Salmo 29:1–30:13
La Palabra: El Mensaje de Dios para míOther versions
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LA VOZ DEL SEÑOR ES POTENTE
Salmo de David.
¡Hijos de Dios, aclamen al Señor,
aclamen su gloria y su poder!
¡Aclamen el nombre glorioso del Señor!
¡Adoren al Señor en el esplendor del Templo!
La voz del Señor domina las aguas,
el Dios de la gloria ha tronado,
el Señor domina las aguas caudalosas.
La voz del Señor es poderosa,
la voz del Señor es espléndida.
La voz del Señor quiebra los cedros,
quiebra el Señor los cedros del Líbano;
hace brincar al Líbano como un ternero
y al Sarión cual cría de búfalo.
La voz del Señor produce llamas ardientes;
la voz del Señor hace temblar el desierto,
el Señor hace temblar el desierto de Cadés.
La voz del Señor estremece a las ciervas
y arranca los árboles del bosque.
En su Templo todo dice ¡gloria!
El Señor reina sobre el diluvio;
el Señor, rey eterno, está en su trono.
El Señor fortalece a su pueblo,
el Señor bendice a su pueblo con la paz.
SALMO 30
A TI CLAMÉ Y ME CURASTE
Salmo. Canto para la consagración del Templo. De David.
Señor, te alabaré porque me has salvado
y no has dejado que mis enemigos se burlen de mí.
Señor Dios mío, a ti clamé y me curaste.
Señor, me libraste de ir al reino de los muertos,
me devolviste la vida cuando agonizaba.
Canten al Señor los que le son fieles,
alaben su santo nombre,
pues es pasajera su ira y eterna su bondad:
quien de noche se retira llorando,
por la mañana es un clamor de alegría.
Yo, sosegado, decía: “Nunca más sucumbiré”.
Señor, tu ayuda me exaltó cual monte poderoso,
pero ocultaste tu rostro y sentí miedo.
A ti, Señor, clamo; a mi Señor suplico.
¿Qué provecho hay en mi muerte,
en que yo baje a la tumba?
¿Podrá alabarte el polvo?
¿Anunciará él tu fidelidad?
¡Escucha, Señor, ten compasión de mí;
Señor, ven en mi ayuda!
Convertiste mi llanto en danza,
me despojaste del luto, me vestiste de fiesta
para que te cante sin callar nunca;
Señor, Dios mío, te alabaré por siempre.
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