Hebreos 12:4–11
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4Porque todavía, en vuestra lucha contra el pecado, no habéis resistidoa hasta el punto de derramar sangre1b;
5además, habéis olvidado la exhortación que como a hijos se os dirige:
Hijo mío, no tengas en poco la disciplina del Señor,
ni te desanimesa al ser reprendido por Élb;
6porque el Señor al que ama, disciplinaa,
y azota a todo el que recibe por hijob.
7Es para vuestra corrección1 que sufrís2; Dios os trata como a hijosa; porque ¿qué hijo hay a quien su padre no discipline?
8Pero si estáis sin disciplina, de la cual todos han sido hechos participantes, entonces sois hijos ilegítimos y no hijos verdaderosa.
9Además, tuvimos padres terrenales1 para disciplinarnos, y los respetábamosa, ¿con cuánta más razón no estaremos sujetos al Padre de nuestros2 espíritusb, y viviremosc?
10Porque ellos nos disciplinaban por pocos días como les parecía, pero Él nos disciplina para nuestro bien, para que participemos de su santidada.
11Al presente ninguna1 disciplina parece ser2 causa de gozo, sino de tristeza3a; sin embargo, a los que han sido ejercitados4 por medio de5 ella, les da después fruto apacible de justiciab.
Footnotes
Cross references
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