Logos Bible Study

1º Reyes 3

La Biblia de las AméricasOther versions

Spanish

Arabic

Czech

English

French

German

Hebrew

Hungarian

Italian

Korean

Latin

Portuguese

Russian

Simplified Chinese

Traditional Chinese

Capitulo 3

Salomón se emparentó con Faraón, rey de Egipto, pues tomó la hija de Faraón y la trajo a la ciudad de Davida mientras acababa de edificar su casa, la casa del Señorb y la muralla alrededor de Jerusalénc.

2Solo que el pueblo sacrificaba en los lugares altosa, porque en aquellos días aún no se había edificado casa al nombre del Señor.

Sabiduría de Salomón

3aSalomón amaba al Señorb, andando en los estatutos de su padre Davidc, aunque1 sacrificaba y quemaba incienso en los lugares altos.

4El rey fue a Gabaóna a sacrificar allí, porque ese era el lugar alto principalb. Salomón ofreció mil holocaustos sobre ese altar.

5Y en Gabaón el Señor se apareció a Salomóna de noche en sueñosb, y Dios le dijo: Pide lo que quieras que yo te déc.

6Entonces Salomón dijo: Tú has usado de gran misericordia con tu siervo David mi padrea, según él anduvo delante de ti con fidelidad, justicia y rectitud de corazón hacia tib; y has guardado para él esta gran misericordia, en que le has dado un hijo que se siente en su trono, como sucede hoyc.

7Y ahora, Señor Dios mío, has hecho a tu siervo rey en lugar de mi padre Davida, aunque soy un muchachob y no sé cómo salir ni entrarc.

8Tu siervo está en medio de tu pueblo al cual escogistea, un pueblo inmenso que no se puede numerar ni contar por su multitudb.

9Da, pues, a tu siervo un corazón con entendimiento1 para juzgar a tu pueblo y para discernir entre el bien y el mala. Pues ¿quién será capaz de juzgar a este pueblo tuyo tan grande2b?

10Y fue1 del agrado a los ojos del Señor que Salomón pidiera esto.

11Y Dios le dijo: Porque has pedido esto y no has pedido para ti larga vida1a, ni has pedido para ti riquezas, ni has pedido la vida de tus enemigos, sino que has pedido para ti inteligencia para administrar2 justicia,

12he aquí, he hecho conforme a tus palabrasa. He aquí, te he dado un corazón sabio y entendido, de modo que no ha habido ninguno como tú antes de ti, ni se levantará ninguno como tú después de tib.

13También te he dado lo que no has pedido, tanto riquezas como gloriaa, de modo que no habrá entre los reyes ninguno como tú en todos tus díasb.

14Y si andas en mis caminos, guardando mis estatutos y mis mandamientos como tu padre David anduvo, entonces prolongaré tus díasa.

15Salomón se despertó y vio que había sido un sueñoa. Entró en Jerusalén y se puso delante del arca del pacto del Señor; ofreció holocaustos e hizo ofrendas de paz, y también dio un banquete para todos sus siervosb.

16Por ese tiempo dos mujeres que eran rameras, vinieron al rey y se presentaron delante de él.

17Y una de las mujeres dijo: Oh, mi señor, yo y esta mujer vivimos en la misma casa; y yo di a luz estando con ella en la casa.

18Y sucedió que al tercer día después de dar yo a luz, esta mujer también dio a luz; estábamos juntas, nadie de fuera estaba con nosotras en la casa, solamente nosotras dos1.

19Y el hijo de esta mujer murió durante la noche, porque ella se durmió sobre él.

20Entonces ella se levantó a medianoche, tomó a mi hijo de mi lado mientras tu sierva estaba dormida y lo puso en su regazo, y a su hijo muerto lo puso en mi regazo.

21Cuando me levanté al amanecer para dar el pecho a mi hijo, he aquí que estaba muerto; pero cuando lo observé con cuidado por la mañana, vi que no era mi hijo, el que yo había dado a luz.

22Entonces la otra mujer dijo: No, pues mi hijo es el que vive y tu hijo es el muerto. Pero la primera mujer dijo1: No, tu hijo es el muerto y mi hijo es el que vive. Así hablaban ellas delante del rey.

23Entonces el rey dijo: Esta dice: «Este es mi hijo que está vivo y tu hijo es el muerto»; y la otra1 dice: «No, porque tu hijo es el muerto y mi hijo es el que vive».

24Y el rey dijo: Traedme una espada. Y trajeron una espada al rey.

25Entonces el rey dijo: Partid al niño vivo en dos, y dad la mitad a una y la otra mitad a la otra.

26Entonces la mujer de quien era el niño vivo habló al rey, pues estaba profundamente conmovida1a por su hijo, y dijo: Oh, mi señor, dale a ella el niño vivo, y de ninguna manera lo mates. Pero la otra decía: No será ni mío ni tuyo; partidlo.

27Entonces el rey respondió y dijo: Dad el niño vivo a la primera mujer1, y de ninguna manera lo matéis. Ella es la madre.

28Cuando todo Israel oyó del juicio que el rey había pronunciado1, temieron al rey, porque vieron que la sabiduría de Dios estaba en él para administrar2 justiciaa.

Read in Logos

Footnotes

  1. 1, solamente
  2. 1, que oiga
  3. 2, pesado
  4. 1, el asunto fue
  5. 1, muchos días
  6. 2, oír
  7. 1, nosotras dos en la casa
  8. 1, ésta estaba diciendo
  9. 1, ésta
  10. 1, su compasión se encendió
  11. 1, a ella
  12. 1, juzgado
  13. 2, hacer

Cross references

  1. a1 Rey. 7:8; 9:16, 24; 2 Crón. 8:11
  2. b1 Rey. 7:1; 9:10
  3. c1 Rey. 9:15
  4. aLev. 17:3–5; Deut. 12:2, 13, 14; 1 Rey. 22:43
  5. a1 Rey. 3:3–14; 2 Crón. 1:1–13
  6. bDeut. 6:5; 10:12, 13; 11:13; 30:16; Sal. 31:23; 145:20; 1 Cor. 8:3
  7. c1 Rey. 2:3; 9:4; 11:4, 6, 38
  8. a1 Crón. 16:39; 21:29; 2 Crón. 1:3
  9. bJos. 18:21–25
  10. a1 Rey. 9:2; 11:9
  11. bNúm. 12:6; Mat. 1:20; 2:13
  12. cJuan 15:7
  13. a2 Sam. 7:8–17; 2 Crón. 1:8
  14. b1 Rey. 9:4
  15. c1 Rey. 1:48
  16. a1 Crón. 22:9–13
  17. b1 Crón. 29:1; Jer. 1:6, 7
  18. cNúm. 27:17
  19. aEx. 19:6; Deut. 7:6
  20. bGén. 15:5; 22:17
  21. a2 Sam. 14:17; Heb. 5:14
  22. b2 Crón. 1:10; Sal. 72:1, 2; Prov. 2:3–9; Sant. 1:5
  23. aSant. 4:3
  24. a1 Jn. 5:14, 15
  25. b1 Rey. 4:29–31; 5:12; 10:23, 24; Ecl. 1:16
  26. aProv. 3:16
  27. b1 Rey. 4:21–24; 10:23, 27; Mat. 6:33; Ef. 3:20
  28. a1 Rey. 3:6; Sal. 91:16; Prov. 3:2
  29. aGén. 41:7
  30. b1 Rey. 8:65
  31. aGén. 43:30; Isa. 49:15; Jer. 31:20; Os. 11:8
  32. a1 Rey. 3:9, 11, 12; Dan. 1:17; Col. 2:2, 3