2 Tesalonicenses 3
La Palabra: El Mensaje de Dios para míOther versions
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FIDELIDAD DE DIOS
Por lo demás, hermanos, rueguen por nosotros para que la palabra del Señor prosiga el avance glorioso que ha conocido en Tesalónica. Rueguen también para que el Señor nos libre de la gente insolente y malvada, porque no todos aceptan la fe. ¡Pero el Señor es fiel! Él los hará fuertes y los librará del maligno. Gracias a él podemos confiar en que ustedes cumplen y cumplirán lo que les hemos inculcado. Que el Señor, pues, encamine sus corazones para que amen a Dios y esperen a Cristo sin desfallecer.
LA OBLIGACIÓN DEL TRABAJO
Finalmente, hermanos, esto es lo que les mandamos en nombre de Jesucristo, el Señor: que se mantengan apartados de todo hermano que viva ociosamente y no siga la tradición que ha recibido de nosotros. Conocen ustedes perfectamente cómo pueden imitarnos, pues no vivimos ociosamente entre ustedes ni comimos de balde el pan de nadie. Al contrario, trabajamos día y noche hasta casi extenuarnos, con el fin de no ser gravosos a ninguno de ustedes. ¡Y teníamos derecho a ello! Pero quisimos ofrecerles un ejemplo que imitar.
Estando entre ustedes les inculcamos ya esta norma: el que no quiera trabajar, que tampoco coma. Y es que nos hemos enterado de que algunos viven ociosamente entre ustedes: en lugar de trabajar, se entrometen en todo. De parte de Jesucristo, el Señor, los instamos y exhortamos a que trabajen y coman su propio pan sin perturbar a nadie. En cuanto a ustedes, hermanos, no se canssen de hacer el bien. Y si alguien no hace caso a lo que les decimos en esta carta, tomen nota de él y háganle el vacío, a ver si se avergüenza. Pero no lo traten como enemigo; corríjanlo, más bien, como a un hermano.
CONCLUSIÓN (3:16–17)
BENDICIÓN Y SALUDO FINAL
Que el Señor de la paz les conceda la paz siempre y en todas sus formas. El Señor esté con todos ustedes. El saludo es de mi puño y letra. Así firmo yo, Pablo, en todas mis cartas; esta es mi letra. La gracia de nuestro Señor Jesucristo esté con todos ustedes.
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