Mateo 22:23–34
La Palabra: El Mensaje de Dios para míOther versions
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LA CUESTIÓN DE LA RESURRECCIÓN
Aquel mismo día se acercaron a Jesús unos saduceos que, al no creer en la resurrección, le hicieron esta pregunta:
— Maestro, Moisés mandó: Si un hombre casado muere sin haber tenido hijos, su hermano deberá casarse con la viuda para dar descendencia al hermano difunto. Pues bien, entre nosotros hubo una vez siete hermanos; el primero de ellos, que estaba casado, murió sin haber tenido descendencia, por lo cual su viuda se casó con el hermano siguiente. Pero lo mismo le sucedió al segundo, y luego al tercero, y así hasta los siete. La última en morir fue la mujer. Así pues, en la resurrección, ¿de cuál de los siete hermanos será esposa, si todos estuvieron casados con ella?
Jesús les contestó:
— Están muy equivocados, porque ustedes ni conocen las Escrituras ni tienen idea del poder de Dios. En la resurrección ya no habrá matrimonios, sino que todos serán como los ángeles que están en el cielo. En cuanto a la resurrección de los muertos, ¿no han leído ustedes que Dios dijo: Yo soy el Dios de Abrahán, el Dios de Isaac y el Dios de Jacob? Pues bien, él es Dios de vivos y no de muertos.
Escuchando a Jesús, la gente se quedaba admirada de su enseñanza.
EL MANDAMIENTO MÁS IMPORTANTE
Cuando los fariseos oyeron que Jesús había hecho callar a los saduceos, se reunieron en torno a él
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