Jeremías 38–39
La Biblia de las AméricasOther versions
Spanish
Arabic
Czech
English
- DARBY 1890 Darby Bible
- ASV American Standard Version
- AV 1873 The Cambridge Paragraph Bible of the Authorized English Version
- CSB Christian Standard Bible
- D-R Douay-Rheims Bible
- ESV English Standard Version
- GW GOD’S WORD Translation
- GNB Good News Translation
- HCSB The Holman Christian Standard Bible
- KJV 1900 King James Version
- LSB Legacy Standard Bible
- LEB The Lexham English Bible
- MSG The Message: The Bible in Contemporary Language
- NET The NET Bible
- NASB95 New American Standard Bible (1995)
- NCV New Century Version
- NIrV New International Reader’s Version (1998)
- NIV New International Version (2011)
- NKJV The New King James Version
- NLT New Living Translation
- NRSVue New Revised Standard Version: Updated Edition
- RSV The Revised Standard Version
- RSVCE The Revised Standard Version, Catholic Edition
- YLT Young’s Literal Translation
French
German
Hebrew
Hungarian
Italian
Korean
Latin
Portuguese
Russian
Simplified Chinese
Traditional Chinese
Capitulo 38
Jeremías en la cisterna
Y oyeron Sefatías, hijo de Matán, Gedalías, hijo de Pasur, Jucal, hijo de Selemías, y Pasur, hijo de Malquías, las palabras que Jeremíasa hablaba a todo el pueblo, diciendob:
2Así dice el Señor: «El que se quede en esta ciudad morirá a espada, de hambre o de pestilenciaa, pero el que se pase a los caldeos, vivirá y tendrá su vida por botín y seguirá viviendob».
3Así dice el Señor: «Ciertamente esta ciudad será entregada en manos del ejército del rey de Babilonia, y él la tomaráa».
4Entonces dijeron los oficiales al rey: Den muerte ahora a este hombrea, porque él desanima a1 los hombres de guerra que quedan en esta ciudad y a2 todo el pueblo diciéndoles tales palabrasb; pues este hombre no busca el bien de este pueblo, sino el malc.
5Y el rey Sedequías dijo: He aquí, él está en vuestras manos; pues el rey nada puede hacer contra vosotrosa.
6Tomando ellos a Jeremías, lo echaron en la cisterna de Malaquías, hijo del rey, que había en el patio de la guardiaa, y bajaron a Jeremías con cuerdas. En la cisterna no había agua, sino lodo, y Jeremías se hundió en el lodob.
7Al oír Ebed-melec el etíopea, eunuco1 del palacio2 del reyb, que habían echado a Jeremías en la cisterna, estando el rey sentado a la puerta de Benjamínc,
8salió Ebed-melec del palacio real y habló al rey, diciendo:
9Oh rey, mi señor, estos hombres han obrado mal en todo lo que han hecho al profeta Jeremías echándolo en la cisterna; morirá1 donde está a causa del hambre, porque no hay más pan en la ciudada.
10Entonces el rey ordenó al etíope Ebed-melec, diciendo: Toma bajo tu mando1 tres2 hombres de aquí, y saca al profeta Jeremías de la cisterna antes que muera.
11Ebed-melec tomó a los hombres bajo su mando1, entró en el palacio del rey al lugar debajo del cuarto del tesoro2 y tomó de allí ropas raídas y trapos viejos, y con sogas los bajó a Jeremías en la cisterna.
12Y el etíope Ebed-melec dijo a Jeremías: Ponte ahora estas ropas raídas y trapos bajo tus brazos, debajo de las sogas; y así lo hizo Jeremías.
13Tiraron de Jeremías con las sogas y lo subieron de la cisterna. Y quedó Jeremías en el patio de la guardiaa.
El rey consulta a Jeremías
14Entonces el rey Sedequías mandó traer ante sí al profeta Jeremías a la entrada tercera que había en la casa del Señor; y dijo el rey a Jeremías: Voy a preguntarte una cosaa; no me ocultes nadab.
15Y Jeremías dijo a Sedequías: Si te la hago saber, ¿no es cierto que me matarás? Y si te doy un consejo, no me escucharása.
16Pero el rey Sedequías juró en secreto a Jeremías, diciendoa: Vive el Señor, que nos dio esta vida1b, que ciertamente no te mataré ni te entregaré en manos de esos hombres que buscan tu vida1c.
17Y Jeremías dijo a Sedequías: Así dice el Señor, Dios de los ejércitosa, el Dios de Israelb: «Si en verdad te pasas1 a los oficiales del rey de Babilonia, entonces vivirás2, y esta ciudad no será incendiadac, y vivirás, tú y tu casa.
18Pero si no te pasas1 a los oficiales del rey de Babiloniaa, esta ciudad será entregada en manos de los caldeos; ellos la incendiaránb y tú no escaparás de su manoc».
19Entonces dijo el rey Sedequías a Jeremías: Tengo temora de los judíos que se han pasado a1b los caldeos, no sea que me entreguen en sus manos y me maltratenc.
20Pero Jeremías dijo: No te entregarán. Te ruego que escuches la voz del Señor en lo que te digoa, y te irá bienb y vivirás1c.
21Mas si sigues rehusando pasarte, esta es la palabra que el Señor me ha mostrado:
22«He aquí, todas las mujeres que quedan en el palacio del rey de Judá, serán llevadas a los oficiales1 del rey de Babilonia, y ellas dirán:
“Te han engañadoa y han prevalecido contra ti;
tus buenos amigos2,
mientras tus pies estaban hundidos en el lodo,
se volvieron atrás.”
23»Y todas tus mujeres y tus hijos serán llevados a los caldeos, y tú no escaparás de sus manos, sino que serás apresado por la mano del rey de Babiloniaa, y esta ciudad será incendiadab».
24Entonces Sedequías dijo a Jeremías: Que nadie sepa de estas palabras, y no morirás.
25Pero si los oficiales se enteran de que he hablado contigo, y vienen a ti y te dicen: «Dinos ahora lo que dijiste al rey y lo que el rey te dijo, no nos lo ocultes, y no te mataremosa»,
26tú les dirás: «Presentaba al rey mi súplica de que no me hiciera volver a la casa de Jonatán, a morir allía».
27Luego vinieron todos los oficiales a Jeremías y lo interrogaron. Y él les informó conforme a todas estas palabras que el rey le había ordenado; y no volvieron a preguntarle, ya que de la conversación no se sabía nada1.
28Así Jeremías quedó en el patio de la guardiaa hasta el día en que Jerusalén fue tomada.
Capitulo 39
Caída de Jerusalén
1aY aconteció que Jerusalén fue tomada 2en el año noveno de Sedequías, rey de Judá, en el décimo mes, cuando vino Nabucodonosor, rey de Babilonia, con todo su ejército contra Jerusalén, y la sitiaron.
2En el año undécimo de Sedequías, en el mes cuarto, a los nueve días del mes, se abrió brecha en el muro de la ciudada.
3Y entraron todos los oficiales del rey de Babiloniaa y se sentaron en la puerta Central: Nergal-sarezer, Samgar-nebo, Sarse-quim el Rabsaris1, Nergal-sarezer el Rabmag2 y todos los demás oficiales del rey de Babiloniab.
4Y sucedió que cuando los vieron Sedequías, rey de Judá, y todos los hombres de guerra, huyeron y salieron de la ciudad de noche por el camino del jardín del rey, por la puerta entre los dos murosa; y se fueron1 por el camino del Arabá2b.
5Pero el ejército de los caldeos los persiguió, y alcanzaron a Sedequías en los llanos1 de Jericóa; lo apresaron y lo llevaron a Ribla en la tierra de Hamat, donde Nabucodonosor, rey de Babiloniab, dictó sentencia contra élc.
6Entonces el rey de Babilonia degolló a los hijos de Sedequías ante sus ojosa en Ribla; también el rey de Babilonia degolló a todos los nobles de Judáb.
7Después sacó los ojos a Sedequías y lo atóa con grillos de bronce para llevarlo a Babiloniab.
8Y los caldeos prendieron fuego al palacio1 del rey y a las casas del puebloa y derribaron los muros de Jerusalénb.
9Y en cuanto al resto del pueblo que quedaba en la ciudad, a los desertores que se habían pasado1 a él, y los demás del puebloa que quedabanb, Nabuzaradán, capitán de la guardiac, los llevó cautivos a Babiloniad.
10Pero a algunos de los más pobres del pueblo que no tenían nada, Nabuzaradán, capitán de la guardia, los dejó en la tierra de Judá, y aquel día les dio viñas y camposa.
11Y dio órdenes Nabucodonosor, rey de Babiloniaa, a1 Nabuzaradán, capitán de la guardia, respecto a Jeremías, diciendo:
12Tómalo y vela por él1, y no le hagas daño algunoa; sino que harás con él conforme a lo que él mismo te diga.
13Entonces dio1 órdenes Nabuzaradán, capitán de la guardia, juntamente con Nabuzaradán el Rabsaris2, y Nergal-sarezer el Rabmag3, y todos los oficiales principales del rey de Babilonia;
14y enviaron a sacar a Jeremías del patio de la guardia y lo pusieron al cuidado de Gedalías, hijo de Ahicam, hijo de Safána, para que lo llevara a casa. Y se quedó en medio del pueblob.
15Y la palabra del Señor había venido a Jeremías mientras estaba detenido en el patio de la guardiaa, diciendo:
16Ve y habla al etíope Ebed-meleca, diciendo: «Así dice el Señor de los ejércitos, el Dios de Israel: “He aquí, traigo mis palabras sobre esta ciudad para mal y no para bienb; y se cumplirán delante de tic en aquel día.
17“Pero yo te libraré en aquel día”—declara el Señor—“y no serás entregado en manos de los hombres que temesa.
18“Porque ciertamente te libraré, y no caerás a espada; antes bien, tendrás tu vida por botína, porque confiaste en míb”—declara el Señor».
Footnotes
- 1, debilita las manos de
- 2, las manos de
- 1U, oficial
- 2, casa, y así en el resto del cap.
- 1En el , ha muerto
- 1, en tu mano
- 2Así en un ; en el texto heb., treinta
- 1, mano
- 2O, despensa
- 1, hizo esta alma
- 1, sales
- 2, tu alma vivirá
- 1, no sales
- 1, caído con
- 1, y tu alma viva
- 1O, príncipes
- 2, los hombres de tu paz
- 1, la palabra no se había oído
- 1En el texto heb., cap. 38:28b
- 2En el texto heb., cap. 39:1
- 1I.e., oficial principal
- 2I.e., título de un alto oficial
- 1, y salió; veáse cap. 52:7
- 2I.e., valle del Jordán
- 1, el Arabá
- 1, casa
- 1, caídos que habían caído
- 1O, por mano de
- 1, pon tus ojos en él
- 1, envió
- 2I.e., oficial principal
- 3I.e., título de un alto oficial
Cross references
- aJer. 37:3
- bJer. 21:1
- aJer. 34:17; 42:17
- bJer. 21:9; 39:18; 45:5
- aJer. 21:10; 32:3–5
- aJer. 18:23; 26:11, 21; 36:12
- bEx. 5:4; 1 Rey. 18:17, 18; 21:20; Neh. 6:9; Amós 7:10; Hech. 16:20
- cJer. 29:7
- a2 Sam. 3:39
- aJer. 37:16, 21; Hech. 16:24
- bSal. 40:2; 69:2, 14, 15; Jer. 38:22; Zac. 9:11
- aJer. 39:16
- bJer. 29:2; Hech. 8:27
- cDeut. 21:19; Job 29:7; Jer. 37:13; Amós 5:10
- aJer. 37:21; 52:6
- aNeh. 3:25; Jer. 32:2; 37:21; 38:6; 39:14, 15; Hech. 23:35; 24:27; 28:16, 30
- aJer. 21:1, 2; 37:17
- b1 Sam. 3:17, 18; 1 Rey. 22:16; Jer. 15:11; 42:2–5, 20
- aLuc. 22:67, 68
- aJer. 37:17; Juan 3:2
- bNúm. 16:22; 27:16; Isa. 42:5; 57:16; Zac. 12:1; Hech. 17:25, 28
- cJer. 34:20; 38:4–6
- aSal. 80:7, 14; Amós 5:27
- b1 Crón. 17:24; Ezeq. 8:4
- c2 Rey. 24:12; 25:27–30; Jer. 21:8–10; 27:12, 17; 38:2; 39:3
- aJer. 27:8
- b2 Rey. 25:4–10; Jer. 24:8–10; 32:3–5; 37:8; 38:3
- cJer. 32:4; 34:3
- aIsa. 51:12, 13; 57:11; Juan 12:42; 19:12, 13
- bJer. 39:9
- c2 Crón. 30:10; Neh. 4:1; Jer. 38:22
- a2 Crón. 20:20; Jer. 11:4, 8; 26:13; Dan. 4:27; Hech. 26:29
- bJer. 7:23
- cGén. 19:20; Isa. 55:3
- aJer. 6:12; 8:10; 43:6
- a2 Rey. 25:7; Jer. 39:6; 41:10
- bJer. 38:18
- aJer. 38:4–6, 27
- aJer. 37:20
- aSal. 23:4; Jer. 15:20, 21; 37:20, 21; 38:13; 39:13, 14
- aJer. 39:1–10; 2 Rey. 25:1–21; Jer. 52:3–30; Ezeq. 24:1, 2
- a2 Rey. 25:4; Jer. 52:7
- aJer. 38:17
- bJer. 21:4
- a2 Crón. 32:5
- b2 Rey. 25:4; Isa. 30:16; Jer. 52:7; Amós 2:14
- aJos. 4:13; 5:10
- bJer. 32:4, 5; 38:18, 23; 52:8
- c2 Rey. 23:33; Jer. 52:9, 26, 27
- aDeut. 28:34; Jer. 21:7; 24:8–10; 34:19–21
- b2 Rey. 25:7; Jer. 52:10
- aJue. 16:21; Jer. 32:5
- b2 Rey. 25:7; Jer. 52:11; Ezeq. 12:13
- a2 Rey. 25:9; Jer. 21:10; 38:18; 52:13
- b2 Rey. 25:10; Neh. 1:3; Jer. 52:14
- aJer. 38:19; 52:15
- bJer. 24:8
- cGén. 37:36
- d2 Rey. 25:11, 20; Jer. 39:13; 40:1; 52:12–16, 26
- a2 Rey. 25:12; Jer. 52:16
- aJob 5:15, 16; Jer. 1:8; 15:20, 21; Hech. 24:23
- aSal. 105:14, 15; Prov. 16:7; 21:1; 1 Ped. 3:13
- a2 Rey. 22:12, 14; 2 Crón. 34:20; Jer. 26:24
- bJer. 38:28; 40:1–6
- aJer. 38:28
- aJer. 38:7
- bJer. 21:10; Dan. 9:12; Zac. 1:6
- cSal. 91:8
- aSal. 41:1, 2; 50:15
- aJer. 21:9; 38:2; 45:5
- bSal. 34:22; Jer. 17:7, 8
Copyright 1986, 1995, 1997 The Lockman Foundation