna; y mirad, algo más grande que Salomón está aquí.
32Los hombres de Nínive se levantarán en el juicio con esta generación y la condenarán, porque ellos se arrepintieron con la predicación de Jonása; y mirad, algo más grande que Jonás está aquí.
La lámpara del cuerpo
33Nadie, cuando enciende una lámpara, la pone en un sótano ni debajo de un almud, sino sobre el candelero, para que los que entren vean la luza.
34aLa lámpara de tu cuerpo es tu ojo; cuando tu ojo está sano1, también todo tu cuerpo está lleno de luz; pero cuando está malo, también tu cuerpo está lleno de oscuridad.
35Mira, pues, que la luz que en ti hay no sea oscuridad.
36Así que, si todo tu cuerpo está lleno de luz, sin tener parte alguna en tinieblas, estará totalmente iluminado como cuando la lámpara te alumbra con sus rayos.
Footnotes
Cross references
- aLuc. 11:14, 15; Mat. 12:22, 24; Mat. 9:32–34
- aMat. 10:25
- bMat. 9:34
- aMat. 12:38; 16:1; Mar. 8:11
- aLuc. 11:17–22; Mat. 12:25–29; Mar. 3:23–27
- aMat. 4:10
- bMat. 10:25
- aMat. 10:25
- aEx. 8:19
- bMat. 3:2
- aMat. 12:30; Mar. 9:40
- aLuc. 11:24–26; Mat. 12:43–45
- aLuc. 23:29
- aLuc. 8:21
- aLuc. 11:29–32; Mat. 12:39–42; Mat. 16:4; Mar. 8:12
- bMat. 12:38; Luc. 11:16
- aJon. 3:4
- a1 Rey. 10:1–10; 2 Crón. 9:1–12
- aJon. 3:5
- aMat. 5:15; Mar. 4:21; Luc. 8:16
- aLuc. 11:34, 35; Mat. 6:22, 23
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