Hechos de los Apóstoles 8:5–13
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5Felipea, descendiendo a la ciudad de Samaria, les predicaba a Cristo1.
6Y las multitudes unánimes prestaban atención a lo que Felipe decía, al oír y ver las señales1 que hacía.
7Porque de muchos que tenían espíritus inmundos, estos salían de ellosa gritando a gran voz; y muchos que habían sido paralíticos y cojos eran sanadosb.
8Y había gran regocijoa en aquella ciudad.
Simón el mago
9Y cierto hombre llamado Simón, hacía tiempo que estaba ejerciendo la magiaa en la ciudad y asombrando a la gente de Samaria, pretendiendo ser un gran personajeb;
10y todos, desde el menor hasta el mayor, le prestaban atención, diciendo: Este es el que se llama el Gran Poder de Diosa.
11Le prestaban atención porque por mucho tiempo los había asombrado con sus artes mágicasa.
12Pero cuando creyeron a Felipe, que anunciaba las buenas nuevas del reino de Diosa y el nombre de Cristo Jesús, se bautizabanb, tanto hombres como mujeres.
13Y aun Simón mismo creyó; y después de bautizarse, continuó con Felipe, y estaba atónito al ver las señalesa y los grandes milagrosb que se hacían.
Footnotes
Cross references
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