Marcos 9:2–50
La Biblia de las AméricasOther versions
Spanish
Arabic
Czech
English
- DARBY 1890 Darby Bible
- ASV American Standard Version
- AV 1873 The Cambridge Paragraph Bible of the Authorized English Version
- CSB Christian Standard Bible
- D-R Douay-Rheims Bible
- ESV English Standard Version
- GW GOD’S WORD Translation
- GNB Good News Translation
- HCSB The Holman Christian Standard Bible
- KJV 1900 King James Version
- LSB Legacy Standard Bible
- LEB The Lexham English Bible
- MSG The Message: The Bible in Contemporary Language
- NET The NET Bible
- NASB95 New American Standard Bible (1995)
- NCV New Century Version
- NIrV New International Reader’s Version (1998)
- NIV New International Version (2011)
- NKJV The New King James Version
- NLT New Living Translation
- NRSVue New Revised Standard Version: Updated Edition
- RSV The Revised Standard Version
- RSVCE The Revised Standard Version, Catholic Edition
- TNIV Today’s New International Version
- YLT Young’s Literal Translation
French
German
Greek
Hungarian
Italian
Korean
Latin
Portuguese
Russian
Simplified Chinese
Traditional Chinese
La transfiguración
2aSeis días después, Jesús tomó* consigo a Pedro, a Jacobo1 y a Juanb, y los llevó* aparte, solos, a un monte alto; y se transfiguró delante de ellos;
3y sus vestiduras se volvieron resplandecientes, muy blancasa, tal como ningún lavandero sobre la tierra las puede emblanquecer.
4Y se les apareció Elías junto con Moisés, y estaban hablando con Jesús.
5Entonces Pedro, interviniendo1, dijo* a Jesús: Rabí2a, bueno es estarnos aquí; hagamos tres enramadas3, una para ti, otra para Moisés y otra para Elíasb.
6Porque él no sabía qué decir1, pues estaban aterrados.
7Entonces se formó1 una nube, cubriéndolos, y una voza salió1 de la nube: Este es mi Hijo amado, a Él oíd2b.
8Y enseguida miraron en derredor, pero ya no vieron a nadie con ellos, sino a Jesús solo.
La venida de Elías
9aCuando bajaban del monte, les ordenó que no contaran a nadieb lo que habían visto, hasta que1 el Hijo del Hombre resucitara de entre los muertos.
10Y se guardaron para sí lo dicho, discutiendo entre sí qué significaría1 resucitar de entre los muertos.
11Y le preguntaron, diciendo: ¿Por qué dicen los escribas que Elías debe venir primeroa?
12Y Él les dijo: Es cierto que Elías, al venir primero, restaurará1 todas las cosas. Y, sin embargo, ¿cómo está escrito del Hijo del Hombrea que padezca muchob y sea despreciado?
13Pero yo os digo que Elías ya1 ha venido, y le hicieron cuanto quisieron, tal como está escrito de él.
Jesús sana a un muchacho endemoniado
14aCuando volvieron a los discípulos, vieron una gran multitud que les rodeaba, y a unos escribas que discutían con ellos.
15Enseguida, cuando toda la multitud vio a Jesús1, quedó sorprendidaa, y corriendo hacia Él, le saludaban.
16Y Él les preguntó: ¿Qué discutís con ellos?
17Y uno de la multitud le respondió: Maestro, te traje a mi hijo que tiene un espíritu mudo,
18y siempre1 que se apodera de él, lo derriba, y echa espumarajos, cruje los dientes y se va consumiendo2. Y dije a tus discípulos que lo expulsaran, pero no pudieron.
19Respondiéndoles Jesús, dijo*: ¡Oh generación incrédula! ¿Hasta cuándo estaré con vosotros? ¿Hasta cuándo os tendré que soportar? ¡Traédmelo!
20Y se lo trajeron. Y cuando el espíritu vio a Jesús1, al instante sacudió con violencia al muchacho2, y este, cayendo a tierra, se revolcaba echando espumarajos.
21Jesús preguntó al padre: ¿Cuánto tiempo hace que le sucede esto? Y él respondió: Desde su niñez.
22Y muchas veces lo ha echado en el fuego y también en el agua para destruirlo. Pero si tú puedes hacer algo, ten misericordia de nosotros y ayúdanos.
23Jesús le dijo: «¿Cómo si tú puedes?». Todas las cosas son posibles para el que creea.
24Al instante el padre del muchacho gritó y dijo: Creo; ayúdame en mi incredulidad.
25Cuando Jesús vio que se agolpaba1a una multitud, reprendió al espíritu inmundo, diciéndole: Espíritu mudo y sordo, yo te ordeno: Sal de él y no vuelvas a entrar en él.
26Y después de gritar y de sacudirlo con terribles convulsiones, salió: y el muchacho quedó como muerto, tanto, que la mayoría de ellos decían: ¡Está muerto!
27Pero Jesús, tomándolo de la mano, lo levantó, y él se puso en pie.
28Cuando entró Jesús en la casaa, sus discípulos le preguntaban en privado: ¿Por qué nosotros no pudimos echarlo fuera?
29Y Él les dijo: Esta clase con nada puede salir, sino con oración1.
Jesús anuncia otra vez su muerte
30aSaliendo de allí, iban pasando por Galilea, y Él no quería que nadie lo supiera.
31Porque enseñaba a sus discípulos, y les decía: El Hijo del Hombre será entregado en manos de los hombres y le matarán; y después de muerto, a los tres días resucitaráa.
32Pero ellos no entendían lo que decía1a, y tenían miedo de preguntarle.
El mayor en el reino de los cielos
33aY llegaron a Capernaúm; y estando ya en la casa, les preguntaba: ¿Qué discutíais por el camino?
34Pero ellos guardaron silencio, porque en el camino habían discutido entre sí quién de ellos era el mayora.
35Sentándose, llamó a los doce y les dijo*: Si alguno desea ser el primero, será1 el último de todos y el servidor de todosa.
36Y tomando a un niño, lo puso en medio de ellos; y tomándolo en sus brazos les dijo:
37El que reciba a un niño como este1 en mi nombre, a mí me recibe; y el que me recibe a mí, no me recibe a mí, sino a aquel que me envióa.
Recompensas y advertencias
38aJuan le dijo: Maestro, vimos a uno echando fuera demonios en tu nombre, y tratamos de impedírselo, porque no nos seguía.
39Pero Jesús dijo: No se lo impidáis, porque no hay nadie que haga un milagro en mi nombre, y que pueda enseguida hablar mal de mí.
40Pues el que no está contra nosotros, por nosotros1 estáa.
41Porque cualquiera que os dé de beber un vaso de agua, por razón de vuestro1 nombre, ya que sois seguidores de Cristo, en verdad os digo que no perderá su recompensaa.
42Y cualquiera que haga tropezar1 a uno de estos pequeñitos que creen en mí, mejor le fuera si le hubieran atado2 al cuello una piedra de molino de las que mueve un asno, y lo hubieran echado al mara.
43Y si tu mano te es ocasión de pecar1, córtala; te es mejor entrar en la vida manco, que teniendo las dos manos ir al infierno2a, al fuego inextinguibleb,
441donde el gusano de ellos no muere, y el fuego no se apaga.
45Y si tu pie te es ocasión de pecar, córtalo; te es mejor entrar cojo a la vida, que teniendo los dos pies ser echado al infierno1a,
461donde el gusano de ellos no muere, y el fuego no se apaga.
47Y si tu ojo te es ocasión de pecar, sácatelo; te es mejor entrar al reino de Dios con un solo ojo, que teniendo dos ojos ser echado al infierno1a,
48donde el gusano de ellos no muerea, y el fuego no se apagab.
49Porque todos serán salados con fuego1.
50La sal es buena; pero si la sal se vuelve insípida, ¿con qué la sazonaréisa? Tened sal en vosotrosb y estad en paz los unos con los otrosc.
Footnotes
- 1O, Santiago
- 1, respondiendo
- 2O, Maestro
- 3O, tiendas sagradas
- 1, responder
- 1O, se originó
- 2O, prestad atención constante
- 1, sino cuando
- 1, qué era el
- 1, restaura
- 1, también
- 1, El
- 1O, dondequiera
- 2O, se pone tieso
- 1, El
- 2, a él
- 1O, corría a juntarse
- 1Muchos agregan: y ayuno
- 1, la palabra
- 1O, que sea
- 1, a uno de tales niños
- 1O, de parte nuestra
- 1, en un
- 1O, escandalice
- 2, es mejor para él que esté atada
- 1, tropezar, y así en los vers. 45 y 47
- 2Gr., guéenna
- 1Muchos antiguos no incluyen los vers. 44 y 46, que son idénticos al 48
- 1Gr., guéenna
- 1Muchos antiguos no incluyen los vers. 44 y 46, que son idénticos al 48
- 1Gr., guéenna
- 1Algunos agregan: y todo sacrificio será salado con sal
Cross references
- aMar. 9:2–8; Mat. 17:1–8; Luc. 9:28–36
- bMar. 5:37
- aMat. 28:3
- aMat. 23:7
- bMat. 17:4; Luc. 9:33
- a2 Ped. 1:17, 18
- bMat. 3:17; Mar. 1:11; Luc. 3:22
- aMar. 9:9–13; Mat. 17:9–13
- bMat. 8:4; Mar. 5:43; 7:36; 8:30
- aMal. 4:5; Mat. 11:14
- aMat. 26:24
- bMat. 16:21; Mar. 9:31
- aMar. 9:14–28; Mat. 17:14–19; Luc. 9:37–42
- aMar. 14:33; 16:5, 6
- aMat. 17:20; Juan 11:40
- aMar. 9:15
- aMar. 2:1; 7:17
- aMar. 9:30–32; Mat. 17:22, 23; Luc. 9:43–45
- aMat. 16:21; Mar. 8:31; 9:12
- aLuc. 2:50; 9:45; 18:34; Juan 12:16
- aMar. 9:33–37; Mat. 18:1–5; Luc. 9:46–48; Mar. 3:19
- aMat. 18:4; Mar. 9:50; Luc. 22:24
- aMat. 20:26; 23:11; Mar. 10:43, 44; Luc. 22:26
- aMat. 10:40; Luc. 10:16; Juan 13:20
- aMar. 9:38–40; Luc. 9:49, 50; Núm. 11:27–29
- aMat. 12:30; Luc. 11:23
- aMat. 10:42
- aMat. 18:6; Luc. 17:2; 1 Cor. 8:12
- aMat. 5:22
- bMat. 3:12; 5:30; 18:8; 25:41
- aMat. 5:22
- aMat. 5:22, 29; 18:9
- aIsa. 66:24
- bMat. 3:12; 25:41
- aMat. 5:13; Luc. 14:34, 35
- bCol. 4:6
- cMar. 9:34; Rom. 12:18; 2 Cor. 13:11; 1 Tes. 5:13
Copyright 1986, 1995, 1997 The Lockman Foundation