Juan 9:24–34
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24Por segunda vez llamaron al hombre que había sido ciego y le dijeron: Da gloria a Dios1a; nosotros sabemos que este hombre es un pecadorb.
25Entonces él les contestó: Si es pecador, no lo sé; una cosa sé: que yo era ciego y ahora veo.
26Le dijeron entonces: ¿Qué te hizo? ¿Cómo te abrió los ojos?
27Él les contestó: Ya os lo dijea y no escuchasteisb; ¿por qué queréis oírlo otra vez? ¿Es que también vosotros queréis haceros discípulos suyos?
28Entonces lo insultaron, y le dijeron: Tú eres discípulo de ese hombre; pero nosotros somos discípulos de Moisésa.
29Nosotros sabemos que Dios habló a Moisés, pero en cuanto a este, no sabemos de dónde esa.
30Respondió el hombre y les dijo: Pues en esto hay algo asombroso, que vosotros no sepáis de dónde es, y sin embargo, a mí me abrió los ojos.
31Sabemos que Dios no oye a los pecadores; pero si alguien teme a Dios y hace su voluntad, a este oyea.
32Desde el principio jamás se ha oído decir que alguien abriera los ojos a un ciego de nacimiento.
33Si este no viniera1 de Dios, no podría hacer nadaa.
34Respondieron ellos y le dijeron: Tú naciste enteramente en pecadosa, ¿y tú nos enseñas a nosotros? Y lo echaron fuerab.
Footnotes
Cross references
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