Estudio bíblico Logos

Proverbios 8:10–36

La Palabra: El Mensaje de Dios para míOtras versiones

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Prefieran mi instrucción a la plata

y el conocimiento al oro puro;

pues la sabiduría es más valiosa que las perlas,

ninguna joya se le puede comparar.

Yo, la Sabiduría, convivo con la prudencia

y he encontrado el arte de la discreción.

(Respetar al Señor es odiar el mal).

Aborrezco la soberbia y la arrogancia,

el mal proceder y la mentira.

Tengo buen juicio y competencia,

me pertenecen la inteligencia y el poder.

Gracias a mí reinan los reyes

y los soberanos administran la justicia.

Gracias a mí gobiernan los príncipes

y los magistrados juzgan con justicia*.

Yo amo a los que me aman

y los que me buscan me encuentran.

Me acompañan riquezas y honores,

fortuna duradera y justicia.

Mi fruto es mejor que oro de ley,

mi cosecha es mejor que plata fina.

Camino por sendas justas

y voy por senderos rectos;

así legaré mis bienes a los que me aman

y los colmaré de riqueza.

El Señor me creó al principio de mi actividad,

antes de sus obras primeras;

desde el comienzo del tiempo fui fundada,

antes de los orígenes de la tierra.

Aún no había océanos cuando fui engendrada,

aún no existían manantiales ricos en agua;

antes de que estuvieran formados los montes,

antes que existieran las colinas fui engendrada.

Aún no había creado la tierra y los campos,

ni las primeras partículas del mundo.

Yo estaba allí cuando colocaba los cielos,

cuando extendía el firmamento sobre el océano;

cuando sujetaba las nubes en lo alto,

cuando fijaba las fuentes subterráneas;

cuando imponía al mar sus límites

para que las aguas no se desbordasen.

Cuando echaba los cimientos de la tierra,

yo estaba junto a él, como aprendiz;

yo era su alegría cotidiana

y jugaba en su presencia a todas horas;

jugaba en su mundo habitado,

compartiendo con los humanos mi alegría.

Y ahora, hijos, escúchenme:

felices quienes siguen mis caminos.

Acepten la corrección,

no la rechacen y serán sabios.

Felices aquellos que me escuchan

velando a mis puertas cada día,

vigilando los dinteles de mi entrada.

Quien me encuentra, encuentra la vida

y obtiene el favor del Señor.

Mas quien me ofende, se daña a sí mismo;

los que me odian, aman la muerte”.

Leer en Logos
Proverbios 8:13: EL TEMOR DEL SEÑOR ES ABORRECER EL MAL. El orgullo, la arrogancia, el mal camino Y la boca perversa, yo aborrezco.

Notas al pie

  1. *Signo indicativo de nota
  2. *juzgan con justicia: según el texto hebreo sería: son todos jueces de justicia. El texto griego lee: gobiernan la tierra.