Abdías 1–10
La Palabra: El Mensaje de Dios para míOther versions
Spanish
Arabic
Czech
English
- DARBY 1890 Darby Bible
- ASV American Standard Version
- AV 1873 The Cambridge Paragraph Bible of the Authorized English Version
- CSB Christian Standard Bible
- D-R Douay-Rheims Bible
- ESV English Standard Version
- GW GOD’S WORD Translation
- GNB Good News Translation
- HCSB The Holman Christian Standard Bible
- KJV 1900 King James Version
- LSB Legacy Standard Bible
- LEB The Lexham English Bible
- MSG The Message: The Bible in Contemporary Language
- NET The NET Bible
- NASB95 New American Standard Bible (1995)
- NCV New Century Version
- NIrV New International Reader’s Version (1998)
- NIV New International Version (2011)
- NKJV The New King James Version
- NLT New Living Translation
- NRSVue New Revised Standard Version: Updated Edition
- RSV The Revised Standard Version
- RSVCE The Revised Standard Version, Catholic Edition
- YLT Young’s Literal Translation
French
German
Hebrew
Hungarian
Italian
Korean
Latin
Portuguese
Russian
Simplified Chinese
Traditional Chinese
ENCABEZAMIENTO
Visión de Abdías. Esto ha dicho el Señor Dios acerca de Edom:
Hemos oído un mensaje del Señor
y un heraldo ha sido enviado a las naciones:
“¡Arriba! ¡Alcémonos en son de guerra contra ella!”.
ACUSACIÓN Y CASTIGO CONTRA EDOM
Te he hecho la más pequeña entre las naciones,
eres lo más despreciable.
La soberbia de tu corazón te ha engañado;
tú, que habitas en lugares rocosos,
asentada sobre las alturas,
dices en tu corazón:
“¿Quién me derribará por tierra?”.
Pues aunque te eleves como el águila
y entre las estrellas pongas tu nido,
de allí te derribaré —oráculo del Señor—.
Si vinieran a ti ladrones
o salteadores nocturnos,
¿robarían más de lo preciso?
Si vinieran a ti vendimiadores,
¿no te dejarían algún racimo?
En cambio, ¡cómo ha sido expoliado Esaú
y saqueados sus tesoros más ocultos!
Hasta la frontera te han empujado
todos tus aliados traicionándote;
tus mejores amigos
se han enseñoreado de ti;
los que compartían tu mesa
han tendido una trampa a tus pies.
¡Ya no queda sabiduría en Edom!
Porque, efectivamente, aquel día
—oráculo del Señor—
acabaré con los sabios de Edom
y con el entendimiento del monte de Esaú.
Tus guerreros, Temán, se acobardarán,
y en la masacre perecerá
hasta el último varón del monte de Esaú.
Por tu violencia contra Jacob, tu hermano,
serás humillado y exterminado para siempre.
Copyright 2011 Sociedad Bíblica de España