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1 Juan 5

La Palabra: El Mensaje de Dios para míOther versions

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LA FE QUE VENCE AL MUNDO

Si creemos que Jesús es el Cristo, somos hijos de Dios. Ahora bien, no es posible amar al padre sin amar también al que es hijo del mismo padre. Y conocemos que estamos amando a los hijos de Dios, cuando de veras amamos a Dios cumpliendo sus mandamientos, puesto que amar a Dios consiste en cumplir sus mandamientos. No se trata, por lo demás, de preceptos insoportables, ya que los hijos de Dios están equipados para vencer al mundo. Nuestra fe, en efecto, es la que vence al mundo, pues quien cree que Jesús es el Hijo de Dios, triunfará sobre el mundo. Jesucristo ha venido con agua y sangre*; no sólo con el agua, sino con el agua y la sangre. Y el Espíritu, que es la verdad, da testimonio de esto. Porque los testigos* son tres: el Espíritu, el agua y la sangre. Y los tres están de acuerdo. Nosotros aceptamos testimonios humanos; pues bien, el testimonio de Dios es mucho más digno de crédito y consiste en haber declarado a favor de su Hijo. Por eso, si creemos en el Hijo de Dios, es que hemos aceptado el testimonio de Dios. Pero quien no se fía de Dios ni presta crédito al testimonio que él ha dado en favor de su Hijo, está acusando a Dios de mentiroso. Y lo que se testifica es que Dios nos ha dado la vida eterna y que esa vida está en su Hijo. Quien vive unido al Hijo, tiene la vida; quien no vive unido al Hijo de Dios, no tiene la vida.

CONCLUSIÓN (5:13–21)

VIDA Y MUERTE ETERNAS

A ustedes, los que creen en el Hijo de Dios, les he escrito todo esto para hacerles saber que poseen la vida eterna. Tenemos plena confianza en que, si algo pedimos a Dios tal y como él quiere, nos atenderá. Y si estamos seguros de que Dios siempre nos atiende, lo estamos también de conseguir lo que le pedimos.

Hay hermanos que cometen pecados que no llevan a la muerte. Debemos orar por ellos para que Dios les dé la vida. Pero sólo si se trata de pecados que no llevan a la muerte. En cambio, no mando rogar por quien comete el pecado que lleva a la muerte. Cierto que toda mala conducta es pecado, pero hay pecados que no llevan a la muerte.

EL HIJO DE DIOS NOS PROTEGE

En cuanto a nosotros, sabemos que todos los que han nacido de Dios no siguen pecando, pues el Hijo de Dios los protege* y los mantiene lejos del alcance del maligno. Sabemos también que somos de Dios, mientras que el mundo entero está sometido al maligno. Sabemos, en fin, que el Hijo de Dios ha venido y ha iluminado nuestras mentes para que conozcamos al Verdadero. Y nosotros estamos unidos al Verdadero y a su Hijo Jesucristo, que es Dios verdadero y vida eterna. Hijos míos, manténganse alejados de la idolatría.

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Footnotes

  1. *Signo indicativo de nota
  2. *con agua y sangre: Bastantes , entre ellos algunos de reconocido valor, al agua y a la sangre añaden el Espíritu.
  3. *los testigos: Varios de no mucho valor y muy tardíos añaden aquí el siguiente texto: los testigos en el cielo son tres: el Padre, la Palabra y el Espíritu Santo; y los tres son uno. Y tres son los que dan testimonio en la tierra: el Espíritu…
  4. *los protege: Según numerosos habría que traducir: el que ha nacido de Dios se protege a sí mismo.