Proverbios 21
La Palabra: El Mensaje de Dios para míOther versions
Spanish
Arabic
Czech
English
- DARBY 1890 Darby Bible
- ASV American Standard Version
- AV 1873 The Cambridge Paragraph Bible of the Authorized English Version
- CSB Christian Standard Bible
- D-R Douay-Rheims Bible
- ESV English Standard Version
- GW GOD’S WORD Translation
- GNB Good News Translation
- HCSB The Holman Christian Standard Bible
- KJV 1900 King James Version
- LSB Legacy Standard Bible
- LEB The Lexham English Bible
- MSG The Message: The Bible in Contemporary Language
- NET The NET Bible
- NASB95 New American Standard Bible (1995)
- NCV New Century Version
- NIrV New International Reader’s Version (1998)
- NIV New International Version (2011)
- NKJV The New King James Version
- NLT New Living Translation
- NRSVue New Revised Standard Version: Updated Edition
- RSV The Revised Standard Version
- RSVCE The Revised Standard Version, Catholic Edition
- TNIV Today’s New International Version
- YLT Young’s Literal Translation
French
German
Hebrew
Hungarian
Italian
Korean
Latin
Portuguese
Russian
Simplified Chinese
Traditional Chinese
La mente del rey es una acequia
que el Señor dirige a donde quiere.
Una persona puede considerar intachable su conducta,
pero el Señor juzga las intenciones.
Practicar la justicia y el derecho
es para el Señor preferible al sacrificio.
Ojos altivos, mente arrogante
y malvados que triunfan, todo ello es detestable.
Proyectos diligentes, ganancia cierta;
los apresurados, pobreza segura.
Amasar fortuna con lengua engañosa
es ilusión fugaz y riesgo de muerte.
La violencia arrastra a los malvados
pues se niegan a observar el derecho.
Retorcido es el camino del canalla,
claro es el honrado en su actuación.
Mejor es vivir en rincón de buhardilla
que en amplia mansión con mujer pendenciera.
El malvado respira maldad,
no siente compasión de su prójimo.
El castigo del cínico hace sabio al incauto;
con la instrucción del sabio, adquiere saber.
El justo observa la casa del malvado
y mira cómo se precipita en la desgracia.
Quien cierra su oído a los gritos del pobre
no obtendrá respuesta cuando clame.
Regalo en secreto amansa la cólera,
obsequio discreto aplaca el furor.
Cuando se cumple el derecho, el justo se alegra
y los malhechores se echan a temblar.
Quien se desvía del camino de la sensatez
irá a parar al reino de las sombras.
El que ama el placer se empobrece,
quien ama vino y perfumes no se hará rico.
El malvado pagará por el justo,
el desleal por los honrados.
Mejor es vivir en el desierto
que con mujer pendenciera y quisquillosa.
Valiosos tesoros y perfumes en la casa del sabio,
pero el necio los dilapida.
El que busca justicia y bondad
encontrará vida y fama.
El sabio asaltará una ciudad fortificada,
derribará el alcázar que la protege.
Quien mide sus palabras
guarda su vida de aprietos.
El insolente es arrogante y fanfarrón,
actúa con orgullo desmedido.
De deseos se consume el perezoso,
pues sus manos no quieren trabajar.
Todo el día está el malvado codiciando,
el justo da y no escatima.
Sacrificio de malvados es abominable,
y más si se ofrece con doblez.
Testigo falso perecerá,
quien sabe escuchar siempre podrá hablar.
El malvado se porta con descaro,
el honrado actúa con seguridad.
No hay sabiduría, ni inteligencia,
ni consejo que pueda enfrentarse al Señor.
Preparamos el caballo para la batalla,
pero el Señor da la victoria.
Copyright 2011 Sociedad Bíblica de España