Estudio bíblico Logos

Jeremías 44–46

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Capitulo 44

Profecía de Jeremías a los judíos en Egipto

Palabra que vino a Jeremías para todos los judíos que moraban en la tierra de Egipto, los que moraban en Migdol, en Tafnesa, en Menfis1b y en la tierra de Patrosc, diciendo:

2Así dice el Señor de los ejércitos, el Dios de Israel: «Vosotros habéis visto toda la calamidad que he traído sobre Jerusalén y sobre todas las ciudades de Judá, y que he aquí, hoy están en ruinas y no hay en ellas moradora,

3a causa de la maldad que ellos cometierona para provocarme a irab, quemando constantemente sacrificios1 y sirviendo a otros dioses que no habían conocido, ni ellos, ni vosotros, ni vuestros padresc.

4»Con todo, os envié a todos mis siervos los profetas repetidas veces1a, diciendo: “No hagáis ahora esta cosa abominable que yo aborrezcob”.

5»Pero no escucharon ni inclinaron su oído para apartarse de su maldad, para dejar de quemar sacrificios a otros diosesa.

6»Por tanto, se derramó mi ira y mi furor y ardió en las ciudades de Judá y en las calles de Jerusaléna, que fueron convertidas en ruinas y en desolaciónb, como lo están hoy.

7»Ahora pues, así dice el Señor Dios de los ejércitos, el Dios de Israel: “¿Por qué os hacéis un daño tan grande a vosotros mismosa cortando de entre vosotros a hombre y mujer, niñob y lactante de en medio de Judá, sin que os quede remanente,

8provocándome a ira con la obra de vuestras manos, quemando sacrificios a otros diosesa en la tierra de Egiptob, adonde habéis entrado a residir, de modo que seáis exterminados y vengáis a ser maldición y oprobio entre todas las naciones de la tierrac?

9“¿Habéis olvidado las maldades de vuestros padres, las maldades de los reyes de Judá y las maldades de sus mujeres, vuestras propias maldades y las maldades de vuestras mujeres, que cometieron en la tierra de Judá y en las calles de Jerusaléna?

10“Pero hasta hoy no se han humillado1a, ni han temido, ni han andado en mi ley ni en mis estatutos que puse delante de vosotrosb y delante de vuestros padres”».

11Por tanto, así dice el Señor de los ejércitos, el Dios de Israel: «He aquí, volveré el rostro contra vosotros para mala, y para destruir a todo Judá.

12»Y quitaré el remanente de Judá que ha decidido1 entrar en la tierra de Egipto para residir allí, y serán acabados en la tierra de Egipto; caerán a espada, por el hambre serán acabadosa. Tanto el pequeño como el grande morirán a espada y de hambreb; seréis motivo de maldición, de horror, de imprecación y de oprobioc.

13»Y castigaré a los que moran en la tierra de Egipto, como he castigado a Jerusalén, con espada, con hambrea y con pestilencia.

14»Y no quedará quien escape ni quien sobreviva del remanente de Judá que ha entrado en la tierra de Egiptoa para residir allí, para luego volver a la tierra de Judá a la cual añoran volver1 a fin de morar allíb, porque ninguno volverác, excepto algunos fugitivos».

15Entonces todos los hombres que sabían que sus mujeres quemaban sacrificios a otros dioses, junto con todas las mujeres que estaban presentes, una gran multitud, y todo el puebloa que moraba en la tierra de Egipto, en Patros, respondieron a Jeremías, diciendo:

16En cuanto al mensaje1a que nos has hablado en el nombre del Señor, no vamos a escucharteb,

17sino que ciertamente cumpliremos toda palabra que ha salido de nuestra bocaa, y quemaremos1 sacrificios a la reina del cielob, derramándole libaciones, como hacíamos nosotros, nuestros padres, nuestros reyes y nuestros príncipes en las ciudades de Judá y en las calles de Jerusalénc. Entonces teníamos bastante alimento2d, prosperábamos y no veíamos mal alguno.

18Pero desde que dejamos de quemar sacrificios a la reina del cielo y derramarle libaciones, carecemos de todoa, y por la espada y por el hambre hemos sido acabados.

19Y, dijeron las mujeres, cuando nosotras quemábamos sacrificios a la reina del cieloa y le derramábamos libaciones, ¿acaso sin saberlo nuestros maridosb le hacíamos tortas en su imagen1 y le derramábamos libaciones?

20Entonces Jeremías habló a todo el pueblo, a hombres y a mujeres, a todo el pueblo que así le respondía, diciendo:

21En cuanto a los sacrificios que habéis quemado en las ciudadesa de Judá y en las calles de Jerusalénb, vosotros y vuestros padres, vuestros reyes y vuestros príncipes y el pueblo de la tierra, ¿no se ha acordado el Señor de ellos, y no ha venido esto a su mente1c?

22El Señor no pudo soportar más, a causa de la maldad de vuestras obrasa y a causa de las abominaciones que habíais cometidob; por eso vuestra tierra fue convertida en ruinas, objeto de horror y maldición, sin habitantesc, como está hoy.

23Porque quemasteis sacrificios y pecasteis contra el Señor y no obedecisteis la voz del Señor ni anduvisteis en su leya, ni en sus estatutos, ni en sus testimonios, por tanto, os ha sobrevenido esta calamidadb, como sucede hoyc.

24Entonces Jeremías dijo a todo el pueblo y a todas las mujeres: Oíd la palabra del Señora, todo Judá, los que estáis en la tierra de Egiptob:

25Así dice el Señora de los ejércitos, el Dios de Israel1: «Vosotros y vuestras mujeres habéis hablado con vuestra boca y lo habéis realizado con vuestras manos, diciendo: “Ciertamente cumpliremos los votos que hemos hecho de quemar sacrificios a la reina del cielo y de derramarle libacionesb.’ ¡Id a cumplir2 vuestros votos! ¡Poned por obra vuestros votos!».

26Pero1 oíd la palabra del Señor, todo Judá, los que habitáis en la tierra de Egipto: «He aquí, he jurado por mi gran nombre»—dice el Señora—«que nunca más será invocado mi nombreb en toda la tierra de Egipto por boca de ningún hombre de Judá, diciendo: “Vive el Señor Dios2c”.

27»He aquí, velo sobre ellos para mal y no para biena, y serán acabados todos los hombres de Judá que están en la tierra de Egipto por la espada y por el hambre hasta que sean totalmente exterminados1b.

28»Y los que escapen de la espada, pocos en número1, volverán de la tierra de Egipto a la tierra de Judáa. Entonces sabrá todo el remanente de Judá que ha ido a la tierra de Egiptob para residir allí, qué palabra ha de permanecer, si la míac o la de ellos.

29»Y esta será la señal para vosotros»—declara el Señora—«de que os voy a castigar en este lugar, para que sepáis que ciertamente mis palabras permaneceránb para mal contra vosotros».

30Así dice el Señor: «He aquí, entregaré a Faraón Hofra, rey de Egipto, en manos de sus enemigos, en manos de los que buscan su vida, así como entregué a Sedequías, rey de Judá, en manos de Nabucodonosor, rey de Babiloniaa, su enemigo, que buscaba su vidab».

Capitulo 45

Mensaje a Baruc

Palabra que habló el profeta Jeremías a Baruc, hijo de Neríasa, cuando este escribió estas palabras en un libro al dictado1 de Jeremías, en el año cuarto de Joacim, hijo de Josías, rey de Judáb, diciendoc:

2Así dice el Señor, Dios de Israel, acerca de ti, oh Baruc:

3«Tú dijiste: “¡Ay, infeliz de mí!, porque el Señor ha añadido tristeza a mi dolor. Cansado estoy de gemir y no he hallado reposoa”».

4Así le dirás: «Así dice el Señor: “He aquí, lo que he edificado, lo derribo, y lo que he plantado, lo arranco, es decir, toda esta1 tierraa”.

5»Pero tú, ¿buscas para ti grandes cosasa? No las busques; porque he aquí, voy a traer calamidad sobre toda carneb»—declara el Señor—«pero a ti te daré tu vida por botín en todos los lugares adonde vayasc».

Capitulo 46

Profecía sobre Egipto

Palabra del Señor que vino al profeta Jeremías acerca de las nacionesa.

2aA Egipto, acerca del ejército de Faraón Necao, rey de Egipto, que estaba junto al río Eufrates en Carquemis, al cual derrotó Nabucodonosor, rey de Babilonia, en el año cuarto de Joacimb, hijo de Josíasc, rey de Judád:

3Preparad escudo y broquel,

y avanzad hacia la batallaa.

4Aparejad los caballos,

montad los corceles1

y presentaos con los yelmos puestos.

Bruñid las lanzasa,

vestíos las corazasb.

5¿Pero qué es lo que veo?

Están aterrados,

retrocedena,

y sus valientes están deshechosb;

en la huida buscan refugio

sin mirar atrás.

Hay terror por todas partes1c

—declara el Señor.

6Que no huya el ligeroa,

ni escape el poderoso;

en el norte, junto al río Eufrates,

han tropezado y caídob.

7¿Quién es este que sube como el Nilo,

cuyas aguas se agitan como ríosa?

8Egipto sube como el Nilo,

cuyas aguas se agitan como ríos,

pero Él ha dicho: Subiré y cubriré esa tierraa;

ciertamente destruiré la ciudad y sus habitantesb.

9Subid, caballos, y corred furiosos1, carros,

para que avancena los poderosos:

Etiopía2b y Put3, que manejan escudo,

y los de Lud4, que manejan y entesan el arcoc.

10Porque aquel día es para el Señor, Dios1a de los ejércitos,

día de venganzab, para vengarse de sus enemigos;

la espada devorará y se saciará

y se empapará con su sangrec;

pues habrá una matanza2 para el Señor, Dios1d de los ejércitos,

en la tierra del norte, junto al río Eufrates.

11Sube a Galaad y consigue bálsamoa,

virgenb, hija de Egipto.

En vano has multiplicado los remedios1;

no hay curación para tic.

12Han oído las naciones de tu afrentaa,

y tu clamorb llena la tierra;

porque guerrero con guerrero ha tropezadoc,

y a una han caído ambos.

13Palabra que el Señor habló al profeta Jeremías acerca de la venida de Nabucodonosor, rey de Babilonia, para herir la tierra de Egiptoa:

14Anunciad en Egipto y hacedlo oír en Migdol,

hacedlo oír también en Menfis1 y en Tafnesa;

decid: «Ponte en pie y prepárate,

porque la espada ha devorado a los que te rodeanb».

15¿Por qué han quedado postrados tus valientesa?

No se mantienen en pie porque el Señor los ha derribadob.

16Han tropezado muchas veces;

en verdad, han caído uno sobre otroa.

Entonces dijeron: «Levántate y volvamos

a nuestro pueblo y a nuestra tierrab natal,

ante la espada opresora1c».

17Allí gritaron: «Faraón, rey de Egiptoa, es solo un gran ruido1;

ha dejado pasar el tiempo señalado».

18Vivo yo—declara el Rey

cuyo nombre es el Señor de los ejércitosa—

que ciertamente como se destaca el Taborb entre los montes,

o el Carmeloc junto al mar, uno ha de venir.

19Prepara tu equipaje para el destierroa,

hijab que moras en Egipto,…

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Notas al pie

  1. 1O, Nof
  2. 1O, incienso, y así en el resto del cap.
  3. 1, madrugando y enviando
  4. 1, quebrantado
  5. 1, puesto su rostro para
  6. 1, levantan su alma
  7. 1, a la palabra
  8. 1O, para quemar
  9. 2, pan
  10. 1, para hacer una imagen de ella
  11. 1, corazón
  12. 1, Israel, diciendo
  13. 2, Ciertamente afirmad
  14. 1, Por tanto
  15. 2Heb., YHWH, generalmente traducido Señor
  16. 1, lleguen a su fin
  17. 1, hombres contados
  18. 1, de la boca
  19. 1, la
  20. 1O, subid, jinetes
  21. 1Heb., Magor-missabib
  22. 1, andad como locos
  23. 2Heb., Cush
  24. 3I.e., Libia (o, Somalia)
  25. 4Heb., Ludim
  26. 1Heb., YHWH, generalmente traducido Señor
  27. 2O, un sacrificio
  28. 1, las curaciones
  29. 1O, Nof
  30. 1O, del opresor
  31. 1Algunas versiones antiguas dicen: Llamad el nombre de Faraón un gran ruido

Referencias cruzadas

  1. aJer. 43:7; Ezeq. 30:18
  2. bEx. 14:2; Isa. 19:13; Jer. 2:16; 46:14; Ezeq. 30:13, 16; Os. 9:6
  3. cIsa. 11:11; Ezeq. 29:14; 30:14
  4. aIsa. 6:11; Jer. 4:7; 9:11; 34:22; Miq. 3:12
  5. aNeh. 9:33; Jer. 2:17–19; 44:23; Ezeq. 8:17, 18; Dan. 9:5
  6. bIsa. 3:8; Jer. 7:19; 32:30–32; 44:8
  7. cDeut. 13:6; 29:26; 32:17; Jer. 19:4
  8. aJer. 7:13, 25; 25:4; 26:5; 29:19; 35:15; Zac. 7:7
  9. bJer. 16:18; 32:34, 35; Ezeq. 8:10
  10. aJer. 11:8, 10; 13:10
  11. aIsa. 51:17–20; Jer. 42:18; Ezeq. 8:18
  12. bJer. 4:27; 7:17, 34; 34:22
  13. aNúm. 16:38; Jer. 26:19; Ezeq. 33:11; Hab. 2:10
  14. bJer. 3:24; 9:21; 51:22
  15. a2 Rey. 17:15–17; Jer. 25:6, 7; 44:3; 1 Cor. 10:21, 22
  16. bJer. 7:9; 11:12, 17; 44:3; Os. 4:13; Hab. 1:16
  17. c1 Rey. 9:7, 8; 2 Crón. 7:20; Jer. 42:18
  18. aJer. 7:9, 10, 17, 18; 44:17, 21
  19. aJer. 6:15; 8:12
  20. bJer. 26:4; 32:23; 44:23
  21. aLev. 17:10; 20:5, 6; 26:17; Jer. 21:10; Amós 9:4
  22. aJer. 42:15–18, 22
  23. bIsa. 1:28; Jer. 16:4; 44:7
  24. cIsa. 65:15; Jer. 18:16; 24:9; 26:6; 29:18; 42:18; Zac. 8:13
  25. aJer. 11:22; 44:27, 28
  26. aJer. 22:10; 44:27
  27. bJer. 22:26, 27
  28. cIsa. 4:2; 10:20; Jer. 44:28; Rom. 9:27
  29. aProv. 11:21; Isa. 1:5; Jer. 5:1–5
  30. aJer. 43:2
  31. bProv. 1:24–27; Jer. 11:8, 10; 13:10
  32. aNúm. 30:12; Deut. 23:23
  33. b2 Rey. 17:16; Jer. 7:18
  34. cNeh. 9:34; Jer. 32:32; 44:21
  35. dEx. 16:3; Os. 2:5–9; Fil. 3:19
  36. aNúm. 11:5, 6; Jer. 40:12; Mal. 3:13–15
  37. aJer. 7:18
  38. bNúm. 30:6, 7; Jer. 44:15
  39. aEzeq. 8:10, 11
  40. bJer. 11:13; 44:9, 17
  41. cSal. 79:8; Isa. 64:9; Jer. 14:10; Os. 7:2; Amós 8:7
  42. aIsa. 7:13; 43:24; Mal. 2:17
  43. bJer. 4:4; 21:12; 30:14
  44. cGén. 19:13; Sal. 107:33, 34; Jer. 25:11, 18, 38; 29:18; 42:18; 44:12
  45. aSal. 119:136, 150; Jer. 44:10
  46. bJer. 7:13–15; 40:3
  47. c1 Rey. 9:9; Neh. 13:18; Jer. 44:2; Dan. 9:11, 12
  48. aJer. 43:7; 44:15, 26
  49. bJer. 42:15; 44:16
  50. aJer. 44:17; Mat. 14:9; Hech. 23:12
  51. bEzeq. 20:39
  52. aGén. 22:16; Deut. 32:40, 41; Jer. 22:5; Amós 6:8; Heb. 6:13
  53. bSal. 50:16; Ezeq. 20:39
  54. cIsa. 48:1, 2; Jer. 5:2
  55. aJer. 1:10; 31:28; 39:16
  56. b2 Rey. 21:14; Jer. 44:14
  57. aJer. 44:14
  58. bIsa. 10:19; 27:12, 13
  59. cSal. 33:11; Isa. 14:27; 46:10, 11; Zac. 1:6
  60. aIsa. 7:11, 14; 8:18; Jer. 44:30; Mat. 24:15, 16, 32
  61. bProv. 19:21; Isa. 40:8
  62. aJer. 43:9–13; 46:25; Ezeq. 29:3; 30:21
  63. b2 Rey. 25:4–7; Jer. 34:21; 39:5–7
  64. aJer. 32:12, 16; 43:3, 6
  65. bJer. 36:4, 18, 32
  66. c2 Rey. 24:1; 2 Crón. 36:5–7; Jer. 25:1; 36:1; 46:2; Dan. 1:1
  67. aSal. 6:6; 69:3; 2 Cor. 4:1, 16; Gál. 6:9
  68. aIsa. 5:5; Jer. 1:10; 11:17; 18:7–10; 31:28
  69. a1 Rey. 3:9, 11; 2 Rey. 5:26; Mat. 6:25, 32; Rom. 12:16
  70. bIsa. 66:16; Jer. 25:31
  71. cJer. 21:9; 38:2; 39:18
  72. aJer. 1:10; 25:15–38
  73. aIsa. 19:1–25; Jer. 46:14; Ezeq. 29:1–32:2
  74. b2 Rey. 18:21; 23:29, 33–35; Jer. 25:19
  75. c2 Crón. 35:20; Isa. 10:9
  76. dJer. 45:1
  77. aIsa. 21:5; Jer. 51:11; Joel 3:9; Nah. 2:1; 3:14
  78. aEzeq. 21:9–11
  79. b1 Sam. 17:5, 38; 2 Crón. 26:14; Neh. 4:16; Jer. 51:3
  80. aIsa. 42:17; Jer. 46:21
  81. bIsa. 5:25; Ezeq. 39:18
  82. cJer. 6:25; 20:3; 49:29
  83. aIsa. 30:16
  84. bJer. 46:12, 16; Dan. 11:19
  85. aJer. 47:2
  86. aIsa. 37:24
  87. bIsa. 10:13
  88. aJer. 47:3; Nah. 2:4
  89. bNah. 3:9
  90. cIsa. 66:19
  91. aJoel 1:15
  92. bJer. 50:15, 18
  93. cDeut. 32:42; Isa. 31:8; Jer. 12:12
  94. dIsa. 34:6; Sof. 1:7
  95. aJer. 8:22
  96. bIsa. 47:1; Jer. 31:4, 21
  97. cJer. 30:13; Miq. 1:9; Nah. 3:19
  98. aJer. 2:36; Nah. 3:8–10
  99. bJer. 14:2
  100. cIsa. 19:2
  101. aIsa. 19:1; Jer. 43:10–13
  102. aJer. 43:8; 44:1
  103. bIsa. 1:20; Jer. 2:30; 46:10; Nah. 2:13
  104. aIsa. 66:15, 16; Jer. 46:5
  105. bSal. 18:14, 39; 68:1, 2
  106. aLev. 26:36, 37; Jer. 46:6
  107. bJer. 51:9
  108. cJer. 50:16
  109. aEx. 15:9, 10; 1 Rey. 20:10, 11; Isa. 19:11–16
  110. aJer. 48:15; Mal. 1:14
  111. bJos. 19:22; Jue. 4:6; Sal. 89:12
  112. cJos. 12:22; 1 Rey. 18:42
  113. aIsa. 20:4
  114. bJer. 48:18