Daniel 10:13–21
La Palabra: El Mensaje de Dios para míOther versions
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Pero el príncipe del reino de Persia me ha opuesto resistencia durante veintiún días. Menos mal que Miguel, uno de los primeros príncipes, acudió en mi ayuda, pues yo estaba retenido junto a los reyes de Persia. Pero ahora he podido venir a explicarte lo que sucederá a tu pueblo en los últimos días, pues la visión se refiere a un tiempo todavía por llegar.
Mientras me dirigía estas palabras, di con mi rostro en tierra y enmudecí. Pero alguien que parecía un hombre tocó mis labios; entonces abrí la boca y comencé a hablar. Dije al que estaba frente a mí:
— Señor, me siento invadido por la angustia a causa de la visión, y me he quedado sin fuerzas. ¿Cómo podrá tu siervo hablar contigo, Señor? Las fuerzas me han abandonado y casi no puedo respirar.
El que parecía un hombre me tocó y me devolvió las fuerzas. Después me dijo:
— No temas, pues eres muy apreciado. La paz sea contigo. Ahora sé fuerte y ten ánimo.
Mientras me hablaba, sentí que recuperaba las fuerzas y dije:
— Puedes hablar, Señor, pues me has devuelto las fuerzas.
Entonces me preguntó:
— ¿Sabes por qué he venido hasta ti? Pronto volveré a luchar contra el príncipe de Persia; cuando me vaya, llegará el príncipe de Grecia. Pero antes te revelaré lo que está escrito en el Libro de la Verdad. No hay nadie que me ayude a luchar contra esos príncipes, salvo Miguel, el Príncipe de ustedes.
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