1º Reyes 13
La Biblia de las AméricasOther versions
Spanish
Arabic
Czech
English
- DARBY 1890 Darby Bible
- ASV American Standard Version
- AV 1873 The Cambridge Paragraph Bible of the Authorized English Version
- CSB Christian Standard Bible
- D-R Douay-Rheims Bible
- ESV English Standard Version
- GW GOD’S WORD Translation
- GNB Good News Translation
- HCSB The Holman Christian Standard Bible
- KJV 1900 King James Version
- LSB Legacy Standard Bible
- LEB The Lexham English Bible
- MSG The Message: The Bible in Contemporary Language
- NET The NET Bible
- NASB95 New American Standard Bible (1995)
- NCV New Century Version
- NIrV New International Reader’s Version (1998)
- NIV New International Version (2011)
- NKJV The New King James Version
- NLT New Living Translation
- NRSVue New Revised Standard Version: Updated Edition
- RSV The Revised Standard Version
- RSVCE The Revised Standard Version, Catholic Edition
- TNIV Today’s New International Version
- YLT Young’s Literal Translation
French
German
Hebrew
Hungarian
Italian
Korean
Latin
Portuguese
Russian
Simplified Chinese
Traditional Chinese
Capitulo 13
Jeroboam y el hombre de Dios
Y he aquí, un hombre de Dios fue de Judá a Betel por palabra del Señora, cuando Jeroboam estaba junto al altar para quemar inciensob.
2Y clamó contra el altar por palabra del Señora, y dijo: Oh altar, altar, así dice el Señor: «He aquí, a la casa de David le nacerá un hijo, que se llamará Josías; y él sacrificará sobre ti a los sacerdotes de los lugares altos que queman incienso sobre ti, y sobre ti serán quemados huesos humanosb».
3Aquel mismo día dio una señal1, diciendo: Esta es la señal1 de que el Señor ha habladoa: «He aquí, el altar se romperá y las cenizas2 que están sobre él se derramarán».
4Y aconteció que cuando el rey oyó la palabra que el hombre de Dios había clamado contra el altar de Betel, extendió1 su mano desde el altar, diciendo: ¡Prendedlo! Pero la mano que extendió contra él se secó, de modo que no podía volverla hacia sí.
5Y el altar se rompió y las cenizas1 se derramaron del altar, conforme a la señal2 que el hombre de Dios había dado por palabra del Señor.
6El rey respondió, y dijo al hombre de Dios: Te ruego que supliques al1 Señor tu Dios, y ores por mí, para que mi mano me sea restauradaa. El hombre de Dios suplicó al2 Señorb y la mano del rey le fue restaurada, y quedó como antes.
7Entonces el rey dijo al hombre de Dios: Ven conmigo a casa y refréscate, y te daré una recompensaa.
8Pero el hombre de Dios dijo al rey: Aunque me dieras la mitad de tu casa no iría contigo, y no comería pan ni bebería agua en este lugara.
9Porque así se me ordenó por palabra del Señor, que me dijo1: «No comerás pan, ni beberás agua, ni volverás por el camino que fuiste».
10Y se fue por otro camino, no regresó por el camino por donde había ido a Betel.
El profeta y el hombre de Dios
11Moraba entonces en Betel un anciano profeta; y sus hijos fueron y le contaron1a todo lo que el hombre de Dios había hecho aquel día en Betel; las palabras que él había hablado al rey, las contaron también a su padre.
12Y su padre les dijo: ¿Por dónde se fue?1 Y sus hijos le mostraron2 el camino por donde se había ido el hombre de Dios que había venido de Judá.
13Entonces dijo a sus hijos: Aparejadme el asno. Le aparejaron el asno, se montó sobre él,
14y fue tras el hombre de Dios; lo halló sentado debajo de una encina1, y le dijo: ¿Eres tú el hombre de Dios que vino de Judá? Y él respondió: Yo soy.
15Entonces le dijo: Ven conmigo a casa y come pan.
16Y él respondió: No puedo volver contigo ni ir contigo; tampoco comeré pan ni beberé agua contigo en este lugara.
17Porque me vino un mandato1 por palabra del Señora: «No comerás pan ni beberás agua allí, ni volverás por el camino que fuiste».
18Y el otro le respondió: Yo también soy profetaa como tú, y un ángelb me habló por palabra del Señor, diciendo: «Tráelo contigo a tu casa, para que coma pan y beba agua». Pero le estaba mintiendoc.
19Entonces se volvió con él, comió pan en su casa y bebió agua.
20Y sucedió que cuando ellos estaban a la mesa, la palabra del Señor vino al profeta que le había hecho volver;
21y él clamó al hombre de Dios que vino de Judá, diciendo: Así dice el Señor: «Porque has desobedecido el mandato1 del Señor, y no has guardado el mandamiento que el Señor tu Dios te ha ordenado,
22sino que has vuelto y has comido pan y bebido agua en el lugar del cual Él te dijo: “No comerás pan ni beberás agua”, tu cadáver no entrará en el sepulcro de tus padres».
23Y sucedió que después de haber comido pan y de haber bebido agua, aparejó el asno para él, para el profeta que había hecho volver.
24Y cuando este había partido, un león lo encontró en el camino y lo matóa, y su cadáver quedó tirado en el camino y el asno estaba junto a él; también el león estaba junto al cadáver.
25Y he aquí, pasaron unos hombres y vieron el cadáver tirado en el camino y el león que estaba junto al cadáver; y fueron y lo dijeron en la ciudad donde vivía el anciano profetaa.
26Y cuando el profeta que le había hecho volver del camino lo oyó, dijo: Es el hombre de Dios, que desobedeció el mandato1 del Señor; por tanto el Señor lo ha entregado al león que lo ha desgarrado y matado, conforme a la palabra que el Señor le había hablado.
27Entonces habló a sus hijos, diciendo: Aparejadme el asno. Y se lo aparejaron.
28Fue y halló el cadáver tirado en el camino, y el asno y el león estaban junto al cadáver; el león no había comido el cadáver ni desgarrado el asno.
29El profeta levantó el cadáver del hombre de Dios, lo puso sobre el asno y lo trajo. Vino a la ciudad del anciano profeta para hacer duelo por él y enterrarlo.
30Puso el cadáver en su propio sepulcro, e hicieron duelo por él, diciendo: ¡Ay, hermano míoa!
31Y sucedió que después de haberlo enterrado, habló a sus hijos, diciendo: Cuando yo muera, enterradme en el sepulcro donde está enterrado el hombre de Dios; poned mis huesos junto a sus huesosa.
32Porque ciertamente sucederá lo que él clamó por palabra del Señor contra el altara en Betel y contra todas las casas de los lugares altosb que están en las ciudades de Samariac.
33Después de este hecho Jeroboam no se volvió de su mal camino, sino que volvió a hacer sacerdotes para los lugares altos de entre el1 pueblo; al que lo deseaba lo investía2 para que fuera sacerdotea de los lugares altosb.
34Y1 esto fue motivo de pecado para la casa de Jeroboama, por lo que fue borrada y destruida de sobre la faz de la tierrab.
Footnotes
- 1, maravilla
- 2, cenizas de sebo
- 1, Jeroboam extendió
- 1, cenizas de sebo
- 2, maravilla
- 1, suavices el rostro del
- 2, suavizó el rostro del
- 1, diciendo
- 1, su hijo fue y le contó
- 1, ¿Dónde está este camino por el que fue?
- 2Así en algunas versiones antiguas; en el , habían visto
- 1O, un terebinto
- 1, una palabra
- 1, te has rebelado contra la boca
- 1, se rebeló contra la boca
- 1, de los extremos del
- 2, llenaba su mano
- 1, Y por
Cross references
- a1 Rey. 12:22; 2 Rey. 23:17
- b1 Rey. 12:33
- a1 Rey. 13:32
- b2 Rey. 23:15, 16
- aEx. 4:1–5; Jue. 6:17; Isa. 38:7; Juan 2:18; 1 Cor. 1:22
- aEx. 8:8, 28; 9:28; 10:17; Hech. 8:24; Sant. 5:16
- bLuc. 6:27, 28
- a1 Sam. 9:7, 8; 2 Rey. 5:15
- aNúm. 22:18; 24:13; 1 Rey. 13:16, 17
- a1 Rey. 13:25; 2 Rey. 23:18
- a1 Rey. 13:8, 9
- a1 Rey. 20:35
- aMat. 7:15; 1 Jn. 4:1
- bGál. 1:8
- cProv. 12:19, 22; 19:5; Jer. 29:31, 32; Ezeq. 13:8, 9; 1 Tim. 4:1, 2
- a1 Rey. 20:36
- a1 Rey. 13:11
- aJer. 22:18
- aRut 1:17; 2 Rey. 23:17, 18
- a1 Rey. 13:2
- bLev. 26:30; 1 Rey. 12:31
- c1 Rey. 16:24; Juan 4:5; Hech. 8:14
- aJue. 17:5
- b1 Rey. 12:31, 32
- a1 Rey. 12:30; 2 Rey. 17:21
- b1 Rey. 14:10; 15:29, 30
Copyright 1986, 1995, 1997 The Lockman Foundation