2º Reyes 6–7
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Capitulo 6
Eliseo y el hacha perdida
Y los hijos de los profetas dijeron a Eliseoa: Mira1, el lugar en que habitamos contigo2 es muy estrecho para nosotros.
2Te rogamos que nos dejes ir al Jordán, para que cada uno de nosotros tome de allí una viga, y nos hagamos allí un lugar donde habitar. Y él dijo: Id.
3Entonces uno dijo: Te rogamos que consientas en ir con tus siervos. Y él respondió: Yo iré.
4Fue, pues, con ellos; y cuando llegaron al Jordán, cortaron árboles.
5Pero sucedió que cuando uno de ellos estaba derribando un tronco, el hierro del hacha se le cayó al agua; y gritó, y dijo: ¡Ah, señor mío, era prestado!
6Entonces el hombre de Dios dijo: ¿Dónde cayó? Y cuando le mostró el lugar, cortó un palo y lo echó allía, e hizo flotar el hierro.
7Y dijo: Tómalo. Y él extendió la mano y lo tomó.
Eliseo y los arameos
8Y el rey de Aram estaba en guerra con Israel; y consultó1 con sus siervos, diciendo: En tal y tal lugar estará mi campamento.
9Y el hombre de Dios envió palabra al rey de Israel, diciendoa: Guárdate de no pasar por tal lugar, porque los arameos van a bajar allí.
10Entonces el rey de Israel envió gente al lugar que el hombre de Dios le había dicho; así que, al prevenirlo él, se cuidó de ir allí, y esto no una ni dos veces.
11Y se enfureció el corazón del rey de Aram por este hecho; y llamando a sus siervos, les dijo: ¿No me vais a revelar quién de los nuestros está a favor del rey de Israel?
12Y uno de sus siervos dijo: No, rey señor mío, sino que Eliseo, el profeta que está en Israel, le dice al rey de Israel las palabras que tú hablas en el interior de tu alcoba.
13Y él dijo: Id y ved donde está, y enviaré a prenderlo. Y le avisaron, diciendo: He aquí, está en Dotána.
14Entonces envió allá caballos, carros y un gran ejército; y llegaron de noche y cercaron la ciudad.
15Y cuando el que servía al hombre de Dios se levantó temprano y salió, he aquí que un ejército con caballos y carros rodeaba la ciudad. Y su criado le dijo: ¡Ah, señor mío! ¿Qué1 haremos?
16Y él respondió: No temasa, porque los que están con nosotros son más que los que están con ellosb.
17Eliseo entonces oró, y dijo: Oh Señor, te ruego que abras sus ojos para que vea. Y el Señor abrió los ojos del criado, y miróa, y he aquí que el monte estaba lleno de caballos y carros de fuego alrededor de Eliseob.
18Cuando descendieron hacia él los arameos, Eliseo oró al Señor, y dijo: Te ruego que hieras a esta gente1 con cegueraa. Y Él los hirió con ceguera conforme a la palabra de Eliseo.
19Entonces Eliseo les dijo: No es este el camino, ni es esta la ciudad; seguidme y yo os guiaré al hombre que buscáis. Y los llevó a Samaria.
20Y sucedió que cuando llegaron a Samaria, dijo Eliseo: Oh Señor, abre los ojos de estos para que vean. Y el Señor abrió sus ojos y vierona; y he aquí que estaban en medio de Samaria.
21Cuando el rey de Israel los vio, dijo a Eliseo: ¿Los mato1, padre míoa? ¿Los mato1?
22Y él respondió: No los mates1. ¿Matarías2 a los que has tomado cautivos con tu espada y con tu arco? Pon delante de ellos pan y agua para que coman y bebana y se vuelvan a su señorb.
23Entonces les preparó un gran banquete; y después que comieron y bebieron, los despidió, y se volvieron a su señor. Y las bandas armadas de arameos no volvieron a entrar más en la tierra de Israela.
Hambre por el sitio de Samaria
24Y aconteció que después de esto, Ben-adad, rey de Aram, reunió a todo su ejército, y subió y sitió a Samariaa.
25Y hubo gran hambre en Samaria; y he aquí, la sitiaron, hasta que la cabeza de un asno se vendía por1 ochenta siclos2 de plata, y la cuarta parte de un cab3 de estiércol de paloma por cinco siclos de plataa.
26Pasando el rey de Israel por la muralla, una mujer le gritó, diciendo: ¡Ayúdame, oh rey señor mío!
27Y él respondió: Si el Señor no te ayuda1, ¿de dónde te podré ayudar? ¿De la era o del lagar?
28Y el rey le dijo: ¿Qué te pasa?1 Y ella respondió: Esta mujer me dijo: «Da tu hijo para que lo comamos hoy, y mi hijo lo comeremos mañana».
29Así que cocimos a mi hijo y nos lo comimosa; y al día siguiente, le dije a ella: «Da tu hijo, para que lo comamos»; pero ella ha escondido a su hijo.
30Y sucedió que cuando el rey oyó las palabras de la mujer, rasgó sus vestidosa y como él pasaba por la muralla, la gente miró, y vio1 que interiormente, llevaba cilicio sobre su cuerpo2.
31Entonces él dijo: Así me haga Dios, y aun me añadaa, si la cabeza de Eliseo, hijo de Safat, se mantiene sobre sus hombros1 hoy.
32Y Eliseo estaba sentado en su casa, y los ancianos estaban sentados con éla. Y el rey envió a un hombre de los que estaban en su presencia; pero antes de que el mensajero llegara a Eliseo1, este dijo a los ancianos: ¿Veis cómo este hijo de asesino ha enviado a cortarme la cabezab? Mirad, cuando el mensajero llegue, cerrad la puerta y mantenedla cerrada contra él2. ¿No se oye tras él el ruido de los pasos3 de su señor?
33Estaba aún hablando con ellos, cuando he aquí que el mensajero descendió a él, y le dijo: Mira, este mal viene del Señor; ¿por qué he de esperar más en el Señora?
Capitulo 7
Eliseo predice abundancia de pan
Entonces Eliseo dijo: Oíd la palabra del Señor. Así dice el Señor: «Mañana como a esta hora en la puerta de Samaria, una medida1 de flor de harina se venderá a un siclo2, y dos medidas1 de cebada a un sicloa».
2Y el oficial real en cuyo brazo1 se apoyaba el rey, respondió al hombre de Dios, y dijo: Mira, aunque el Señor hiciera ventanas en los cielosa, ¿podría suceder tal cosa? Entonces Eliseo dijo: He aquí, tú lo verás con tus propios ojos, pero no comerás de ello2b.
3Y había cuatro leprosos a la entrada de la puerta, y se dijeron el uno al otro: ¿Por qué estamos aquí sentados esperando la muerte1a?
4Si decimos: «Entraremos en la ciudad», como el hambre está en la ciudad, moriremos allí; y si nos sentamos aquí, también moriremos. Ahora pues, vayamos y pasemos al1 campamento de los arameosa. Si nos perdonan la vida, viviremos; y si nos matan, pues moriremos.
5Y se levantaron al anochecer para ir al campamento de los arameos. Y cuando llegaron a las afueras del campamento de los arameos, he aquí, no había allí nadie.
6Porque el Señor había hecho que el ejército de los arameos oyera estruendo de carros y ruido de caballos, el estruendo de un gran ejércitoa, de modo que se dijeron el uno al otro: He aquí, el rey de Israel ha tomado a sueldo contra nosotros a los reyes de los heteosb y a los reyes de los egipciosc, para que vengan contra nosotros.
7Por lo cual se levantaron y huyerona al anochecer, y abandonaron sus tiendas, sus caballos y sus asnos y el campamento tal como estaba, y huyeron para salvar sus vidas.
8Cuando llegaron los1 leprosos a las afueras del campamento, entraron en una tienda y comieron y bebieron, y se llevaron de allí plata y oro y ropas, y fueron y lo escondierona; y volvieron y entraron en otra tienda y de allí también se llevaron botín, y fueron y lo escondieron.
9Entonces se dijeron el uno al otro: No estamos haciendo bien. Hoy es día de buenas nuevas, pero nosotros estamos callados; si esperamos hasta la luz de la mañana, nos vendrá1 castigo. Vamos pues, ahora, y entremos a dar la noticia a la casa del rey.
10Y fueron y llamaron a los porteros de la puerta de la ciudad, y les informaron, diciendo: Fuimos al campamento de los arameos, y he aquí que no había allí nadie, ni siquiera voz de hombre; solamente los caballos atados, también los asnos atados y las tiendas intactas1.
11Y los porteros de la puerta llamaron, y lo anunciaron dentro de la casa del rey.
12Entonces el rey se levantó de noche y dijo a sus siervos: Ahora os diré lo que los arameos nos han hecho. Saben que estamos hambrientosa; por tanto han salido del campamento para esconderse en el campo, diciendo: «Cuando salgan de la ciudad, los tomaremos vivos y entraremos en la ciudadb».
13Y uno de sus siervos respondió, y dijo: Deja que algunos hombres tomen cinco de los caballos que quedan, de los que quedan en la ciudad1. He aquí, ya que les sucederá como a toda la multitud de Israel que queda en la ciudad1 (como a toda la multitud de Israel que ya ha perecido), he aquí, vamos a enviarlos y veamos.
14Entonces tomaron dos carros con caballos, y el rey los envió en pos del ejército de los arameos, diciendo: Id y ved.
15Y los siguieron hasta el Jordán, y he aquí, todo el camino estaba lleno de vestidos e impedimenta que los arameos habían arrojado en su prisa. Entonces los mensajeros volvieron e informaron al rey.
16Y el pueblo salió y saqueó el campamento de los arameos. Entonces una medida de flor de harina se vendió1 a un siclo y dos medidas de cebada a un siclo, conforme a la palabra del Señora.
17Y el rey puso a cargo de la puerta al oficial real en cuyo brazo1 se apoyabaa; pero el pueblo lo atropelló a la puerta y murió, tal como había dicho el hombre de Dios, el cual habló cuando el rey descendió a élb.
18Aconteció tal como el hombre de Dios había hablado al rey, cuando dijo1: Mañana a estas horas a la puerta de Samaria serán vendidas dos medidas de cebada a un siclo y una medida de flor de harina a un sicloa.
19Y el oficial real, había respondido al hombre de Dios, diciendo: Mira, aunque el Señor hiciera ventanas en los cielos, ¿podría suceder tal cosa? Y Eliseo dijo: He aquí, tú lo verás con tus propios ojos, pero no comerás de ello1a.
20Y así sucedió, porque el pueblo lo atropelló a la puerta, y murió.
Footnotes
- 1, He aquí, ahora
- 2, delante de ti
- 1, tomó consejo
- 1, ¿Cómo
- 1, nación
- 1, ¿Heriré
- 1, hieras
- 2, ¿Herirías
- 1, era
- 2Un siclo equivale a 11.4 gramos
- 3Un cab equivale a dos litros
- 1, No, que el Señor te ayude
- 1, ¿Qué a ti? Jue. 18:23
- 1, he aquí
- 2, carne
- 1, sobre él
- 1, él
- 2, empujadlo con la puerta
- 3, pies
- 1Heb., seah; un seah equivale a 7.3 litros
- 2Un siclo equivale a 11.4 gramos de plata
- 1, cuya mano
- 2, de allí
- 1, hasta que muramos
- 1, caigamos en el
- 1, estos
- 1, hallará
- 1, tal como estaban
- 1, en ella
- 1, era
- 1, cuya mano
- 1, diciendo
- 1, de allí
Cross references
- a2 Rey. 2:3
- aEx. 15:25; 2 Rey. 2:21; 4:41
- a2 Rey. 4:1, 7; 6:12
- aGén. 37:17
- aEx. 14:13
- b2 Crón. 32:7, 8; Rom. 8:31
- a2 Rey. 6:20
- b2 Rey. 2:11; Sal. 68:17; Zac. 6:1–7
- aGén. 19:11
- a2 Rey. 6:17
- a2 Rey. 2:12; 5:13; 8:9
- aRom. 12:20
- bDeut. 20:11–16; 2 Crón. 28:8–15
- a2 Rey. 5:2; 24:2
- a1 Rey. 20:1
- aLev. 26:26
- aLev. 26:27–29; Deut. 28:52, 53, 57; Lam. 4:10
- a1 Rey. 21:27
- aRut 1:17; 1 Rey. 19:2
- aEzeq. 8:1; 14:1; 20:1
- b1 Rey. 18:4, 13, 14; 21:10, 13
- aIsa. 8:21
- a2 Rey. 7:18
- aGén. 7:11; Mal. 3:10
- b2 Rey. 5:18; 7:17, 19
- aLev. 13:45, 46; Núm. 5:2–4; 12:10–14
- a2 Rey. 6:24
- a2 Sam. 5:24
- b1 Rey. 10:29
- c2 Crón. 12:2, 3; Isa. 31:1; 36:9
- aSal. 48:4–6; Prov. 28:1
- aJos. 7:21
- a2 Rey. 6:25–29
- bJos. 8:4–12
- a2 Rey. 7:1
- a2 Rey. 7:2
- b2 Rey. 6:32
- a2 Rey. 7:1
- a2 Rey. 7:2
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