2 Corintios 7–10
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- NCV New Century Version
- NIrV New International Reader’s Version (1998)
- NIV New International Version (2011)
- NKJV The New King James Version
- NLT New Living Translation
- NRSVue New Revised Standard Version: Updated Edition
- RSV The Revised Standard Version
- RSVCE The Revised Standard Version, Catholic Edition
- YLT Young’s Literal Translation
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Capitulo 7
Por tanto, amadosa, teniendo estas promesas, limpiémonos de toda inmundicia de la carne y del espíritu, perfeccionando la santidad en el temor de Diosb.
2Aceptadnos1a en vuestro corazón; a nadie hemos ofendido, a nadie hemos corrompido, de nadie hemos tomado ventaja.
3No hablo para condenaros; porque he dicho antes que estáis en nuestro corazóna para morir juntos y para vivir juntos.
4Mucha es mi confianza en1 vosotrosa, tengo mucho orgullo de vosotrosb, lleno estoy de consueloc y sobreabundo de gozo en toda nuestra aflicciónd.
Pablo confortado
5Pues aun cuando llegamos a Macedoniaa, nuestro cuerpo1 no tuvo ningún reposo, sino que nos vimos atribulados por todos ladosb: por fuera, conflictos; por dentro, temoresc.
6Pero Dios, que consuelaa a los deprimidos1, nos consoló con la llegada de Titob;
7y no solo con su llegada, sino también con el consuelo con que él fue consolado en vosotros, haciéndonos saber vuestro gran afecto1, vuestro llanto y vuestro celo por mí; de manera que me regocijé aún más.
8Porque si bien os causé tristezaa con mi carta, no me pesa; aun cuando me pesó, pues veo que esa carta os causó tristeza, aunque solo por poco tiempo;
9pero ahora me regocijo, no de que fuisteis entristecidos, sino de que fuisteis entristecidos para arrepentimiento; porque fuisteis entristecidos conforme a la voluntad de Dios, para que no sufrierais pérdida alguna1 de parte nuestra.
10Porque la tristeza que es conforme a la voluntad de Dios produce un arrepentimiento que conduce a la salvación, sin dejar pesar;1a pero la tristeza del mundo produce muerte.
11Porque mirad, ¡qué solicitud ha producido en vosotros esto, esta tristeza piadosa1, qué vindicación de vosotros mismos, qué indignación, qué temor, qué gran afecto2, qué celoa, qué castigo del malb! En todo habéis demostradoc ser inocentes en el asunto.
12Así que, aunque os escribía, no fue por causa del que ofendiób, ni por causa del ofendido, sino para que vuestra solicitud por nosotros se manifestara a vosotros delante de Dios.
13Por esta razón hemos sido consoladosa.
Y aparte de nuestro consuelo, mucho más nos regocijamos por el gozo de Titob, pues su espíritu ha sido confortado por todos vosotrosc.
14Porque si en algo me he jactado con él acerca de vosotrosa, no fui avergonzado, sino que así como os hemos dicho todo con verdad, así también nuestra jactancia ante Titob resultó ser la verdad.
15Y su amor1 hacia vosotros abunda aún más al acordarse de la obediencia de todos vosotrosa, y de cómo lo recibisteis con temor y temblorb.
16Me gozo de que en todo tengo confianza en vosotrosa.
Capitulo 8
Generosidad de los macedonios
Ahora, hermanos, deseamos haceros saber la gracia de Dios que ha sido dadaa en las iglesias de Macedoniab;
2pues en medio de una gran prueba de aflicción, abundó1 su gozo, y su profunda pobreza sobreabundó en la riquezaa de su liberalidad.
3Porque yo testifico que según sus posibilidadesa, y aun más allá de sus posibilidades, dieron de su propia voluntad,
4suplicándonos con muchos ruegos el privilegio1 de participar en el sostenimiento de2 los santosa;
5y esto no como lo habíamos esperado, sino que primeramente se dierona a sí mismos al Señor, y luego a nosotros por la voluntad de Diosb.
6En consecuencia, rogamos a Titoa que como él ya había comenzado antesb, así también llevara a cabo en vosotros esta obra de graciac.
7Mas así como vosotros abundáisa en todo: en fe, en palabra, en conocimiento, en toda solicitud, y en el amor que hemos inspirado en vosotros1, ved que también abundéisa en esta obra de graciab.
8No digo esto como un mandamientoa, sino para probar1, por la solicitud de otros, también la sinceridad de vuestro amor.
9Porque conocéis la gracia de nuestro Señor Jesucristoa, que siendo rico, sin embargo por amor a vosotros se hizo pobre, para que vosotros por medio de su pobrezab llegarais a ser ricos.
10Y doy mi opinióna en este asunto, porque esto os conviene a vosotros, que fuisteis los primeros en comenzar hace un añob no solo a hacer esto, sino también a desear hacerlo.
11Ahora pues, acabad también de1 hacerlo; para que como hubo la buena voluntada para desearlo, así también la haya para llevarlo a cabo según2 lo que tengáis.
12Porque si hay1 buena voluntad, se acepta según lo que se tiene, no según lo que no se tienea.
13Esto1 no es para holgura de otros y para aflicción vuestra, sino para que haya igualdad;
14en el momento actual vuestra abundancia suple la necesidad de ellos, para que también la abundancia de ellos supla1 vuestra necesidada, de modo que haya igualdad.
15Como está escrito: El que recogió mucho, no tuvo demasiado; y el que recogió poco, no tuvo escaseza.
Delegación encabezada por Tito
16Pero gracias a Diosa que pone la misma solicitud por vosotros en el corazónb de Titoc.
17Pues él no solo aceptó nuestro ruego, sino que, siendo de por sí muy diligente1, ha ido a vosotros por su propia voluntada.
18Y junto con él hemos enviado al hermanoa cuya fama en las cosas del evangeliob se ha divulgado por todas las iglesiasc;
19y no solo estoa, sino que también ha sido designado por las iglesias como nuestro compañero de viajeb en esta obra de graciac, la cual es administrada por nosotros para la gloria del Señor mismo, y para manifestar nuestra buena voluntadd;
20teniendo cuidado de1 que nadie nos desacredite en esta generosa ofrenda administrada por nosotros;
21pues nos preocupamos por lo que es honrado, no solo ante los ojos del Señor, sino también ante los ojos de los hombresa.
22Y con ellos hemos enviado a nuestro hermano, de quien hemos comprobado con frecuencia que fue diligente en muchas cosas, pero que ahora es mucho más diligente debido a la gran confianza que tiene en vosotros.
23En cuanto a Titoa, es mi compañerob y colaborador entre vosotros1; en cuanto a nuestros hermanosc, son mensajeros2d de las iglesias y gloria de Cristoe.
24Por tanto, mostradles abiertamente ante las iglesias1 la prueba de vuestro amor, y de nuestra razón para jactarnos respecto a vosotros2a.
Capitulo 9
Llamamiento a la liberalidad
Porque me es por demás escribiros acerca de este1 servicio a los santosa;
2pues conozco vuestra buena disposición, de la que me gloríoa por vosotros ante los macedonios, es decir, que Acayab ha estado preparada desde el año pasadoc; y vuestro celo ha estimulado a la mayoría de ellos.
3Pero he enviado a los hermanos para que nuestra jactancia acerca de vosotrosa no sea hecha vana en este caso, a fin de que, como decía, estéis preparadosb;
4no sea que algunos macedoniosa vayan conmigo y os encuentren desprevenidos, y nosotros (por no decir vosotros) seamos avergonzados por esta confianza.
5Así que creí necesario exhortar a los hermanosa a que se adelantaran en ir a vosotros, y prepararan de antemano vuestra generosa ofrenda1, ya prometida, para que la misma estuviera lista como ofrenda generosa1b, y no como por codiciac.
Recompensa de la liberalidad
6Pero esto digo: Él que siembra escasamente, escasamente también segará; y el que siembra abundantemente1, abundantemente1 también segaráa.
7Que cada uno dé1 como propuso en su corazón, no de mala gana ni por obligacióna, porque Dios ama al dador alegreb.
8Y Dios puede hacer que toda gracia abunde para vosotros, a fin de que teniendo siempre todo lo suficiente en todas las cosas, abundéisa para toda buena obra;
9como está escrito:
Él esparció, dio a los pobres;
su justicia permanece para siemprea.
10Y el que suministra semilla al sembrador y pan para su alimentoa, suplirá y multiplicará vuestra sementera y aumentará la siega de vuestra justiciab;
11seréis enriquecidos en todoa para toda liberalidad, la cual por medio de nosotros produce acción de gracias a Diosb.
12Porque la ministración de este servicio no solo suple con plenitud lo que falta a los santosa, sino que también sobreabunda a través de muchas acciones de gracias a Diosb.
13Por la prueba dada por1 esta ministración2, glorificarán a Diosa por vuestra obediencia a vuestra confesiónb del evangelio de Cristoc, y por la liberalidad de vuestra contribución para3 ellos y para todosd;
14mientras que también ellos, mediante la oración a vuestro favor, demuestran su anhelo1 por vosotros debido a la sobreabundante gracia de Dios en vosotros.
15¡Gracias a Diosa por su don inefableb!
Capitulo 10
Las armas del apostolado
Y yo mismo, Pabloa, os ruegob por la mansedumbre y la benignidadc de Cristo, yo, que soy humilde cuando estoy delante de vosotros, pero osado para con vosotros cuando estoy ausented,
2ruego, pues, que cuando esté presente, no tenga que ser osado con la confianza con que me propongo proceder resueltamente1 contra algunosa que nos consideran como si anduviéramos según la carneb.
3Pues aunque andamos en la carne, no luchamos según la carnea;
4porque las armas de nuestra contienda no son carnales, sino poderosas en Diosa para la destrucción de fortalezasb;
5destruyendo especulaciones1 y todo razonamiento altivo2a que se levanta contra el conocimiento de Dios, y poniendo todo pensamiento en cautiverio a la obediencia de Cristob,
6y estando preparados para castigar toda desobediencia cuando vuestra obediencia sea completaa.
7Vosotros veis1 las cosas según la apariencia exterior2a. Si alguno tiene confianza en sí mismo de que es de Cristob, considere esto dentro de sí otra vez: que así como él es de Cristo, también lo somos nosotrosc.
8Pues aunque yo me gloríea más todavía1 respecto de nuestra autoridad, que el Señor nos dio para edificación y no para vuestra destrucciónb, no me avergonzaré,
9para que no parezca como que deseo asustaros con mis1 cartas.
10Porque ellos dicen: Las cartas son severas y duras1, pero la presencia física es poco impresionante2a, y la manera de hablar3 menospreciableb.
11Esto tenga en cuenta tal persona: que lo que somos en palabra por carta, estando ausentes, lo somos también1 en hechos, estando presentes.
12Porque no nos atrevemos a contarnos ni a compararnos con algunos que se alaban a sí mismosa; pero ellos,…
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Notas al pie
- 1, Haced lugar para nosotros
- 1, hacia
- 1, nuestra carne
- 1O, humildes, o, abatidos
- 1, anhelo
- 1O, perjuicio alguno
- 1O, que conduce a una salvación sin remordimiento
- 1, tristeza conforme a Dios
- 2O, añoranza
- 1, sus entrañas
- 1, la abundancia de
- 1, la gracia
- 2, servicio a
- 1, nuestro amor por vosotros; algunos antiguos dicen: vuestro amor por nosotros
- 1, probando
- 1, el
- 2, de
- 1, si está presente la
- 1, Porque
- 1, sea para
- 1O, solícito
- 1, evitando esto
- 1, para vosotros
- 2, apóstoles
- 1, en la faz de las iglesias
- 2O, mostrad … la prueba … para jactarnos ante ellos de vosotros
- 1, del
- 1, bendición
- 1, con bendiciones
- 1O, haga
- 1, de
- 2O, este servicio
- 3O, vuestra comunión con
- 1O, anhelan
- 1O, ser valiente
- 1O, refutando argumentos
- 2, toda cosa altiva
- 1O, Mirad, o, ¿Veis
- 2, lo que está delante del rostro
- 1O, más abundantemente
- 1, por las
- 1, pesadas y fuertes
- 2, es débil
- 3, la palabra
- 1, los tales también
Referencias cruzadas
- aHeb. 6:9
- b1 Ped. 1:15, 16
- a2 Cor. 6:12, 13; 12:15
- a2 Cor. 6:11, 12; Fil. 1:7
- a2 Cor. 3:12
- b2 Cor. 7:14; 8:24; 9:2, 3; 10:8; Fil. 1:26; 2 Tes. 1:4
- c2 Cor. 1:4
- d2 Cor. 6:10
- aRom. 15:26; 2 Cor. 2:13
- b2 Cor. 4:8
- cDeut. 32:25
- a2 Cor. 1:3, 4
- b2 Cor. 2:13; 7:13, 14
- a2 Cor. 2:2
- aHech. 11:18
- a2 Cor. 7:7
- b2 Cor. 2:6
- cRom. 3:5
- a2 Cor. 2:3, 9; 7:8
- b1 Cor. 5:1, 2
- a2 Cor. 7:6
- b2 Cor. 2:13; 7:6, 14
- c1 Cor. 16:18
- a2 Cor. 7:4; 8:24; 9:2, 3; 10:8; Fil. 1:26; 2 Tes. 1:4
- b2 Cor. 2:13; 7:6, 13
- a2 Cor. 2:9
- b1 Cor. 2:3; Fil. 2:12
- a2 Cor. 2:3
- a2 Cor. 8:5
- bHech. 16:9
- aRom. 2:4
- a1 Cor. 16:2; 2 Cor. 8:11
- aHech. 24:17; Rom. 15:25, 26, 31; 2 Cor. 8:19, 20; 9:1, 12, 13
- a2 Cor. 8:1
- b1 Cor. 1:1
- a2 Cor. 2:13; 8:16, 17, 23; 12:18
- b2 Cor. 8:10
- cHech. 24:17; Rom. 15:25, 26
- aRom. 15:14; 1 Cor. 1:5; 12:8
- b2 Cor. 9:8
- a1 Cor. 7:6
- a2 Cor. 13:14
- bMat. 20:28; 2 Cor. 6:10; Fil. 2:6, 7
- a1 Cor. 7:25, 40
- b1 Cor. 16:2, 3; 2 Cor. 9:2
- a2 Cor. 8:12, 19; 9:2
- aMar. 12:43, 44; Luc. 21:3, 4; 2 Cor. 9:7
- aHech. 4:34; 2 Cor. 9:12
- aEx. 16:18
- a2 Cor. 2:14
- bApoc. 17:17
- c2 Cor. 2:13; 8:6, 23
- a2 Cor. 8:6; 12:18
- a1 Cor. 16:3; 2 Cor. 12:18
- b2 Cor. 2:12
- c1 Cor. 4:17; 7:17
- aRom. 5:3
- bHech. 14:23; 1 Cor. 16:3, 4
- c2 Cor. 8:4, 6
- d2 Cor. 8:11, 12; 9:2
- aProv. 3:4; Rom. 12:17; 14:18
- a2 Cor. 8:6
- bFilem. 17
- c2 Cor. 8:18, 22
- dJuan 13:16; Fil. 2:25
- e1 Cor. 11:7
- a2 Cor. 7:4
- a2 Cor. 8:4; 1 Tes. 4:9
- a2 Cor. 7:4
- bHech. 18:12; Rom. 15:26
- c2 Cor. 8:10
- a2 Cor. 7:4
- b1 Cor. 16:2
- aRom. 15:26
- a2 Cor. 9:3
- bGén. 33:11; Jue. 1:15; 2 Cor. 9:6; 12:17, 18
- cFil. 4:17
- aProv. 11:24, 25; 22:9; Gál. 6:7, 9
- aDeut. 15:10; 1 Crón. 29:17; Rom. 12:8; 2 Cor. 8:12
- bEx. 25:2
- aEf. 3:20
- aSal. 112:9
- aIsa. 55:10
- bOs. 10:12
- a1 Cor. 1:5
- b2 Cor. 1:11
- a2 Cor. 8:14
- b2 Cor. 1:11
- aMat. 9:8
- b1 Tim. 6:12, 13; Heb. 3:1; 4:14; 10:23
- c2 Cor. 2:12
- dRom. 15:31; 2 Cor. 8:4
- a2 Cor. 2:14
- bRom. 5:15, 16
- aGál. 5:2; Ef. 3:1; Col. 2:23
- bRom. 12:1
- cMat. 11:29; 1 Cor. 4:21; Fil. 4:5
- d1 Cor. 2:3, 4; 2 Cor. 10:10
- a1 Cor. 4:18, 19
- bRom. 8:4; 1 Cor. 4:21; 2 Cor. 1:17; 13:2, 10
- aRom. 8:4; 2 Cor. 1:17
- a1 Cor. 9:7; 2 Cor. 6:7; 1 Tim. 1:18
- bJer. 1:10; 2 Cor. 10:8; 13:10
- aIsa. 2:11, 12
- b2 Cor. 9:13
- a2 Cor. 2:9
- aJuan 7:24; 2 Cor. 5:12
- b1 Cor. 1:12; 14:37
- c1 Cor. 9:1; 2 Cor. 11:23; Gál. 1:12
- a2 Cor. 7:4
- b2 Cor. 13:10
- a1 Cor. 2:3; 2 Cor. 12:7; Gál. 4:13, 14
- b1 Cor. 1:17; 2 Cor. 11:6
- a2 Cor. 3:1; 10:18
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