Números 15–17
La Palabra: El Mensaje de Dios para míOtras versiones
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LEYES DIVERSAS
El Señor se dirigió a Moisés y le dijo:
— Di a los israelitas: Cuando ustedes hayan entrado en la tierra que les doy para que se establezcan en ella, si presentan una ofrenda de vacas o de ovejas al Señor, sea en holocausto, o como sacrificio, bien en cumplimiento de una promesa, bien como ofrenda voluntaria o bien con motivo de sus fiestas solemnes, para que sea grata al Señor procederán así:
La persona que presente su ofrenda al Señor traerá como ofrenda de cereal dos kilos y doscientos gramos de flor de harina, amasada con un litro de aceite. Junto con el holocausto o el sacrificio ofrecerá también, por cada cordero, un litro de vino para la libación.
Por cada carnero presentarás como ofrenda de cereal cuatro kilos y medio de flor de harina, amasada con litro y medio de aceite; y litro y medio de vino para la libación, como ofrenda de olor grato al Señor.
Cuando ofrezcas un novillo en holocausto o como sacrificio en cumplimiento de una promesa, o como sacrificio de comunión al Señor, ofrecerás con el novillo una ofrenda de cereal de seis kilos y medio de flor de harina, amasada con dos litros de aceite; y como libación ofrecerás dos litros de vino, como sacrificio por fuego de olor grato al Señor.
Así se hará con cada animal sacrificado, sea toro, carnero, cordero o cabrito; cualquiera sea el número de las víctimas que ofrezcan, así harán con cada una. Así procederá cada israelita nativo cuando ofrezca un sacrificio por fuego de olor grato al Señor.
Y cuando un extranjero que resida entre ustedes, o se encuentre de paso entre ustedes, haga una ofrenda de olor grato al Señor, deberá proceder como ustedes. Tendrán un mismo estatuto para ustedes y para el residente extranjero. Esta será una norma perpetua, válida para todos sus descendientes. Tanto tú como el extranjero serán iguales ante el Señor: tanto ustedes como el residente extranjero tendrán un mismo ritual y unas mismas normas.
El Señor se dirigió a Moisés y le dijo:
— Di a los israelitas: Cuando entren en la tierra a la cual yo los llevo, y comiencen a comer pan de esa tierra, apartarán algo como ofrenda al Señor. De lo primero que amasen, ofrecerán una torta en ofrenda; lo mismo que hacen con las primicias de su cosecha. Reservarán al Señor como ofrenda las primicias de sus hornadas a lo largo de todas sus futuras generaciones.
Puede suceder que por inadvertencia dejen de obedecer alguno de estos mandamientos que el Señor ha comunicado a Moisés, es decir, alguna de las cosas que el Señor les ha ordenado por medio de Moisés, desde el día que el Señor lo mandó para todas sus generaciones. Si el pecado fue cometido inadvertidamente, sin que la comunidad se hubiese percatado del hecho, toda la comunidad ofrecerá un novillo como holocausto de olor grato al Señor, con su correspondiente ofrenda de cereal y su libación, y un macho cabrío como ofrenda de purificación. El sacerdote hará así expiación por toda la comunidad israelita, que podrá ser perdonada, pues fue un error involuntario; por este error y por todos sus errores involuntarios ha presentado su ofrenda de alimentos al Señor, y su ofrenda de purificación ante el Señor. Tanto la comunidad israelita como el residente extranjero serán perdonados, ya que se trata de un error involuntario de todo el pueblo.
Si es una sola persona la que ha pecado por inadvertencia, ofrecerá una cabra de un año como ofrenda de purificación. El sacerdote hará expiación ante el Señor por esa persona que ha pecado por inadvertencia, cometiendo así una falta involuntaria; hará expiación por ella y será perdonada. Utilizarán el mismo ritual con respecto a quien peque involuntariamente, tanto si es ciudadano israelita como si es un residente extranjero que vive entre ustedes.
Pero la persona, sea ciudadano nativo o residente extranjero, que cometa un pecado a sabiendas, ultraja al Señor y debe ser extirpada de su pueblo. Por cuanto menospreció la palabra del Señor y violó su mandamiento, esa persona será inexorablemente extirpada [del pueblo[ y cargará con las consecuencias de su pecado.
VIOLACIÓN DEL SÁBADO
Estando los israelitas en el desierto, sorprendieron a un hombre que estaba recogiendo leña en sábado. Los que lo hallaron realizando tal actividad, lo llevaron ante Moisés, Aarón y toda la comunidad, y lo pusieron bajo custodia, porque aún no estaba especificado qué se debía hacer en tales casos. Entonces el Señor dijo a Moisés:
— Esa persona debe ser condenada a muerte y toda la comunidad deberá darle muerte a pedradas, fuera del campamento.
Entonces la comunidad sacó al culpable fuera del campamento y lo apedrearon hasta darle muerte, tal como el Señor había mandado a Moisés.
BORLAS EN LOS VESTIDOS
El Señor se dirigió a Moisés y le dijo:
— Manda a los israelitas que ellos y todos sus descendientes se hagan borlas en los bordes de sus vestidos y que las aten con un cordón de color púrpura violeta. Esto les servirá de señal para que, cuando lo vean, se acuerden de todos los mandamientos del Señor y los obedezcan, apartando así su corazón y sus ojos de esos deseos inconfesables que los conducen a la infidelidad. De esta manera recordarán y cumplirán todos mis mandamientos, viviendo como consagrados a mí que soy su Dios. Yo, el Señor, soy su Dios que los saqué de la tierra de Egipto, para ser su Dios. Yo soy el Señor, su Dios.
LA REBELIÓN DE CORÉ Y SUS SECUACES
Coré, hijo de Izhar, nieto de Queat y biznieto de Leví, se confabuló con Datán y Abirán, hijos de Eliab, y con On, hijo de Pelet, de la descendencia de Rubén, y se rebelaron contra Moisés junto con doscientos cincuenta israelitas, jefes de la comunidad y miembros del consejo, todos ellos personas de renombre. Se amotinaron contra Moisés y Aarón y les dijeron:
— ¡Ya está bien de privilegios! Si toda la comunidad es santa y el Señor está en medio de ella, ¿por qué sólo ustedes se arrogan el derecho a presidir la comunidad del Señor?
Cuando Moisés oyó esto, se postró rostro en tierra. Luego se dirigió a Coré y a todos sus secuaces y les dijo:
— Vengan mañana por la mañana y el Señor mostrará quién es suyo, quién le está consagrado y quién puede acercarse a él; a quien el Señor elija, ese podrá acercársele. Procederán así: tú, Coré, y todos tus secuaces háganse con incensarios y mañana, en presencia del Señor, pongan en ellos fuego e incienso. A quien el Señor escoja, ese será el consagrado. ¡Veremos quién se arroga privilegios, hijos de Leví!
Dijo además Moisés a Coré:
— Escúchenme, hijos de Leví: ¿no les parece suficiente que el Dios de Israel los haya elegido de entre la comunidad de Israel, permitiendo que ustedes se acerquen a él, que estén al servicio de la Morada del Señor y que representen a la comunidad oficiando en su lugar? El Señor les ha permitido, a ti y a tus hermanos levitas, que se acerquen a él; ¿van a reclamar también el sacerdocio? En realidad, es contra el Señor contra quien se han amotinado tú y tus secuaces. Porque, ¿quién es Aarón para que murmuren contra él?
Moisés mandó llamar a Datán y Abirán, hijos de Eliab; pero ellos respondieron:
— No iremos. ¿No es suficiente que nos hayas sacado de una tierra que mana leche y miel para hacernos morir en el desierto, que ahora pretendes también enseñorearte de nosotros? A la vista está que no nos has traído a una tierra que mana leche y miel, ni nos has dado campos y viñas como heredad. ¿A quién quieres engañar ahora? ¡No iremos!
Moisés se enojó sobremanera y dijo al Señor:
— No aceptes su ofrenda. En cuanto a mí, ni un asno he tomado de ninguno de ellos, ni a ninguno de ellos he agraviado.
DESENLACE DE LA REBELIÓN
Moisés dijo a Coré:
— Mañana, tú y todos tus secuaces comparezcan junto con Aarón en presencia del Señor. Que cada uno tome su incensario y ponga incienso en él, doscientos cincuenta incensarios en total; tú y Aarón traerán también su propio incensario.
Así pues, cada uno tomó su incensario y después de poner fuego y echar incienso en él, ocuparon su lugar a la entrada de la Tienda del encuentro, al igual que Moisés y Aarón. Coré había reunido contra ellos a toda la comunidad a la entrada de la Tienda del encuentro. Entonces la gloria del Señor se manifestó a toda la comunidad, y el Señor se dirigió a Moisés y a Aarón y les dijo:
— ¡Apártense de esa comunidad pues la voy a aniquilar en un instante!
Pero ellos se postraron sobre sus rostros y dijeron:
— Oh Dios, origen de toda vida, si ha sido uno solo el que pecó, ¿te enojarás contra toda la comunidad?
El Señor contestó a Moisés:
— Pide a la comunidad que se retire de los alrededores de las tiendas de Coré, Datán y Abirán.
Moisés se levantó y, junto con los ancianos de Israel, se dirigió adonde estaban Datán y Abirán. Dijo entonces a la comunidad:
— Apártense de las tiendas de esos hombres impíos y no toquen ninguna cosa suya si no quieren perecer a causa de todos sus pecados.
Así lo hicieron; se apartaron de los alrededores de las tiendas de Coré, de Datán y de Abirán, mientras estos habían salido y estaban a las puertas de sus tiendas, con sus mujeres y sus hijos, incluidos los más pequeños. Y Moisés dijo:
— Ahora conocerán que es el Señor quien me ha enviado para hacer todo esto, y que no lo he hecho por mi propia voluntad. Si estos hombres mueren de muerte natural o siguiendo el destino común de todos los humanos, entonces no es el Señor quien me ha enviado. Pero si el Señor hace algo extraordinario y la tierra, abriendo su boca, los traga con todas sus pertenencias, de suerte que desciendan vivos al reino de los muertos, entonces sabrán que estos hombres han menospreciado al Señor.
Apenas terminó Moisés de decir todas estas palabras, cuando la tierra que estaba debajo de ellos abrió su boca y se los tragó, junto con sus casas; lo mismo les ocurrió a todos los secuaces de Coré y a todas sus pertenencias. Descendieron vivos al reino de los muertos; la tierra se cerró sobre ellos y desaparecieron de en medio de la comunidad. Al oír sus gritos, todos los israelitas que estaban cerca de ellos huyeron diciendo: “¡No sea que también a nosotros nos trague la tierra!”.
Salió…
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Notas al pie
- [Signo de que el texto comprendido entre corchetes nopertenece con absoluta seguridad al texto original hebreo o griego, o de que dicho texto no figura explícitamente en el hebreo o griego llegado hasta nosotros.
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