Hebreos 7:26–8:2
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26Porque convenía que tuviéramos tal Sumo Sacerdotea: santob, inocentec, inmaculado, apartado de los pecadores y exaltado más allá de los cielosd,
27que no necesita, como aquellos sumos sacerdotes, ofrecer sacrificios diariamentea, primero por sus propios pecados y después por los pecados del pueblob; porque esto lo hizo una vez para siemprec, cuando se ofreció a sí mismod.
28Porque la ley designa como sumos sacerdotes a hombres débilesa, pero la palabra del juramento, que vino después de la ley, designa al Hijob, hecho perfecto para siemprec.
Capitulo 8
Jesús, sumo sacerdote del santuario celestial
Ahora bien, el punto principal de lo que se ha dicho es este: tenemos tal Sumo Sacerdotea, el cual se ha sentado a la diestra del tronob de la Majestad en los cielosb,
2como ministroa del1 santuario y del1 tabernáculo verdadero2b, que el Señor erigió, no el hombrec.
Notas al pie
Referencias cruzadas
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