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Jueces 16:5–12

La Palabra: El Mensaje de Dios para míOther versions

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Los jefes de los filisteos acudieron a Dalila y le dijeron:

— Engáñalo y averigua de dónde le viene esa fuerza tan enorme, y cómo podríamos amarrarlo bien fuerte y de esta manera dominarlo. Te daremos cada uno de nosotros mil cien siclos de plata.

Dalila dijo a Sansón:

— Dime, por favor, ¿de dónde te viene esa fuerza tan enorme y con qué habría que amarrarte para que no puedas desatarte?

Sansón le respondió:

— Si me amarraran con siete cuerdas de arco todavía frescas y sin secar, perdería la fuerza y sería como un hombre cualquiera.

Los jefes de los filisteos le llevaron a Dalila siete cuerdas de arco frescas, sin secar aún, y ella lo amarró con ellas. Tenía ella hombres escondidos en la alcoba y le gritó:

— ¡Sansón! ¡Los filisteos!

Rompió Sansón las cuerdas de arco como se rompe el hilo de estopa en cuanto lo toca el fuego. Y no se descubrió el secreto de su fuerza.

Entonces Dalila dijo a Sansón:

— Te has reído de mí contándome una patraña; dime, por favor, con qué habría que amarrarte.

Respondió Sansón:

— Si me amarraran fuertemente con cordeles nuevos sin usar, perdería la fuerza y sería como un hombre cualquiera.

Tomó Dalila unos cordeles nuevos, lo amarró con ellos y le gritó:

— ¡Sansón! ¡Los filisteos!

Tenía ella hombres escondidos en la alcoba, pero él rompió los cordeles de sus brazos como si fueran un hilo.

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