Mateo 12:18–50
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18Mirad, mi Siervo1, a quien he escogido2a;
mi amado en quien se agrada3 mi almab;
sobre El pondré mi Espírituc,
y a las naciones4 proclamara justicia5.
19No contenderá, ni gritaraa,
ni habrá quien en las calles oiga su voz.
20No quebrara la caña cascada,
ni apagara la mecha que humeaa,
hasta que lleve1 a la victoria la justicia2.
21Y en su nombre pondrán las naciones1 su esperanzaa.
Jesús y Beelzebú
22aEntonces le trajeron un endemoniado ciego y mudob, y lo sanó, de manera que el mudo hablaba y veía.
23Y todas las multitudes estaban asombradas, y decían: ¿Acaso no es este el Hijo de Davida?
24Pero cuando los fariseos lo oyeron, dijeron: Este no expulsa los demonios sino por Beelzebú, el príncipe de los demoniosa.
25aY conociendo Jesús sus pensamientos, les dijob: Todo reino dividido contra sí mismo es asolado, y toda ciudad o casa dividida contra sí misma no se mantendrá en pie.
26Y si Satanás expulsa a Satanása, está1 dividido contra sí mismo; ¿cómo puede entonces mantenerse en pie su reino?
27Y si yo expulso los demonios por Beelzebúa, ¿por quién los expulsan vuestros hijosb? Por tanto, ellos serán vuestros jueces.
28Pero si yo expulso los demonios por el Espíritu de Dios, entonces el reino de Dios ha llegado a vosotros.
29¿O cómo puede alguien entrar en la casa de un hombre fuerte y saquear sus bienes, si primero no lo ata1? Y entonces saqueará su casa.
30El que no está conmigo, está contra mí; y el que no recoge conmigo, desparramaa.
31aPor eso os digo: todo pecado y blasfemia será perdonado a los hombres, pero la blasfemia contra el Espíritu no será perdonada.
32Y a cualquiera que diga una palabra contra el Hijo del Hombre, se le perdonará; pero al que hable contra el Espíritu Santo, no se le perdonará ni en este siglo1a ni en el venidero.
33O haced bueno el árbol y bueno su fruto, o haced malo el árbol y malo su fruto; porque por el fruto se conoce el árbola.
34¡Camada de víborasa! ¿Cómo podéis hablar cosas buenas siendo malos? Porque de la abundancia del corazón habla la bocab.
35El hombre bueno de su buen tesoro saca cosas buenas; y el hombre malo de su mal tesoro saca cosas malasa.
36Y yo os digo que de toda palabra vana que hablen los hombres, darán cuenta de ella en el día del juicioa.
37Porque por tus palabras serás justificado, y por tus palabras serás condenado.
Escribas y fariseos demandan señal
38Entonces le respondieron algunos de los escribas y fariseos, diciendo: Maestro, queremos ver una señal1 de parte tuyaa.
39Pero respondiendo Él, les dijo: aUna generación perversa y adúltera demanda señal1, y ninguna señal1 se le dará, sino la señal1 de Jonás el profeta;
40porque como estuvo Jonás en el vientre del monstruo marino tres días y tres nochesa, así estará el Hijo del Hombreb tres días y tres noches en el corazón de la tierrac.
41Los hombres de Nínivea se levantarán con esta generación en el juicio y la condenarán, porque ellos se arrepintieron con la predicación de Jonásb; y mirad, algo más grande que Jonás está aquíc.
42La Reina del Sura se levantará con esta generación en el juicio y la condenará, porque ella vino desde los confines de la tierra para oír la sabiduría de Salomón; y mirad, algo más grande que Salomón está aquíb.
43aCuando el espíritu inmundo sale del hombre, pasa por lugares áridos buscando descanso y no lo halla.
44Entonces dice: «Volveré a mi casa de donde salí»; y cuando llega, la encuentra desocupada, barrida y arreglada.
45Va entonces, y toma consigo otros siete espíritus más depravados que él, y entrando, moran allí; y el estado final de aquel hombre resulta peor que el primeroa. Así será también con esta generación perversa.
La madre y los hermanos de Jesús
46aMientras Él aún estaba hablando a la multitud, he aquí, su madreb y sus hermanosc estaban afuera, deseando hablar con Él.
47Y alguien le dijo: He aquí, tu madre y tus hermanos están afuera deseando hablar contigo.
48Pero respondiendo Él al que se lo decía, dijo: ¿Quién es mi madre, y quiénes son mis hermanos?
49Y extendiendo su mano hacia sus discípulos, dijo: ¡He aquí mi madre y mis hermanos!
50Porque cualquiera que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos, ese es mi hermano y mi hermana y mi madre.
Footnotes
Cross references
- aIsa. 42:1
- bMat. 3:17; 17:5
- cLuc. 4:18; Juan 3:34
- aIsa. 42:2
- aIsa. 42:3
- aRom. 15:12
- aMat. 12:22, 24; Luc. 11:14, 15; Mat. 9:32, 34
- bMat. 4:24
- aMat. 9:27
- aMat. 9:34
- aMat. 12:25–29; Mar. 3:23–27; Luc. 11:17–22
- bMat. 9:4
- aMat. 4:10; 13:19
- aMat. 9:34
- bHech. 19:13
- aMar. 9:40; Luc. 9:50; 11:23
- aMat. 12:31, 32; Mar. 3:28–30; Luc. 12:10
- aMat. 13:22, 39; Mar. 10:30; Luc. 16:8; 18:30; 20:34, 35; Ef. 1:21; 1 Tim. 6:17; 2 Tim. 4:10; Tito 2:12; Heb. 6:5
- aMat. 7:16–18; Luc. 6:43, 44; Juan 15:4–7
- aMat. 3:7; 23:33
- b1 Sam. 24:13; Mat. 12:34, 35; 15:18; Luc. 6:45; Ef. 4:29; Sant. 3:2–12
- aProv. 10:20, 21; 25:11, 12; Mat. 13:52; Col. 4:6
- aMat. 10:15
- aMat. 16:1; Mar. 8:11, 12; Luc. 11:16; Juan 2:18; 6:30; 1 Cor. 1:22
- aMat. 12:39–42; Luc. 11:29–32; Mat. 16:4
- aJon. 1:17
- bMat. 8:20
- cMat. 16:21
- aJon. 1:2
- bJon. 3:5
- cMat. 12:6, 42
- a1 Rey. 10:1; 2 Crón. 9:1
- bMat. 12:6, 41
- aMat. 12:43–45; Luc. 11:24–26
- a2 Ped. 2:20
- aMat. 12:46–50; Mar. 3:31–35; Luc. 8:19–21
- bMat. 1:18; 2:11 y sig.; 13:55; Luc. 1:43; 2:33, 34, 48, 51; Juan 2:1, 5, 12; 19:25, 26; Hech. 1:14
- cMat. 13:55; Mar. 6:3; Juan 2:12; 7:3, 5, 10; Hech. 1:14; 1 Cor. 9:5; Gál. 1:19
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