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Daniel 3–4

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Capitulo 3

La imagen de oro

El rey Nabucodonosor hizo una estatua1 de oroa cuya altura era de sesenta codos2 y su anchura de seis codos; la levantó en el llano de Dura, en la provincia de Babiloniab.

2Y el rey Nabucodonosor mandó reunir a los sátrapas, prefectos y gobernadores, los consejeros, tesoreros, jueces, magistrados y todos los gobernantes de las provincias para que vinieran a la dedicación de la estatua que el rey Nabucodonosor había levantadoa.

3Entonces se reunieron los sátrapas, prefectos y gobernadores, los consejeros, tesoreros, jueces, magistrados y todos los gobernantes de las provincias para la dedicación de la estatua que el rey Nabucodonosor había levantado; y todos estaban de pie delante de la estatua que Nabucodonosor había levantado.

4Y el heraldo proclamó con fuerza: Se os ordena a vosotros, pueblos, naciones y lenguasa,

5que en el momento en que oigáis el sonido del cuerno, la flauta, la lira1, el arpa2, el salterio3, la gaita y toda clase de música, os postréis y adoréis la estatua de oro que el rey Nabucodonosor ha levantadoa;

6pero el que no se postre y adore, será echado inmediatamente1 en un horno de fuego ardientea.

7Por tanto, en el momento en que todos los pueblos oyeron el sonido del cuerno, la flauta, la lira, el arpa, el salterio, la gaita1 y toda clase de música, todos los pueblos, naciones y lenguas se postraron y adoraron la estatua de oro que el rey Nabucodonosor había levantado.

8Sin embargo1 en aquel tiempo algunos caldeos se presentarona y acusaron a2 los judíosb.

9Hablaron y dijeron al rey Nabucodonosor: ¡Oh rey, vive para siemprea!

10Tú, oh rey, has proclamado un decreto de que todo hombre que oiga el sonido del cuerno, la flauta, la lira, el arpa, el salterio, la gaita y toda clase de música, se postre y adore la estatua de oroa,

11y el que no se postre y adore, será echado en un horno de fuego ardiente.

12Pero hay algunos judíos a quienes has puesto sobre la administración de la provincia de Babilonia, es decir, Sadrac, Mesac y Abed-negoa, estos hombres, oh rey, no te hacen caso; no sirven a tus dioses ni adoran la estatua de oro que has levantado.

13Entonces Nabucodonosor, enojado y furioso, dio orden de traer a Sadrac, Mesac y Abed-nego; estos hombres, pues, fueron conducidos ante el reya.

14Habló Nabucodonosor y les dijo: ¿Es verdad Sadrac, Mesac y Abed-nego que no servís a mis dioses ni adoráis la estatua de oro que he levantadoa?

15¿Estáis dispuestos ahora, para que cuando oigáis el sonido del cuerno, la flauta, la lira, el arpa, el salterio, la gaita y toda clase de música, os postréis y adoréis la estatua que he hechoa? Porque si no la adoráis, inmediatamente1 seréis echados en un horno de fuego ardienteb; ¿y qué dios será el que os libre de mis manosc?

16Sadrac, Mesac y Abed-negoa respondieron y dijeron al rey Nabucodonosor: No necesitamos darte una respuesta acerca de este asunto.

17Ciertamente nuestro Dios a quien servimos puede librarnos del horno de fuego ardiente; y de tu mano, oh reya, nos libraráb.

18Pero si no lo hace, has de saber, oh rey, que no serviremos a tus diosesa ni adoraremos la estatua de oro que has levantadob.

Librados del horno de fuego

19Entonces Nabucodonosor se llenó de furor, y demudó su semblante contra Sadrac, Mesac y Abed-negoa. Respondió ordenando que se calentara el horno siete veces más de lo que se acostumbraba calentar.

20Y mandó que algunos valientes guerreros de su ejército ataran a Sadrac, Mesac y Abed-nego, y los echaran en el horno de fuego ardiente.

21Entonces estos hombres fueron atados y arrojados con sus mantos1, sus túnicas2, sus gorros y sus otras ropas en el horno de fuego ardientea.

22Como la orden1 del rey era apremiante2a y el horno había sido calentado excesivamente, la llama del fuego mató a los que habían alzado a Sadrac, Mesac y Abed-nego.

23Pero estos tres hombres, Sadrac, Mesac y Abed-nego cayeron, atados, en medio del horno de fuego ardientea.

24Entonces el rey Nabucodonosor se espantó, y levantándose apresuradamente preguntó1 a sus altos oficiales: ¿No eran tres los hombres que echamos atados en medio del fuego? Ellos respondieron y dijeron al rey: Ciertamente, oh rey.

25El rey respondió y dijo: ¡Mirad! Veo a cuatro hombres sueltos que se pasean en medio del fuego sin sufrir daño alguno1a, y el aspecto del cuarto es semejante al de un hijo de los dioses.

26Entonces Nabucodonosor se acercó a la puerta del horno de fuego ardiente y1 dijo: Sadrac, Mesac y Abed-nego, siervos del Dios Altísimoa, salid y venid acá. Entonces Sadrac, Mesac y Abed-nego salieron de en medio del fuegob.

27Y los sátrapas, los prefectos, los gobernadores y los altos oficiales del rey se reunierona para ver a estos hombres, cómo el fuego no había tenido efecto1 alguno sobre sus cuerpos, ni el cabello de sus cabezas se había chamuscado, ni sus mantos2b habían sufrido daño alguno3, ni aun olor del fuego había quedado en ellosc.

28Habló Nabucodonosor y dijo: Bendito sea el Dios de Sadrac, Mesac y Abed-negoa que ha enviado a su ángelb y ha librado a sus siervos que, confiando en Élc, desobedecieron la orden1 del rey y entregaron sus cuerpos antes de servir y adorar a ningún otro dios excepto a su Diosd.

29Por tanto, proclamo un decreto de que todo pueblo, nación o lengua que diga blasfemia contra el Diosa de Sadrac, Mesac y Abed-negob sea descuartizado y sus casas reducidas a escombros1c, ya que no hay otro dios que pueda librar de esta manerad.

30Entonces el rey hizo prosperar a Sadrac, Mesac y Abed-nego en la provincia de Babiloniaa.

Capitulo 4

Sueño y locura de Nabucodonosor

1Nabucodonosor, rey, a todos los pueblos, naciones y lenguas que habitan en toda la tierra: Que abunde vuestra paz2a.

2Me ha parecido bien declarar las señales y maravillas que ha hecho conmigo el Dios Altísimoa.

3¡Cuán grandes son sus señales,

y cuán poderosas sus maravillasa!

Su reino es un reino eterno,

y su dominio de generación en generaciónb.

41Yo, Nabucodonosor, estaba tranquilo en mi casa y prósperoa en mi palacio.

5Tuve1 un sueño que me hizo temblara; y estas fantasías, estando en mi cama, y las visiones de mi mente2 me aterraronb.

6Por lo cual di órdenes que trajeran ante mí a todos los sabios de Babilonia para que me dieran a conocer la interpretación del sueñoa.

7Entonces vinieron los magos1, los encantadores, los caldeos2 y los adivinos y les3 conté el sueño; pero no pudieron darme su interpretacióna.

8Pero al fin vino ante mí Daniel, cuyo nombre es Beltsasara, como el nombre de mi dios, en quien está el espíritu de los dioses santos1b, y yo le2 conté el sueño, diciendo:

9«Oh Beltsasar, jefe de los magos, ya que sé que en ti está el espíritu de los dioses santosa y que ningún misteriob te confunde, declárame las visiones del sueño que he visto, y su interpretaciónc.

10»Y las visiones de mi mente1, que vi estando en mi camaa, fueron así:

Vi un árbol en medio de la tierra,

cuya altura era muy grandeb.

11»El árbol creció y se hizo fuerte,

su copa1 llegaba hasta el cieloa,

y era visible desde los confines de la tierra.

12»Su follaje era hermosoa y su fruto abundante,

y en él había alimento para todos.

Debajo de él hallaban sombrab las bestias del campo,

las aves del cielo hacían morada en sus ramasc,

y de él se alimentaban todos los seres vivientes1.

13»En las visiones de mi mente1 que vi estando en mi camaa, he aquí, un vigilante, un santob, descendió del cieloc.

14»Clamando fuertemente, dijo así:

“Derribad el árbol, cortad sus ramasa,

arrancad su follaje, desparramad su fruto;

huyan las bestias que están debajo de élb,

y las aves de sus ramas.

15“Pero dejad en tierra el tocón1 con2 sus raícesa,

con ataduras de hierro y bronce

entre la hierba del campo;

que se empape con el rocío del cielo,

y comparta3 con las bestias la4 hierba de la tierra.

16“Sea cambiado su corazón de hombre,

y séale dado corazón de bestia,

y pasen sobre él siete tiempos1a.

17“Esta sentencia es por decreto de los vigilantes,

y la orden es por decisión de los santos,

con el fin de que sepan los vivientes

que el Altísimo domina sobre el reino de los hombres,

y se lo da a quien le placea,

y pone sobre él al más humilde de los hombresb”.

18»Este es el sueño que yo, el rey Nabucodonosor, he tenido1. Y tú, Beltsasar, dime su interpretación, ya que ninguno de los sabios de mi reino ha podido darme a conocer su interpretacióna; pero tú puedes, porque el espíritu de los dioses santos está en tib».

19Entonces Daniel, a quien llamaban Beltsasar, se quedó atónito por un momento, y le turbaron sus pensamientosa. El rey habló, y dijo: «Beltsasar, no dejes que el sueño ni su interpretación te turbenb».” Beltsasar respondió, y dijo: «Señor míoc; sea el sueño para los que te odian, y su interpretación para tus adversariosd.

20»El árbol que viste, que se hizo fuerte y corpulento, cuya copa1 llegaba hasta el cielo y que era visible en toda la tierraa,

21y cuyo follaje era hermoso y su fruto abundante, y en el que había alimento para todos, debajo del cual moraban las bestias del campo y en cuyas ramas anidaban las aves del cielo,

22eres tú, oh rey, que te has hecho grande y fuerte, y tu grandeza ha crecido y ha llegado hasta el cielo, y tu dominioa hasta los confines de la tierrab.

23»Y en cuanto al vigilante, al santo que el rey vio, que descendía del cielo y decía: ‘Derribad el árbol y destruidlo, pero dejad el tocón con1 sus raíces en la tierra, con ataduras de hierro y bronce en la hierba del campo, y que se empape con el rocío del cielo, y que comparta2 con las bestias del campoa, hasta que pasen sobre él siete tiempos3b”,

24esta es la interpretación, oh rey, y este es el decreto del Altísimo que ha venido sobre mi señor el reya:

25Serás echado de entre los hombres, y tu morada estará con las bestias del campo, y te darán hierba para comer como al ganado, y serás empapado con el rocío del cielo; y siete tiempos1 pasarán sobre ti, hasta que reconozcas que el Altísimo domina sobre el reino de los hombres y que lo da a quien le placea.

26»Y en cuanto a la…

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Footnotes

  1. 1O, imagen, y así en el resto del cap.
  2. 2Un codo equivale a 45 cm.
  3. 1O, cítara, y así en el resto del cap.
  4. 2O, lira triangular, y así en el resto del cap.
  5. 3O, una especie de arpa, y así en el resto del cap.
  6. 1O, en la misma hora
  7. 1Así en muchos y en algunas versiones antiguas; el omite: la gaita
  8. 1, Por tanto
  9. 2, comieron los pedazos de
  10. 1O, en la misma hora
  11. 1O, pantalones
  12. 2O, calzas
  13. 1, palabra
  14. 2O, severa
  15. 1, respondió y dijo
  16. 1, no hay daño en ellos
  17. 1, respondió, y
  18. 1, poder
  19. 2O, pantalones
  20. 3, cambio
  21. 1, y cambiaron la palabra
  22. 1, muladar
  23. 1Los vers. 1–3 aparecen en el texto arameo como 3:31–33
  24. 2O, vuestro bienestar
  25. 1En arameo, cap. 4:1
  26. 1, Vi
  27. 2, cabeza
  28. 1O, sacerdotes adivinos, y así en el vers. 9
  29. 2O, astrólogos
  30. 3, ante ellos
  31. 1O posiblemente, el espíritu del Dios santo, y así en el resto del cap.
  32. 2, ante él
  33. 1, cabeza
  34. 1O, altura
  35. 1, toda carne
  36. 1, cabeza
  37. 1O, cepa, y así en los vers. 23 y 26
  38. 2, de
  39. 3, sea su porción
  40. 4O, en la
  41. 1I.e., años
  42. 1, he visto
  43. 1O, altura
  44. 1, de
  45. 2, sea su porción
  46. 3I.e., años
  47. 1I.e., años

Cross references

  1. a1 Rey. 12:28; Isa. 46:6; Jer. 16:20; Dan. 2:31; Os. 2:8; 8:4; Hab. 2:19
  2. bDan. 2:48; 3:30
  3. aDan. 3:3, 27; 6:1–7
  4. aDan. 3:7; 4:1; 6:25
  5. aDan. 3:7, 10, 15
  6. aJer. 29:22; Ezeq. 22:18–22; Dan. 3:11, 15, 21; 6:7; Mat. 13:42, 50; Apoc. 9:2; 14:11
  7. aDan. 2:2, 10; 4:7
  8. bEsd. 4:12–16; Est. 3:8, 9; Dan. 6:12, 13
  9. aDan. 2:4; 5:10; 6:6, 21
  10. aEst. 3:12–14; Dan. 3:4–7, 15; 6:12
  11. aDan. 2:49
  12. aDan. 2:12; 3:19
  13. aIsa. 46:1; Jer. 50:2; Dan. 3:1; 4:8
  14. aDan. 3:5
  15. bDan. 3:6
  16. cEx. 5:2; Isa. 36:18–20; Dan. 2:47
  17. aDan. 1:7; 3:12
  18. a1 Sam. 17:37; Miq. 7:7; 2 Cor. 1:10
  19. bJob 5:19; Sal. 27:1, 2; Isa. 26:3, 4; Jer. 1:8; 15:20, 21
  20. aJos. 24:15; 1 Rey. 19:14, 18; Isa. 51:12, 13; Dan. 3:28
  21. bHeb. 11:25
  22. aEst. 7:7; Dan. 3:13
  23. aDan. 3:27
  24. aEx. 12:33; Dan. 2:15
  25. aIsa. 43:2
  26. aSal. 91:3–9; Isa. 43:2; Jer. 1:8, 19; 15:21
  27. aDan. 3:17; 4:2
  28. bDeut. 4:20; 1 Rey. 8:51; Jer. 11:4
  29. aDan. 3:2, 3
  30. bDan. 3:21
  31. cIsa. 43:2; Heb. 11:34
  32. aDan. 2:47; 3:15–17
  33. bSal. 34:7, 8; Isa. 37:36; Dan. 3:25; 6:22; Hech. 5:19; 12:7
  34. cSal. 22:4, 5; 40:4; 84:12; Isa. 12:2; 26:3, 4; 50:10; Jer. 17:7
  35. dDan. 3:16–18
  36. aDan. 6:26
  37. bDan. 1:7, 19; 2:17, 49; 3:12
  38. cEsd. 6:11; Dan. 2:5
  39. dDan. 2:47; 3:15
  40. aDan. 2:49; 3:12
  41. aEsd. 4:17; Dan. 6:25
  42. aDan. 3:26; 4:17, 24, 25, 32, 34
  43. aSal. 77:19; 105:27; Isa. 25:1; Dan. 6:27
  44. bDan. 2:44; 4:34; 6:26
  45. aSal. 30:6; Isa. 47:7, 8
  46. aDan. 2:3
  47. bDan. 2:1, 28; 4:10, 13
  48. aGén. 41:8; Dan. 2:2
  49. aGén. 41:8; Isa. 44:25; Jer. 27:9, 10; Dan. 2:7, 10, 27; 5:7
  50. aDan. 1:7; 2:26; 5:12
  51. bDan. 4:9, 18; 5:11, 14
  52. aGén. 41:38; Dan. 1:20; 2:48; 4:8; 5:11
  53. bEzeq. 28:3; Dan. 2:47
  54. cGén. 41:15; Dan. 2:4, 5
  55. aDan. 4:5
  56. bEzeq. 31:3, 6
  57. aDeut. 9:11; Dan. 4:21, 22
  58. aEzeq. 31:7
  59. bLam. 4:20
  60. cJer. 27:6; Ezeq. 17:23; 31:6; Mat. 13:32; Luc. 13:19
  61. aDan. 7:1
  62. bDeut. 33:2; Sal. 89:7; Dan. 8:13
  63. cDan. 4:17, 23
  64. aEzeq. 31:10–14; Dan. 4:23; Mat. 3:10; 7:19; Luc. 13:7–9
  65. bEzeq. 31:12, 13; Dan. 4:12
  66. aJob 14:7–9
  67. aDan. 4:23, 25, 32
  68. aSal. 9:16; 83:18; Jer. 27:5–7; Dan. 2:21; 4:25; 5:18, 19
  69. b1 Sam. 2:8; Dan. 11:21
  70. aGén. 41:8, 15; Dan. 4:7; 5:8, 15
  71. bDan. 4:8, 9
  72. aJer. 4:19; Dan. 7:15, 28; 8:27; 10:16, 17
  73. b1 Sam. 3:17; Dan. 4:4, 5
  74. c2 Sam. 18:31; Dan. 4:24; 10:16
  75. d2 Sam. 18:32
  76. aDan. 4:10–12
  77. a2 Sam. 12:7; Dan. 2:37, 38
  78. bJer. 27:6, 7
  79. aDan. 4:14, 15
  80. bDan. 4:16
  81. aJob 40:11, 12; Sal. 107:40
  82. aSal. 83:18; Jer. 27:5; Dan. 2:37; 4:2, 17, 33; 5:21