Estudio bíblico Logos

Salmo 41:2–12

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Feliz quien atiende al desvalido,

el Señor lo salvará en el día adverso.

El Señor lo protegerá,

le hará vivir feliz en esta tierra

y no lo dejará a merced del enemigo.

El Señor lo conforta en el lecho del dolor,

le devuelve la salud si está postrado.

Yo dije: “Señor, apiádate de mí;

cúrame, pues he pecado contra ti”.

Mis enemigos auguran mi desgracia:

“¿Cuándo morirá y desaparecerá su nombre?”.

Si uno viene a verme, habla fingiendo,

guarda para sí el engaño y al salir fuera lo cuenta.

Cuantos me odian murmuran juntos de mí,

maquinan contra mí una desgracia:

“Un mal devastador lo invade”,

se acostó y no volverá a levantarse

Hasta mi íntimo amigo en quien confiaba,

el que comía de mi pan, me ha traicionado.

Pero tú, Señor, apiádate de mí,

restabléceme, que yo les daré su merecido.

Por esto sé que me quieres:

mi enemigo no puede cantar victoria.

Leer en Logos
Psalm 41:1: Blessed is the one who considers the poor. In the day of trouble the LORD delivers him …