Estudio bíblico Logos

Salmo 78:56–66

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Pero ellos lo pusieron a prueba,

se rebelaron contra el Dios Altísimo,

no respetaron sus mandamientos.

Lo abandonaron, lo traicionaron como sus padres,

se desviaron como un arco mal tensado.

Lo enfurecieron con sus altares,

con sus ídolos le dieron celos.

Dios lo oyó y se llenó de furia,

detestó intensamente a Israel.

Abandonó su morada en Siló,

la Tienda que tenía en medio de ellos.

Al cautiverio entregó su poder,

a manos del enemigo su gloria;

abandonó su pueblo a la espada,

se enfureció contra su heredad;

a sus jóvenes consumió el fuego,

no hubo cantos de boda para sus doncellas;

sus sacerdotes murieron a espada,

sus viudas no los lloraron.

Pero el Señor despertó como quien duerme,

cual guerrero aturdido por el vino,

y atacó a sus enemigos por la espalda,

los cubrió de una vergüenza eterna.

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