Estudio bíblico Logos

Salmo 119:89–112

La Palabra: El Mensaje de Dios para míOtras versiones

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Señor, tu palabra es eterna,

en los cielos permanece firme.

Tu fidelidad dura por generaciones,

tú fundaste la tierra y ella persiste.

Todo permanece según lo decretaste,

cuanto existe está a tu servicio.

Si tu ley no hiciera mis delicias,

habría perecido en mi dolor.

No olvidaré nunca tus preceptos,

pues con ellos me das vida.

Tuyo soy, sálvame,

que yo he buscado tus preceptos.

Los malvados pretenden destruirme,

mas yo sigo atento a tus mandatos.

He visto que todo lo perfecto es limitado,

pero es inabarcable tu mandato.

¡Cuánto amo tu ley!

Sobre ella medito todo el día.

Más sabio que mis rivales me hace tu mandato,

porque él está siempre conmigo.

Soy más docto que todos mis maestros,

porque tus mandamientos medito.

Soy más sensato que los ancianos,

porque guardo tus preceptos.

Aparto mis pies del mal camino

para así respetar tu palabra.

No me desvío de tus decretos,

pues tú mismo me has instruido.

¡Qué dulce a mi paladar es tu palabra,

en mi boca es más dulce que la miel!

Gracias a tus preceptos soy sensato,

por eso odio los senderos falsos.

Tu palabra es antorcha de mis pasos,

es la luz en mi sendero.

Hice un juramento y lo mantengo:

guardaré tus justos decretos.

Señor, es intenso mi dolor,

hazme vivir según tu promesa.

Acepta, Señor, las plegarias de mi boca

y enséñame tus decretos.

Siempre estoy en peligro,

pero no olvido tu ley.

Los malvados me tendieron una trampa,

pero yo no me aparté de tus preceptos.

Mi heredad perpetua

son tus mandamientos,

alegría de mi corazón.

He decidido cumplir tus normas,

mi recompensa será eterna.

Leer en Logos
Salmo 119:103: ¡CUÁN DULCES son a mi paladar tus PALABRAS!, SÍ, MÁS QUE LA MIEL A MI BOCA.