Mateo 8:1–17
La Palabra: El Mensaje de Dios para míOther versions
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EL REINO EN HECHOS Y PALABRAS (8:1–16:20)
CURACIÓN DE UN LEPROSO
Al bajar Jesús del monte, lo seguía mucha gente. En esto se le acercó un leproso, que se postró ante él y le dijo:
— Señor, si quieres, puedes limpiarme de mi enfermedad.
Jesús extendió la mano y lo tocó, diciendo:
— Quiero. Queda limpio.
Y al instante el leproso quedó limpio. Jesús le advirtió:
— Mira, no se lo cuentes a nadie; vete a mostrarte al sacerdote y presenta la ofrenda prescrita por Moisés. Así todos tendrán evidencia de tu curación.
JESÚS SANA AL ASISTENTE DE UN OFICIAL ROMANO
Cuando Jesús entró en Carfarnaún, se acercó a él un oficial del ejército romano suplicándole:
— Señor, tengo a mi asistente en casa paralítico y está sufriendo dolores terribles.
Jesús le dijo:
— Yo iré y lo curaré.
Pero el oficial le respondió:
— Señor, yo no soy digno de que entres en mi casa. Pero una sola palabra tuya bastará para que sane mi asistente. Porque yo también estoy sujeto a mis superiores, y a la vez tengo soldados a mis órdenes. Si a uno de ellos le digo: “Vete”, va; y si le digo a otro: “Ven”, viene; y si a mi asistente le digo: “Haz esto”, lo hace.
Jesús se quedó admirado al oír esto. Y dijo a los que lo seguían:
— Les aseguro que no he encontrado en Israel a nadie con una fe tan grande como esta. Y Les advierto que vendrán muchos de oriente y occidente y se sentarán a la mesa con Abrahán, Isaac y Jacob en el reino de los cielos. En cambio, los que primero fueron llamados al Reino serán arrojados afuera, a la oscuridad. Allí llorarán y les rechinarán los dientes. Luego dijo Jesús al oficial:
— Vete a tu casa y que se haga como creíste.
En aquel mismo momento, el asistente quedó curado.
CURACIÓN DE LA SUEGRA DE PEDRO
Al llegar Jesús a casa de Pedro, encontró a la suegra de este en cama, con fiebre. Jesús le tocó la mano y se le desapareció la fiebre. Y ella se levantó y se puso a atenderlo.
OTRAS CURACIONES
Al anochecer, presentaron a Jesús muchas personas que estaban poseídas por demonios. Él, con solo una palabra, expulsó a los espíritus malignos y curó a todos los enfermos. De este modo se cumplió lo dicho por medio del profeta Isaías: Tomó sobre sí nuestras debilidades y cargó con nuestras enfermedades.
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