Isaías 37–39
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Capitulo 37
Ezequías y el profeta Isaías
aY sucedió que cuando oyó esto el rey Ezequías, rasgó sus vestidos, se cubrió de cilicio y entró en la casa del Señor.
2Envió entonces a Eliaquima, mayordomo de la casa real, con el escriba Sebnab y los ancianos de los sacerdotes, cubiertos de cilicio, al profeta Isaías, hijo de Amozc.
3Y ellos le dijeron: Así dice Ezequías: «Este día es día de angustiaa, de reprensión y de desprecio, pues hijos están para nacer1, pero no hay fuerzas para dar a luzb.
4»Tal vez el Señor tu Dios oirá las palabras del Rabsaces, a quien su señor, el rey de Asiria, ha enviado para injuriar al Dios vivoa, y lo reprenderá por las palabras que el Señor tu Dios ha oído. Eleva, pues, una oración por el remanente que aún quedab».
5Cuando llegaron los siervos del rey Ezequías ante Isaías,
6éste1 les dijo: Así diréis a vuestro señor: «Así dice el Señor: “No temas por las palabras que has oídoa, con las que los siervos del rey de Asiria me han blasfemado.
7“He aquí, pondré en él un espíritu, oiráa un rumor y se volverá a su tierra; y en su tierra lo haré caer a espadab”».
8Entonces el Rabsaces volvió y halló al rey de Asiria peleando contra Libnaa, pues había oído que el rey había partido de Laquisb.
9Y les oyó1a decir acerca de Tirhaca, rey de Etiopía2b: Ha salido a pelear contra ti. Y cuando lo oyó, envió mensajeros a Ezequías, diciendo:
10Así diréis a Ezequías, rey de Judá1: «No te engañe tu Dios en quien tú confías, diciendo: “Jerusalén no será entregada en mano del rey de Asiriaa”.
11»He aquí, tú has oído lo que los reyes de Asiria han hecho a todas las naciones1, destruyéndolas por completoa, ¿y serás tú librado?
12»¿Acaso los libraron los dioses de las naciones que mis padres destruyeron, es decir, Gozána, Haránb, Resef y a los hijos de Edén que estaban en Telasar?
13»¿Dónde está el rey de Hamat, el rey de Arfad, el rey de la ciudad de Sefarvaim, de Hena y de Iva?».
14Entonces Ezequías tomó la carta1 de mano de los mensajeros y la leyó, y subió a la casa del Señor y2 la extendió delante del Señor.
15Y Ezequías oró al Señor, diciendo:
16Oh Señor de los ejércitos, Dios de Israel, que estás1 sobre los querubinesa, solo tú eres Diosb de todos los reinos de la tierrab. Tú hiciste los cielos y la tierrac.
17Inclina, oh Señor, tu oído y escucha; abre, oh Señor, tus ojos y miraa; escucha todas las palabras que Senaquerib ha enviado para injuriar al Dios vivob.
18En verdad, oh Señor, los reyes de Asiria han asolado todas las naciones1 y sus tierrasa,
19y han echado sus dioses al fuego, porque no eran dioses, sino obra de manos de hombrea, de madera y piedra; por eso los han destruidob.
20Y ahora, Señor, Dios nuestro, líbranos de su manoa para que todos los reinos de la tierra sepan que solo tú, oh Señor, eres Dios1b.
21Entonces Isaías, hijo de Amoza, envió a decir a Ezequías: Así dice el Señor, Dios de Israel: «Por cuanto me has rogado acerca de Senaquerib, rey de Asiria,
22esta es la palabra que el Señor ha hablado contra él:
“Te ha despreciado y se ha burlado de ti
la virgen hija de Sióna;
ha movido la cabezab a tus espaldas
la hija de Jerusalén.
23“¿A quién has injuriado y blasfemadoa?
¿Y contra quién has alzado la voz
y levantado con altivez1 tus ojosb?
¡Contra el Santo de Israelc!
24“Por mano de tus siervos has injuriado al Señor,
y has dicho: ‘Con mis numerosos carros
yo subí a las cumbres de los montes,
a las partes más remotas del Líbano,
y corté1 sus altos cedros y sus mejores cipresesa;
iré a su más alta2 cima, a su más frondoso bosqueb.
25‘Yo cavé pozos y bebí aguas,
y sequé con la planta de mis pies
26“¿No has oídoa?
Hace mucho tiempo que lo hice,
desde la antigüedad lo había planeadob.
Ahora he hecho que suceda,
para que conviertas las ciudades fortificadas
en montones de ruinasc.
27“Sus habitantes, faltos de fuerzas1,
fueron desalentados y humillados;
vinieron a ser como la vegetación del campo
y como la hierba verdea,
como la hierba en los techos que se quema2
antes de que haya crecidob.
28“Pero conozco tu sentarte,
tu salir y tu entrar,
y tu furor contra mía.
29“A causa de tu furor contra mí,
y porque tu arrogancia1a ha subido hasta mis oídos,
pondré, pues, mi garfiob en tu nariz
y te haré volver por el camino por donde vinisted.
30“Esto te será por señal: Este año comeréis1 lo que crezca espontáneamente; el segundo año lo que nazca de por sía, y en el tercer año sembrad, segad, plantad viñas y comed su fruto.
31“Y el remanentea de la casa de Judá que se salveb, echará de nuevo raíces por debajo y dará fruto por arribac.
32“Porque de Jerusalén saldrá un remanentea, y del monte Sión sobrevivientes1. El celob del Señor de los ejércitosc hará esto”».
33Por tanto, así dice el Señor acerca del rey de Asiria: «El no entrará en esta ciudad ni lanzará allí flecha alguna; tampoco vendrá delante de ella con escudo ni levantará terraplén contra ellaa.
34»Por el camino que vino, por él se volveráa, y no entrará en esta ciudad»—declara el Señor.
35«Porque defenderé esta ciudada para salvarla por amor a mí mismob y por amor a mi siervo Davidc».
Muerte de Senaquerib
36Y salió el ángel del Señor e hirió a ciento ochenta y cinco mil en el campamento de los asirios; cuando los demás se levantaron por la mañana, he aquí, todos eran cadáveresa.
37Entonces Senaquerib, rey de Asiria, partió y regresó a su tierra, y habitó en Nínivea.
38Y sucedió que mientras él adoraba en la casa de su dios Nisroc, sus hijos Adramelec y Sarezaer lo mataron a espada y huyeron a la tierra de Ararata. Y su hijo Esar-hadónb reinó en su lugar.
Capitulo 38
Enfermedad y curación de Ezequías
aEn aquellos días Ezequías cayó enfermo de muerteb. Y vino a él el profeta Isaías, hijo de Amozc, y le dijo: Así dice el Señor: «Pon tu casa en orden, porque morirásd y no vivirás».
2Entonces Ezequías volvió su rostro hacia la pared y oró al Señor,
3y dijo: Te ruego, oh Señor, que te acuerdesa ahora de cómo yo he andado delante de ti en verdadb y con corazón íntegroc, y he hecho lo bueno ante tus ojosd. Y Ezequías lloró amargamente1e.
4Entonces la palabra del Señor vino a Isaías, diciendo:
5Ve y di a Ezequías: «Así dice el Señor, Dios de tu padre David: “He escuchado tu oración y he visto tus lágrimas; he aquí, añadiré quince añosa a tus días.
6“Y te libraré a ti y a esta ciudad de la mano1 del rey de Asiria, y defenderé esta ciudada”».
7Esta será para ti la señala del Señor, de que el Señor hará lo que ha dicho:
8He aquí, haré que la sombra en las gradas, que ha descendido con el sol en las gradas de Acaz, vuelva atrás diez grados1a. Y la sombra del sol retrocedió diez grados1 en las gradas por las que había descendidob.
9Escritura de Ezequías, rey de Judá, cuando enfermó y sanó1 de su enfermedad.
10Yo dije: A la mitad de mis díasa
he de entrar por las puertas del Seol1b;
se me priva del resto de mis añosc.
11Dije: No veré al Señor,
al Señor en la tierra de los vivientesa;
no veré más hombre alguno entre los habitantes del mundo.
12Como tienda de pastor, mi morada es arrancada y alejada de mía;
como tejedorb enrollé mi vidac.
Del telar, Él me cortód;
del día a la noche acabas conmigoe.
13Sosegué mi alma hasta la mañana.
Como leóna, Él rompe todos mis huesosb;
del día a la noche, acabas conmigoc.
14Como golondrina, como grullaa, así me quejo1,
gimo como una palomab;
mis ojos miran ansiosamente a las alturasc.
Oh Señor, estoy oprimido, sé tú mi ayudadord.
15¿Qué diré?
Pues1 Él me ha hablado y Él mismo lo ha hechoa.
Andaré erranteb todos mis años a causa de la amargura de mi almac.
16Oh Señor, por estas cosas1 viven los hombresa,
y en todas ellas está la vida de mi espíritu.
Restabléceme la saludb y haz2 que vivac.
17He aquí, por mi bienestar tuve gran amargura;
eres tú quien ha guardado1 mi alma del abismo de la nada2a,
porque echaste tras tus espaldas todos mis pecadosb.
18Pues el Seol no te expresa gratitud,
ni la muerte te alaba.
Los que descienden a la fosa no pueden esperar tu fidelidad1a.
19El que vive, el que vive es el que te da gracias, como yo lo hago hoya.
El padre cuenta a sus hijos tu fidelidad1b.
20El Señor me salvará;
y tocaremos mis canciones en instrumentos de cuerdaa
todos los días de nuestra vidab en la casa del Señorc.
21E Isaías había dicho: Que tomen una masa de higos y la pongan en la llaga1 para que se recuperea.
22Entonces Ezequías había dicho: ¿Cuál será la señal de que subiré a la casa del Señora?
Capitulo 39
Predicción de la cautividad
aEn aquel tiempo Merodac-baladán, hijo de Baladán, rey de Babiloniab, envió cartas y un regalo a Ezequías porque oyó que había estado enfermo y se había recuperado.
2Se alegró por ello1 Ezequías y les mostró la casa de su tesoro: la plata y el oro, las especias y el aceite precioso, todo su arsenal y todo lo que se hallaba en sus tesoros. No hubo nada en su casa ni en todo su dominio que Ezequías no les mostraraa.
3Entonces el profeta Isaías vino al rey Ezequías, y le dijoa: ¿Qué han dicho esos hombres y de dónde han venido a ti? Y Ezequías respondió: Han venido a mí de un país lejanob, de Babilonia.
4Y él dijo: ¿Qué han visto en tu casa? Y Ezequías respondió: Han visto todo lo que hay en mi casa; no hay nada entre mis tesoros que yo no les haya mostrado.
5Entonces Isaías dijo a Ezequías: Oye la palabra del Señora de los ejércitos:
6«He aquí, vienen días cuando todo lo que hay en tu casa y todo lo que tus padres han atesorado hasta el día de hoy, será llevado a Babilonia; nada quedaráa»—dice el Señor.
7«Y algunos de tus hijos que saldrán de ti, los que engendrarás, serán llevadosa y serán oficiales1 en el palacio del rey de Babiloniab».
8Entonces Ezequías dijo a Isaías: La palabra del Señor que has hablado es buena. Pues pensaba1: Porque habrá paz y seguridad2 en mis díasa.
Footnotes
- 1, saliendo de la matriz
- 1, Isaías
- 1, oyendo
- 2Heb., Cush
- 1, Judá, diciendo
- 1, tierras
- 1, las cartas
- 2, y Ezequías
- 1, estás sentado
- 1, tierras
- 1Así en los y en 2 Rey. 19:19; el no incluye, Dios
- 1, en alto
- 1Así en la versión gr. (sept.); en el , cortaré
- 2, lejana
- 1O, del lugar sitiado
- 1, de manos débiles
- 2Así en los y en 2 Rey. 19:26; en el , y como campo arado
- 1, complacencia
- 2, tus labios
- 1, comiendo
- 1, los que escapan
- 1, gran llanto
- 1, palma
- 1O, gradas
- 1, vivió después
- 1I.e., región de los muertos
- 1, así chirrío
- 1El Targum y los dicen: ¿Y hablaré porque
- 1, por ellos
- 2, Y me restablecerás y harás
- 1Así en algunas versiones antiguas; en heb., amado
- 2O, destrucción
- 1O, verdad
- 1O, verdad
- 1O, el tumor ulcerado
- 1, por ellos
- 1O, eunucos
- 1, dijo
- 2O, verdad
Cross references
- aIsa. 37:1–38; 2 Rey. 19:1–37
- aIsa. 22:20
- bIsa. 22:15
- cIsa. 1:1; 20:2
- aIsa. 22:5; 26:16; 33:2
- bIsa. 26:17, 18; 66:9; Os. 13:13
- aIsa. 36:13–15, 18, 20
- bIsa. 1:9; 10:20–22; 37:31, 32; 46:3
- aIsa. 7:4; 35:4
- aIsa. 37:9
- bIsa. 37:37, 38
- aNúm. 33:20; Jos. 10:29
- bJos. 10:31, 32
- aIsa. 37:7
- bIsa. 18:1; 20:5
- aIsa. 36:15
- aIsa. 10:9–11; 36:18–20
- a2 Rey. 17:6; 18:11
- bGén. 11:31; 12:1–4; Hech. 7:2
- aEx. 25:22; 1 Sam. 4:4; Sal. 80:1; 99:1
- bDeut. 10:17; Sal. 86:10; 136:2, 3
- cIsa. 42:5; 45:12; Jer. 10:12
- a2 Crón. 6:40; Sal. 17:6; Dan. 9:18
- bSal. 74:22; Isa. 37:4
- a2 Rey. 15:29; 16:9; 17:6, 24; 1 Crón. 5:26
- aIsa. 2:8; 17:8; 41:24, 29
- bIsa. 26:14
- aIsa. 25:9; 33:22; 35:4
- b1 Rey. 18:36, 37; Sal. 46:10; Isa. 37:16; Ezeq. 36:23
- aIsa. 37:2
- aSal. 9:14; Jer. 14:17; Lam. 2:13; Sof. 3:14; Zac. 2:10
- bJob 16:4
- aIsa. 37:4
- bIsa. 2:11; 5:15, 21
- cEzeq. 39:7; Hab. 1:12
- aIsa. 14:8
- bIsa. 10:18, 33, 34
- aDeut. 11:10; 1 Rey. 20:10
- aIsa. 40:21, 28
- bIsa. 46:11; Hech. 2:23; 4:27, 28; 1 Ped. 2:8
- cIsa. 10:6; 17:1; 25:2
- aIsa. 40:7
- bSal. 129:6
- aSal. 139:1
- aIsa. 10:12
- bEzeq. 29:4; 38:4
- cIsa. 30:28
- dIsa. 37:34
- aLev. 25:5, 11
- aIsa. 4:2; 10:20
- bIsa. 37:4
- cIsa. 27:6
- aIsa. 37:4
- bIsa. 9:7; 59:17; Joel 2:18
- cZac. 1:14
- aJer. 6:6; 32:24
- aIsa. 37:29
- aIsa. 31:5; 38:6
- bIsa. 43:25; 48:9, 11
- c2 Rey. 20:6
- a2 Rey. 19:35
- aGén. 10:11; Jon. 1:2; 3:3; 4:11; Sof. 2:13
- aGén. 8:4; Jer. 51:27
- bEsd. 4:2
- a2 Rey. 20:1–6, 9–11; Isa. 38:1–8
- b2 Crón. 32:24
- cIsa. 1:1; 37:2
- d2 Sam. 17:23
- aNeh. 13:14
- b2 Rey. 18:5, 6; Sal. 26:3
- c1 Crón. 28:9; 29:19
- dDeut. 6:18
- eSal. 6:6–8
- a2 Rey. 18:2, 13
- aIsa. 31:5; 37:35
- aJue. 6:17, 21, 36–40; Isa. 7:11, 14; 37:30
- a2 Rey. 20:9–11
- bJos. 10:12–14
- aSal. 102:24
- bSal. 107:18
- cJob 17:11, 15; 2 Cor. 1:9
- aSal. 27:13; 116:9
- a2 Cor. 5:1, 4; 2 Ped. 1:13, 14
- bJob 7:6
- cHeb. 1:12
- dJob 6:9
- eJob 4:20; Sal. 73:14
- aJob 10:16
- bSal. 51:8; Dan. 6:24
- cSal. 32:4
- aJob 30:29; Sal. 102:6
- bIsa. 59:11; Ezeq. 7:16; Nah. 2:7
- cSal. 119:123
- dJob 17:3; Sal. 119:122
- aSal. 39:9
- b1 Rey. 21:27
- cJob 7:11; 10:1; Isa. 38:17
- aSal. 119:71, 75
- bSal. 39:13
- cSal. 119:25
- aSal. 30:3; 86:13; Jon. 2:6
- bIsa. 43:25; Jer. 31:34; Miq. 7:19
- aNúm. 16:33; Sal. 6:5; 30:9; 88:11; Ecl. 9:10
- aSal. 118:17; 119:175
- bDeut. 6:7; 11:19; Sal. 78:5–7
- aSal. 33:1–3; 68:24–26
- bSal. 104:33; 116:2; 146:2
- cSal. 116:17–19
- a2 Rey. 20:7
- a2 Rey. 20:8; Isa. 38:7
- aIsa. 39:1–8; 2 Rey. 20:12–19
- b2 Crón. 32:31
- a2 Rey. 18:15, 16; 2 Crón. 32:25, 31; Job 31:25
- a2 Sam. 12:1; 2 Crón. 16:7
- bDeut. 28:49; Jer. 5:15
- a1 Sam. 13:13, 14; 15:16
- a2 Rey. 24:13; 25:13–15; Jer. 20:5
- a2 Rey. 24:10–16; 2 Crón. 36:10
- bDan. 1:1–7
- a2 Crón. 32:26; 34:28
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