Lucas 18
La Biblia de las AméricasOther versions
Spanish
Arabic
Czech
English
- DARBY 1890 Darby Bible
- ASV American Standard Version
- AV 1873 The Cambridge Paragraph Bible of the Authorized English Version
- CSB Christian Standard Bible
- D-R Douay-Rheims Bible
- ESV English Standard Version
- GW GOD’S WORD Translation
- GNB Good News Translation
- HCSB The Holman Christian Standard Bible
- KJV 1900 King James Version
- LSB Legacy Standard Bible
- LEB The Lexham English Bible
- MSG The Message: The Bible in Contemporary Language
- NET The NET Bible
- NASB95 New American Standard Bible (1995)
- NCV New Century Version
- NIrV New International Reader’s Version (1998)
- NIV New International Version (2011)
- NKJV The New King James Version
- NLT New Living Translation
- NRSVue New Revised Standard Version: Updated Edition
- RSV The Revised Standard Version
- RSVCE The Revised Standard Version, Catholic Edition
- TNIV Today’s New International Version
- YLT Young’s Literal Translation
French
German
Greek
Hungarian
Italian
Korean
Latin
Portuguese
Russian
Simplified Chinese
Traditional Chinese
Capitulo 18
Parábola de la viuda y el juez injusto
Y les refería Jesús una parábola para enseñarles que ellos debían orara en todo tiempo, y no desfallecerb,
2diciendo: Había en cierta ciudad un juez que ni temía a Dios ni respetaba a hombre algunoa.
3Y había en aquella ciudad una viuda, la cual venía a él constantemente, diciendo: «Hazme justicia de mi adversario».
4Por algún tiempo él no quiso, pero después dijo para sí: «Aunque ni temo a Dios, ni respeto a hombre algunoa,
5sin embargo, porque esta viuda me molestaa, le haré justicia; no sea que por venir continuamente me agote la paciencia1b».
6Y el Señora dijo: Escuchad lo que dijo* el juez injusto.
7¿Y no hará Dios justiciaa a sus escogidosb, que claman a Él día y noche? ¿Se tardará mucho en responderles?1c
8Os digo que pronto les hará justicia. No obstante, cuando el Hijo del Hombre venga, ¿hallará fe1a en la tierra?
Parábola del fariseo y el publicano
9Refirió también esta parábola a unos que confiaban en sí mismosa como justos, y despreciaban a los demásb:
10Dos hombres subieron al templo a orara; uno era fariseo y el otro recaudador de impuestos1.
11El fariseo puesto en pie, orabaa para sí de esta manera: «Dios, te doy gracias porque no soy como los demás hombres: estafadores, injustos, adúlteros; ni aun como este recaudador de impuestos.
12»Yo ayunoa dos veces por semana; doy el diezmo de todo lo que ganob».
13Pero el recaudador de impuestos, de piea y a cierta distancia, no quería ni siquiera alzar los ojos al cielob, sino que se golpeaba el pechoc, diciendo: «Dios, ten piedad de1 mí, pecador».
14Os digo que este descendió a su casa justificado pero aquel no; porque todo el que se ensalza será humillado, pero el que se humilla será ensalzadoa.
Jesús y los niños
15aY le traían aun a los niños muy pequeños para que los tocara, pero al ver esto los discípulos, los reprendían.
16Mas Jesús, llamándolos a su lado, dijo: Dejad que los niños vengan a mí, y no se lo impidáis, porque de los que son como estos1 es el reino de Dios.
17En verdad os digo: el que no recibe el reino de Dios como un niño, no entrará en éla.
El joven rico
18aY cierto hombre prominente1 le preguntó, diciendo: Maestro bueno, ¿qué haré para heredar la vida eterna?
19Jesús le respondió: ¿Por qué me llamas bueno? Nadie es bueno, sino solo uno, Dios.
20Tú sabes los mandamientos: «No cometas adulterio, No mates, No hurtes, No des falso testimonio, Honra a tu padre y a tu madrea».
21Y él dijo: Todo esto lo he guardado desde mi juventud.
22Cuando Jesús oyó esto, le dijo: Te falta todavía una cosa; vende todo lo que tienes y reparte entre los pobres, y tendrás tesoro en los cielosa; y ven, síguemeb.
23Pero al oír esto, se puso muy triste, pues era sumamente rico.
24Mirándolo Jesús, dijo: ¡Qué difícil es que entren en el reino de Dios los que tienen riquezasa!
25Porque es más fácil que un camello pase1 por el ojo de una aguja, que el que un rico entre en el reino de Diosa.
26Los que oyeron esto, dijeron: ¿Y quién podrá salvarse?
27Y Él respondió: Lo imposible para los hombres, es posible para Diosa.
28Y Pedro dijo: He aquí, nosotros lo hemos dejado todo1 y te hemos seguidoa.
29Entonces Él les dijo: En verdad os digo: no hay nadie que haya dejado casa, o mujer, o hermanos, o padres o hijos por la causa del reino de Diosa,
30que no reciba muchas veces más en este tiempo, y en el siglo venideroa, la vida eterna.
Jesús anuncia su muerte por tercera vez
31aTomando aparte a los doce, Jesús les dijo: Mirad, subimos a Jerusalénb, y se cumplirán todas las cosas que están escritas por medio de los profetas acerca del Hijo del Hombrec.
32Pues será entregado a los gentiles, y será objeto de burla, afrentado y escupidoa;
33y después de azotarle, le matarán, y al tercer día resucitará.
34Pero ellos no comprendieron nada de esto; este dicho les estaba encubiertoa, y no entendían lo que se les decía.
Curación de un ciego
35aY aconteció que al acercarse a Jericó, un ciego estaba sentado junto al camino mendigandob.
36Al oír que pasaba una multitud, preguntaba qué era aquello.
37Y le informaron que pasaba Jesús de Nazaret.
38Entonces gritó, diciendo: ¡Jesús, Hijo de David, ten misericordia de mía!
39Y los que iban delante lo reprendían para que se callara; pero él gritaba mucho más: ¡Hijo de David, ten misericordia de mía!
40Jesús se detuvo y1 ordenó que se lo trajeran; y cuando estuvo cerca, le preguntó:
41¿Qué deseas que haga por ti? Y él dijo: Señor, que recobre la vista.
42Jesús entonces le dijo: Recibe1 la vista, tu fe te ha sanado2a.
43Y al instante recobró la vista, y le seguía glorificando a Diosa; cuando toda la gente vio aquello, dieron gloria a Diosb.
Footnotes
- 1, me abofetee
- 1O, noche, y no obstante es muy paciente en cuanto a ellos?
- 1, la fe
- 1O, publicano; i.e., uno que explotaba la recaudación de los impuestos romanos, y así en los vers. 11 y 13
- 1O, sé propicio a
- 1O, de los tales
- 1O, principal
- 1, entre
- 1, lo nuestro
- 1, puesto en pie
- 1O, Recobra
- 2, salvado
Cross references
- aLuc. 11:5–10
- b2 Cor. 4:1
- aLuc. 18:4; 20:13; Heb. 12:9
- aLuc. 18:2; 20:13; Heb. 12:9
- aLuc. 11:8
- b1 Cor. 9:27
- aLuc. 7:13
- aApoc. 6:10
- bMat. 24:22; Rom. 8:33; Col. 3:12; 2 Tim. 2:10; Tito 1:1
- c2 Ped. 3:9
- aLuc. 17:26 y sig.
- aLuc. 16:15
- bRom. 14:3, 10
- a1 Rey. 10:5; 2 Rey. 20:5, 8; Hech. 3:1
- aMat. 6:5; Mar. 11:25; Luc. 22:41
- aMat. 9:14
- bLuc. 11:42
- aMat. 6:5; Mar. 11:25; Luc. 22:41
- bEsd. 9:6
- cLuc. 23:48
- aMat. 23:12; Luc. 14:11
- aLuc. 18:15–17; Mat. 19:13–15; Mar. 10:13–16
- aMat. 18:3; 19:14; Mar. 10:15; 1 Cor. 14:20; 1 Ped. 2:2
- aLuc. 18:18–30; Mat. 19:16–29; Mar. 10:17–30; Luc. 10:25–28
- aEx. 20:12–16; Deut. 5:16–20
- aMat. 6:20
- bMat. 19:21; Luc. 12:33
- aMat. 19:23; Mar. 10:23, 24
- aMat. 19:24; Mar. 10:25
- aMat. 19:26
- aLuc. 5:11
- aMat. 6:33; 19:29; Mar. 10:29, 30
- aMat. 12:32
- aLuc. 18:31–33; Mat. 20:17–19; Mar. 10:32–34
- bLuc. 9:51
- cSal. cap. 22; Isa. cap. 53
- aMat. 16:21
- aMar. 9:32; Luc. 9:45
- aLuc. 18:35–43; Mat. 20:29–34; Mar. 10:46–52
- bMat. 20:29; Mar. 10:46; Luc. 19:1
- aMat. 9:27; Luc. 18:39
- aLuc. 18:38
- aMat. 9:22
- aMat. 9:8
- bLuc. 9:43; 13:17; 19:37
Copyright 1986, 1995, 1997 The Lockman Foundation